miércoles, 29 de junio de 2011

"Repartir Sonrisas"

“…. En abundancia dará, un fruto eterno que no morirá.”
Algún cántico de la iglesia que nos recuerda la vulnerabilidad de la vida humana.

Era el grupo de 1 “A” de preparatoria.

De la Preparatoria Oficial de mi Ciudad.

Era famosa por su nivel educativo, porque un alto porcentaje proporcional de los alumnos que recibía la Universidad de Guanajuato, egresaban de allí.

De los cuatro grupos matutinos (A-D) y los cuatro grupos vespertinos (E-H), el “A” era especial.

Gran parte de mis amistades actuales coincidieron conmigo en esa aula.

Y ahí le conocí a él.
Destacaba por su estatura (1.87 so, so) y por su facilidad de entablar amistades.

Él fue, en mi mundo tan antisocial y tímido con los hombres hasta entonces, mi primer amigo.

Yo que era un caparazón y que duré tres años en asomarme ligeramente al mundo, comencé a interactuar con los hombres gracias a él, que a su vez, era el mejor amigo de mi mejor amiga.

Su apodo era el Pirata, todos lo conocíamos así.

Un famoso blogger retirado se sentaba adelante de mí, y al lado de él, se sentaba el Pirata.

Así que yo me chutaba todas sus conversaciones y travesuras adolescentes.

Alguna vez en una clase de matemáticas, el buenaschambas aprovechó que el profesor se encontraba de espaldas al auditorio para platicar con el Pirata, yo, ñoña en ese entonces, dije "shhhhhhh deja escuchar la clase Buenaschambas!!", y el Pirata volteó para decir “iiiiiiiiii, hasta jess te calla morro!!”, el profesor debido al desorden volteó indignado y nos dijo a mí y al Pirata: “USTEDES DOS!!! FUERA DEL SALÓN!!!”, yo me quedé anonadada debido a que nunca en mi vida me habían sacado del salón, me quedé con cara de quéeee???, volteé con BuenasChambas a decirle: "Goe dile al profesor que tú eras el que estaba hablando y yo no!!!", y naaaa puras bolas de paja pasaron, acto seguido el profesor volvió a sentenciar: “Tú jess y tú Pirata, los dos FUERA DE MI CLASE!!!”, y ante una situación así, qué le queda a uno que ponerse de pie, pasar y lanzar una mirada de odio al de enfrente tuyo y salirte muy dignamente del salón.

Ví al Pirata salir riéndose y decirme : “Jaaaaaaaaaaajajajajajajajajaja te sacaron por culpa del pinche buenaschambas!!!”.

Y yo, enojada cual estaba, ví al Pirata con odio, dije “Jummmmm!” y me fui a ver a quien me encontraba deambulando en las instalaciones de mi querida preparatoria.

El Pirata fue el primero de nosotros en tener un carro propio, run rrrrrrrrrun, ya saben, a esa edad y en escuela pública, no importa que el carro no fuera último modelo, porque era todo lo contrario, jajaja…. Le decían “el Mayatón” porque era verde y tenía forma de mayate, pero fue el auto que vi en su interior a toda esa brillante generación de alumnos.

Siempre tuvo una genial chispa para con los que lo rodeábamos.

“Oye jess… verdad que descansando en inglés se dice –descansing-?”

“Ya supe que te gusta mi primo jess!!!!!” “Déjame en paz!!!”

Alguna ocasión el programa “Siempre en domingo” se presentó en alguna ciudad cercana, y el Pirata y el buenaschambas fueron a ver a Mercurio y a los ángeles azules.

“¿Mercurio???” “Ya sabes, los que cantan la de –Explota ya corazón!!!!-“.

Y salieron 1.5 segundos en televisión con su pancarta. Esos 1.5 segundos los vimos una y otra y otra y otra y otra vez en videocasetera VHS en la casa del Pirata.

El Pirata era famoso por ser socialité, iba siempre a los mejores eventos, aunque no en el mejor lugar jejeje, pero…… siempre andaba de un lado a otro.

Él fue de los pocos que no emigró a otras ciudades en busca de mejores empleos, sino que regresó a este dulce nido a hacerla en grande aquí.

Siempre nos encontrábamos de auto a auto.

En esta ciudad, en Irapuato, en Guanajuato, en todas partes.

Parecía como si fuera omnipresente, siempre medio mundo lo encontraba, se detenía para saludarle y él, cual buen trabajador de una famosísima empresa refresquera, siempre decía que su trabajo era “repartir sonrisas”.

Pero su verdadera vocación estaba en la Política.
Soñaba con cambiar al sistema, como todos a esta edad lo soñamos.

“Deberías venirte a la juvenil conmigo jess!! Necesitamos a gente como tú!!”.

“…. Sabes que tú tienes mi voto, pero sabes también lo que opino de la Política….”.

“Llevo algo? Cheves? Whisky?” “…. Vino tinto, que sea Merlot y que sea chileno.” “No mames eso dónde voy a encontrarlo????” “Bueno….. si no, lo que tú veas.” “…..me obligas a hacer parada en cada vinícola de esta Ciudad!!!”

“Oye… el vino tinto sabe bien!!!” “Te lo dije….”

“Ya confiésalo!! Verdad que tú y mi primo tuvieron queveres alguna vez??” “We, tu primo es en mi mundo, mi hermano mayor no mames!!” “Pero siempre están juntos y se llevan poca madre y digo, tú no eres fea y él era tu amor platónico en la prepa” “……. Yo respeto mucho la amistad que hay entre tu primo y yo….” “….. algún día me lo confesarás….” “…… pfffff……..”

Alguna vez me detuve en una gasolinera a pintarme rápidamente los labios, yo, que nunca he sido vanidosa, y casi nunca pinto mis labios, por alguna razón lo hice ese día, y sólo escuché un “Pero qué vanidosaaaaaaa!!!!”.

Sólo pude reírme y sonrojarme.

Iríamos juntos al mundial de Brasil.

Él asistiría a mi boda y yo a la de él.

Él sería diputado y yo notario algún día.

Nos encontraríamos cada mes en las oficinas de telcel locales para pagar nuestras respectivas facturas.

El futuro cambia abruptamente en cuestión de segundos.

Y un sólo error (propio o ajeno) basta, para que el “hubiera” se actualice.

En Noviembre 05 cumplía treinta años de edad.

No importa tiempo y espacio, estés donde estés, sigue repartiendo sonrisas donde quiera que te encuentres mi querido amigo.

jueves, 23 de junio de 2011

Mr. Petrix

“Teach me Tiger, how to kiss you.”
Marilyn Monroe.

Nunca supe cuál fue su nombre.

Ni siquiera sé si “Petrix” está bien escrito.

Sólo sé que así sonaba cuando nuestro muy sabroso guía lo nombraba al pasar lista.
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Nuestros caminos se unieron en Amsterdam.

Hace ya casi un año de eso.

Él, originario de Sao Paulo, Brasil.

Yo, pues… de por estos alrededores.

Él, iba acompañado de su hija quinceañera.

Yo, iba acompañada de mi hermano veinteañero.

Mr. Petrix era el hombre maduro al que los años le habían obsequiado el regalo de la sofisticación, de esos hombres que la naturaleza ha dotado de rasgos físicos imponentes, pero que él ha sabido cuidar, exaltar y resaltar con el paso de los años.

Tenía ojos verdes, nariz perfectamente recta, corte de pelo estilo militar, sonrisa perfectamente blanca, tez blanca, muy blanca, sin ser un color insípido, sino atrayente, y medía como 1.85 Mts.

Era muy reservado y en un inicio sólo hablaba con su hija, la cual era idéntica a él, y parecía una perfecta Lolita.

Igual podía parecer una niña tierna vestida en jeans y tennis, que una mujer fatal entallada en un vestido negro y zapatos con tacones de 15 cm.

Ohhhh sí, había heredado de igual manera, la sofisticación de su padre.

Mr. Petrix era el hombre maduro con el que todas las mujeres que estamos transitando la incipiente madurez, soñamos tener un affair.

Un halo de misterio lo rodeaba siempre, y en él confluían todas las virtudes que una mujer puede fantasear de un hombre.

Era guapo, mucho muy guapo, cabronamente guapo diría yo, masculino, súper atlético, tenía gustos finos, tenía buenos ingresos económicos (nunca nadie compró en las tiendas donde él y su hija compraban jejejeje), sabía vestirse ad-hoc a la ocasión, tenía mirada animal y salvaje grrrrrr, y cuando el tiempo pasó, su fría cordialidad era súper hot.

Si pudiera asemejarlo, sin ánimo ofensivo, diría que él y los tigres evolucionaron del mismo tronco común.

Después debido a mis amistades brasileiras (y mi chonez jejejeje) me enteré que se había divorciado tiempo atrás porque sus múltiples negocios le impedían tener tiempo para su familia, pero que una vez al año viajaba un mes con su única hija, así que disfrutaba segundo tras segundo junto a ella para consentirla en toooodos los sentidos.

La última noche en que nuestro tour permaneció igual, él salió por la puerta principal del hotel, yo iba entrando a cambiarme de ropa para ir con mi hermano a cenar, él sonrió grrrrrrrrr y yo sonreí, “aló”, “aló”, y tocó mi hombro mientras me lanzaba una mirada cual tigre a su presa.

Yo, pinche ranchera pueblerina, pude sentir, por única vez en mi vida, cómo mi piel desnuda ardía al simple y llano tacto efímero masculino, me quedé paralizada, él volteó a verme, sonrió para rematar la victoria de los felinos contra los pájaros bobos, y yo, tooooonta como siempre he sido, salí huyendo despavorida, pero herida permanentemente.

A la mañana siguiente, después de desayunar, él corrió al autobús donde todos los demás nos encontrábamos, y educadamente, se despidió de todos y cada uno.

Nunca pensamos, que él tan mamón, fuera tan cortés.

A los hombres los despidió con un apretón de manos, a nosotras las nenas, con un beso en la mejilla.

“tchau”, “tchau”.

Me pregunto qué hubiera sido si la única noche donde él dejó un rato a su hija en su habitación mientras bajaba al lobby bar a tomar unas bebidas junto a todos los demás, yo me hubiera puesto de pie cuando él se retiró a su cuarto para fajoteármelo en el elevador.

Muchas noches fantaseo con esa escena mientras mi piel desnuda trata de imitar lo que sintió al sentir la yema de sus dedos presionando lo suficiente para que ese tigre cazara a su presa.

La agonía nunca fue tan dulce y tan cruel.

martes, 21 de junio de 2011

Una ardilla en Bellas Artes.

La madrugada del domingo 12 de Junio, mi celular resonó debajo de mi almohada aumentando el ligero estado de cruda resultado de la noche que acababa de transcurrir.

- Ssssí? Bueno?

- Hola jess, oye ya estoy en la central dime cómo le hago para llegar al hotel.

- Ahhhh mira Fmi, tomas el trolebús, le preguntas si pasa por Bellas Artes, pagas tus cuatro pesos, te sientas en lugares no reservados para minusválidos y cuando veas la torre Latino ahí te bajas, caminas y buscas tal calle y ahí estamos a dos cuadras.

- Ah…. Ahorita llego pues.

Y en media hora Fmi estaba en el cuarto del hotel, le platicamos cómo había estado nuestro finde, nos cambiamos y nos fuimos a desayunar a la casa de los azulejos.

….. No tengo idea cuántas veces caminé la calle peatonal de Madero que lleva de Bellas Artes al Zócalo y viceversa…. Sólo sé que llegando a mi pueblouuuuu me dolieron las piernas una semana entera.

Ardilla se transformó en una Ardilla fufurufa y se nos adelantó media hora para ir a preparar su discurso.

Mientras tanto, Fmi, mamufa y yo nos terminábamos de arreglar.

Ya una vez a las afueras del Palacio de Bellas Artes, se acercó un señor con boletos de ticket master en la mano, “Oigan, mis invitados no llegan… ¿no se incomodan si les regalo boletos para que escuchen a la Sinfónica… al mediodía?”… Chíngaleeeeee!!!!! Ardilla nunca sabrá qué tan cerca estuvimos de no estar en primera fila en la Sala donde ella hablaría públicamente jejejejeje…..

Sonreímos mientras nos daba un tick, agradecimos el detalle y con todo dolor de nuestro corazón, negamos la amable invitación…. Nunca he escuchado tocar a la Sinfónica… snif….

Ya una vez adentro, apañamos la primera fila jejejejeje y vimos llegar a varias personas que luego me enteré eran representativas del mundo culturoso.

Ardilla, nuestra pequeña ardilla leyó un discurso culturoso, impulsivo y conmovedor, muy al estilo de ella. 

Zu y Telicia nos acompañaron en tan emotivo evento, antes de despedirnos, igualmente de manera emotiva de ellas.

La neta, de las mejores amistades que el Universo haya visto transitar.

Sólo la amistad de José Alfredo y la cheve podrían darnos pelea jajajaja. xD

Esperemos que no pase otro año y medio para volver a estar juntas en el Tenampa jejejeje.

Una vez que Zu grabó a Ardilla bailando la macarena en Bellas Artes, y el viejerío se despidió, la family consensó el lugar que iríamos a comer, y por unanimidad elegimos “El Cardenal”.

La neta, yo alucino “Café Tacuba”, pero….. el Cardenal tiene una carta increíble, comida típica mexicana pero así como de alta cocina, yo pedí de comer cordero en salsa borracha, y al día de hoy, ha sido una de las mejores comidas que he degustado en mi vida.

Todo perfectamente bien presentado, la combinación de sabores Mmmmmm!!! No, no, noooo, que no quede duda de que en mis eufóricos 29’s me la pasé turisteando todo México y probando nuevos sabores.

De ahí cada quien agarró su rumbo, Ardilla se fue de farra con sus amigos capitalinos, mamufa estuvo un rato junto a Fmi y yo, luego se fue al hotel, y Fmi y yo nos quedamos juntos…. Por alguna extraña razón, Fmi y yo siempre terminamos caminando juntos y cenando en un McDonalds, ja! Platicando de nuestras vidas y riendo de nuestras ocurrencias.

Y he de decir, que el centro histórico capitalino es el lugar más seguro que he visto en lo que va del año. Muchísima seguridad, muchísimo turismo, y ….. por alguna extraña razón, me sentía súper libre entre todos los transeúntes…. Era como sentirme un poco a la europea, pero mejor, porque soy orgullosamente mexicana ;)

A la mañana siguiente desayunamos en los bísquets de Obregón de la calle Madero, mmmm súper deliciosos, naaada qué ver con los bísquets de Obregón de León, buaj!!!, allá en el DF saben deliciosos los desayunos.

Mientras mamufa y ardilla iban a empacar sus cosas, Fmi y yo fuimos al Palacio de Hierro a que Fmi viera no sé qué, y mientras él se probaba unos zapatos, yo corrí a las galletas…. Me acerqué cuidadosamente y pregunté si tenía de arándano, el joven sonrió y me dijo que sí, compré dos, y me comí una entera yo solita. Ohhhh sí, de que los 29’s también serán dulces, sí que lo serán!!!!

Corrimos para entregar la habitación del hotel, tomamos el trolebús nuevamente,
compramos nuestros boletos de retache para el dulce nido y regresamos todos contentos…. Yo con un pinche kilo de más por tanta pinche tragadera, pero ayer snifff mi nutriólogo me jaló las orejas y me dio una dieta rígida sniffffff…. De vuelta a los brazos de la lechuga, el apio y el pimiento jejejeje.

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Él, vestido pulcramente de traje oscuro y gafas igualmente oscuras, conducía su automóvil negro, con los vidrios ligeramente polarizados que permitían ver que hablaba a través de sus manos libres. (Men in Black sonando de fondo jejeje)

- Ardilla…. Qué sexy es un hombre que tiene buen gusto.

- Ohhhh sí, sí que lo es…. Échatelo.

Risas de ambas.

Cuando el semáforo se puso en verde, él arrancó, y subí mi vista para ver la panorámica del Zócalo por enésima vez, detrás de nosotras, la música del organillero seguía sonando, más detrás todavía, el, para mi gusto, más bonito edificio mexicano, en cuyas afueras se expone la obra de la recién fallecida Leonora Carrington, tomaba nota de todos y cada uno de los célebres personajes que han tenido la dicha y el honor de inmortalizar sus voces, sus pensamientos, sus trazos, sus melodías… su obra, en su interior.

miércoles, 15 de junio de 2011

Capitaleando.

“That city is a monster!”
*parafraseando a Lady Gaga

Desde que tengo uso de razón, he visitado mínimo una vez al año la ciudad capital.

Cuando éramos pequeñas, y debido a que una hermana de mi mamá trabajaba y trabaja allá, en las vacaciones de verano tomábamos el camión hacia la Central Norte para disponernos a vacacionar.

La música del organillero en el zócalo capitalino aún al día de hoy me evoca aquellas largas caminatas donde mamufa sujetaba fuertemente mi mano entre las multitudes…

Para mí que crecí en un espacio territorial tan limitado, el mundo se postraba de manera impresionante, extraordinaria y melódicamente, ante notas musicales un tanto nostálgicas.

Quién hubiera dicho que ese par de infantes que se aferraban fuertemente a la mano de su progenitora, continuarían caminando por esas mismas calles veinte años después, pero ahora sujetando la confianza y seguridad propias que llegan con la madurez.

El viernes pasado, mi sis y yo hicimos arribo a la Central Norte capitalina, de ahí tomamos un trolebús que por CUATRO pesos nos dejó exactamente frente al Palacio de Bellas Artes, gente capitalina no tienen idea de lo barato que es su transporte público.

Ya una vez instaladas en nuestro hotel ubicado a cuatro cuadras de Bellas Artes, ardilla y yo salimos a comprar libros de segunda mano.
Bara, bara!

No sin antes ver una manifestación que hacía remembranza al “10 de Junio”.

No es lo mismo ver la libertad de expresión a través de los medios, que estando ahí en el ojo del huracán.

Debido a que estoy a dieta (estúpida grasa abdominal!!), miré por todos lados y ubiqué al chico de las jícamas entre el chico de los churros rellenos, el chico de los elotes con mayonesa y el chico de los bombones azucarados.

Corrí hacia él y por cinco pesotes me dio mi rebanada de jícama con limón.

Y mientras observaba todo lo que los manifestantes gritaban, mordía yo mi rebanada de jícama.

Mi sis me guió hacia un callejoncito subterráneo donde había libros, libros y más libros.

Y mientras ella se lanzaba clavados entre los montones de libros, ya saben, Ardilla es toda culturosa, yo me dediqué a observar tímidamente las obras ahí expuestas.

Y… de repente…. Lo ví. Frente a Mí. Sin ser de segunda mano. “Frank Sinatra y el tan olvidado arte de vivir.”. Como tengo esa, quizás para muchos absurda, arraigada idea de encontrar los mensajes que el orden cósmico me envía, miré el libro, pregunté su precio, me hicieron un mega descuento de veinte pesos, y por ochenta varitos, me fui a desenterrar a ardilla del montón de libros entre los que se encontraba nadando.
Seguimos caminando al final de la calle, y en eso, volteé a mirar un puesto que vendía un libro para dar masajes sexuales, yo sonreí así “jijiji” y pstpsteé a ardilla para que viniera a ver lo que había yo descubierto.

Ardilla lo vió, se rió y se fue, y cuando yo me disponía a seguir mi camino, escuché un: “Güerita, güeritaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!”, y yo dije: “Mmmm? Se referirán a mí?” y puse cara del pájaro ese que sale del maizal, y como no queriendo volteé y ví al dueño del estante con cara de: “Séee que lo visteee!” y diciéndome: “Te doy buen precio güerita, mira, es muuuuuuuy buen libro” e hizo un gesto facial así de “tzzzzz seguro que con ese libro, comerás súper mega sabroso”, y yo, cual pueblerina peroxidada que soy, me ruboricé al extremo y reí así de “jooo jo jo, gracias pero no”, “ándale güerita, te doy preeeeciooooooo!”, y salí huyendo del lugar.

Regresamos a nuestro hotel para esperar la tan ansiada llamada del viejerío weekend para asistir al mejor lugar para embriagarse en todo México: El Tenampa.

Zu y Telicia pudientes llegaron con chofer por nosotras, y después de un abrazo en forma de nudo que efusivamente nos dimos después de un año y medio de no vernos, pero no por ello, alejarnos entre nosotras, nos dispusimos a ir pudientemente a Garibaldi.

Una vez que divisamos el glorioso e insigne Tenampa, nos dirigimos a que nos asignaran mesa.

Yo pensaba pedir pulque, mezcal o algo que no engordara, pero ya ahí entre los mariachis, las multitudes y la increíble e inigualable compañía, dije “venga de ay’ la jarra de cerveza”, ohhhhh sí! Jarra de cerveza adulterada….. jejejeje…..

Ahí en el Tenampa, Zu que es súper famosa por lanzarnos perlas de sabiduría nos dijo que la buena suerte siempre acompañaba a los pendejos (verdad absoluta de vida) y me dijo algo que jamás podré olvidar “Bendito peróxido goe”, y…. he de admitir, que ser rubia falsa ha sido la mejor inversión de mi vida.

Lo que pasó esa noche y madrugada en el Tenampa, en el Tenampa se queda. Jajajaja!

.....Ya pues, déjenme ser y hacerla de emoción y fomentar el morbo de más de uno.... jajajajaja....

No, ya la neta, sólo puedo decir que José Alfredo ve en nosotras una serie competencia en cuanto a personajes famosos que adoran dicho bar, en otrora de mala muerte.

Después de no sé cuánta cheve, ardilla y yo llegamos a nuestro hotel zigzagueando, y yo volteé a recepción para decir: Buenas noches, a lo cual, muy amablemente, el señor me respondió: Buenos días…. Jejejejejeje.

Al día siguiente, la resaca se dejó sentir, me percaté de que todavía veía, pero sentía temblorina al caminar, y no sólo yo, sino también ardilla lo corroboró, nos bañamos, nos vestimos y nos fuimos a buscar comida al mediodía que nos permitiera bajar la cruda.

Preguntamos por la calle Regina que es una calle muy al estilo europeo, con muchos cafecitos por ahí, y mientras yo buscaba urgentemente un jugo de naranja y un café, pasamos por un puesto de tacos de birria, barbacoa o como les digan en su terruño.
Ardilla salivó y me dijo “sólo un taco y nos vamos a buscar nuestro café.”

Yo como estaba en crisis interna por todas las calorías etílicas ingeridas al día anterior, dije “No comeré y no comeré y no comeré tacos.”, pero cuando ví que la tortilla no estaba frita y la carne se veía magra, y sobre todo, pinche cruda me exigía meterle carne y chile a mi organismo (eh, eh, ehhh! Sin ser mal pensados jajaja!), pues que me acerqué con la joven que repartía los tacos y le dije: “Puede darme uno por favor?”, la vieja me barrió e hizo de oídos sordos y yo dije “bah! Ora resulta”, cuando en eso, el taquero, muy amable, muy joven y de muy buen gusto, me dijo: “Quieres un taco güerita?”, yo recordé la sabia frase del abuelo de un amigo medio torpe que de vez en vez tiene buenos vestigios de astucia: “Sonríele a la señorita para que te ponga más comida en el plato”, y yo como ante mujeres frígidas y mal cogidas no tengo nadita de encanto, sonreí resbalosa y asentí tímidamente al joven que preparaba los tacos, él preparó un taco, se lo dio a la vieja frígida mal cogida que me ignoró y zas! Que me ignora nuevamente y le lleva el taco a alguien más, el amable y conocedor taquero volteó a verla con odio y le dijo: “Era para ella”, señalándome a mí con su mirada, a lo que yo amablemente respondí: “Oh no se fije, yo me espero”, y en eso el taquero gruñó y preparó un mega taco con doble ración de carne para mí, ante la mirada atónita de la vieja frígida mal cogida (En tu cara, bitch!), me dio mi taco con doble tortilla, y cuando por dentro decía: “WoooHooo! Yeah! Dos tacos por el precio de uno!!!”, recordé que estaba a dieta, así que repartí la carne en las dos tortillas, me comí uno y el otro se lo obsequié a ardilla que estaba a punto de pedir otro.

Pagamos los tacos al cobrador que nos hizo un mega descuento de cuatro pesos, y antes de irnos a seguir buscando nuestro jugo de naranja, volteé con el taquero, sonreí eufóricamente y dije: “GRAAAAACIAS!!”, él, sonrió de igual manera y se despidió.

De la vieja frígida mal cogida ni siquiera volteé a verla.

Nunca encontré un jugo de naranja ja! Así que tuve que conformarme con un café en una mesita colocada en la calle.

La pura buena vida estar weboneando ahí, con un increíble y delicioso café, y viendo pasar a la gente.

No sé cuánto tiempo transcurrió mientras mi sis y yo estábamos ahí sentadas, en medio de la nada y del todo, hasta que nos dimos a la tarea de ir en búsqueda de Telicia.

Nos quedamos de ver en el zócalo, y antes de llegar, pasamos al Palacio de Hierro en búsqueda de galletas de arándano, sólo hay algo en el mundo que como sin remordimiento porque me traen buena suerte, y son las galletas de arándano del Palacio de Hierro.

Además de que bueno, jejejeje tomando en cuenta de que no hay Palacios de Hierro por estos lares, a lo mucho me como unas tres galletas de ésas en un año.

Pero, mis señales cósmicas me dicen que comer tan sólo una galleta de arándano al año, trae a mí dulces momentos que pasarán a la posteridad, y claro, a mi blog. ;) Ja!

Pero…. Por primera vez en mucho tiempo, había galletas de muchos sabores, pero no de
las que me enloquecen…. Así que con mirada triste, seguí el camino hasta el zócalo.

Nunca he visto una ciudad tan cosmopolita en mi vida.

Cada persona que pasa a tu lado se encuentra increíblemente individualizada.

Lo mismo puedes ver al hombre o mujer perfectamente trajeado pasar al lado de ti, con su maletín en mano y en la otra su celular, que ver pasar a un chico emo perfectamente ataviado y peinado en su género, que ver pasar a un turista extranjero de chanclas y bermuda, que ver pasar a una pareja homosexual abrazada a más no poder y besándose despreocupadamente.

Para mí que vivo dentro de una ciudad súper cerrada que no admite otra cosa que lo ultra conservador (obvio, yo no comulgo con esas ideas), fue un boom cultural que terminó por robarme el corazón.

Ya una vez metidas en el Zócalo, encontramos a telicia, quien también tenía todos los síntomas de la cerveza tenampina adulterada, y nos dispusimos a ir a comer.

El Salón Corona fue el lugar elegido.

Después de una larga y tardada fila, que únicamente sirvió para sabrosearnos al RP del lugar, nos sentamos y pedimos nuestros sagrados alimentos.

Lo menos calorífico que encontré fue una tostada de ceviche y un cocktail chico de camarones.

Comimos y nos fuimos a echar weba al hotel porque seguíamos temblorinas jajaja.
Vimos a Zu y a nuestras sobrinitas y volví a tomar cerveza…. Iiiingue su la dieta y las calorías….. jejejejeje…..

Mi gusssto es dice la rola! Ajúa!

Era hora de esperar el momento cumbre culturoso del viaje……

La música del organillero anunciaba que era hora de que la primera salmantina hablara públicamente en un recinto de Bellas Artes.

jueves, 9 de junio de 2011

Muñeca

“Madox ¿cómo se llama ese hueco en la base del cuello de una mujer?. Por delante. Aquí. ¿Qué es?, ¿Tiene un nombre oficial?, ¿Ese hueco del tamaño aproximado de la huella de un pulgar?”
El Paciente Inglés.

Todas las grandes historias hollywoodenses que me han arrebatado el pensamiento, tienen una particularidad que han moldeado mi vida en determinado estilo.

Nostálgica por esencia propia como soy, todas las historias de amor que más me han impactado mental y emocionalmente, han tenido un final nada convencional, si es que actualmente puede hablarse de finales convencionales.

El Paciente Inglés es mi historia de amor favorita.

Inmortalicé el hecho de llevar siempre conmigo algún accesorio regalado por alguien trascendente en nuestras vidas.

¿Cuál es el nombre de ese hueco en la base del cuello de una mujer?

Mientras recuerdo a la protagonista recitando de memoria a Herodoto, acaricio dicho hueco en mi cuello que debido al corte de mi blusa, hoy permanece libre de algún accesorio.

Sonrío al pensar que en la maravillosa historia llamada Vida, todos podemos inmortalizar alguna parte de nuestra anatomía a través de la presencia siempre constante de un accesorio regalado por alguien trascendente en nuestra existencia.

lunes, 6 de junio de 2011

Ojos Felinos.

“Por una mirada, un Mundo,
Por una sonrisa, un Cielo…..”.
Gustavo Adolfo Bécquer.

Todos los hombres con los cuales he salido alguna vez, son muy diferentes entre sí.

Diferentes manías, diferentes virtudes, diferentes defectos, diferentes rasgos faciales, diferentes complexiones…

Lo único que tuvieron en común fue que coincidieron en algo conmigo: (Dicen, diiiiiicen) Que tengo ojos lindos.

Lo más divertido del asunto es que ninguno coincidió en el color de los mismos.

Para alguien fueron castaños claros, para otro castaño oscuro, para otro negros, para otro color miel, e inclusive para alguno, color verde pálido.

Pero en los momentos que estaba a su lado, podía percatarme de que les gustaba verse a través de mis ojos.

Hubo quien inclusive me llegó a decir que tuviéramos un hijo sólo para que su descendiente heredara mis ojos.

El finde pasado volví a coincidir en un evento público con el hombre que fue mi primer beso.

Como era un evento un tanto ceremonioso, en el transcurso de la mañana hice parada en la estética para peinarme y maquillarme, y salí como salgo siempre que voy a que me realicen el Make Up, con mis ojos súper enmarcados y resaltando a todo lo que dan.

- ¡Tanto tiempo sin verte!.- Le dije a él, quien también iba vestido de saco y corbata.

Él, que antaño para mí era el hombre más guapo del mundo, y que ahora es un buen amigo, me vió y se quedó boquiabierto.

- Oye chiquilla, te ves….. Muy, muy bonita.- dijo él con un tono de seriedad que desconocía que poseyera.

- Pero qué te tomas!!!.- sonreí yo sintiéndome halagada de recibir una frase de ese tipo cuando yo más la necesitaba.

Él se sonrojó ligeramente y me dijo: “No sabía que tuvieras esos ojazos!!! Ya sabes, antes… usabas lentes y no se te distinguían tan bien… y…. te ves increíblemente sexy de rubia.”.

Yo que venía arrastrando una crisis femenina por sentirme tan equis, recibí la caricia masculina a través de las palabras correctas en el momento adecuado que me hicieron sentir …. Increíblemente hermosa.

- Ahhh es que ustedes las prefieren rubias, ¿qué no?.- dije mesurando el volumen de mi voz.- Y…. cuéntame qué ha sido de tu vida.

Y mientras él me platicaba, me di cuenta que no sólo yo había tenido un proceso de metamorfosis, sino también él.

El desmadroso que fue antaño, ahora se encontraba más estabilizado.
Ahora, hasta me abre la puerta del runrún.

- Válgame que ahora sí eres medio caballeroso.- le dije.

- Dejamos de frecuentarnos mucho tiempo jess….. No soy el mismo que conociste.-

Pasé platicando toda la tarde-noche con él y me dio gusto ver que no se estancó en lo que a decir verdad, nunca creí que llegara a evolucionar.

Cuando terminó el evento me acompañó a mi runrún y se despidió de mí.

Le dí un abrazo y me susurró al oído: “¿Quieres que te acompañe a otro lugar?”.

Lo miré durante unos instantes, recorrí con mis manos su abdomen (una mujer siempre agradecerá un abdomen tan duro tzzzzz!!!), desabotoné un poco su chaleco, tomé su corbata y con ella hice palanca para atraerlo hacia mí, coloqué mi nariz por toda su mejilla que raspaba como lija (una mujer SIEMPRE agradecerá una barba que raspe como lija, súper tzzzzzzzz!!!), acaricié su nariz con la mía, y cuando mis labios estuvieron cerca de los suyos me separé de él.

Ha sido el momento más erótico que recuerdo en mis pfff “eufóricos 29’s”.

Toda mi piel estaba tensa.
Abrí ligeramente mis labios y mordí mi labio inferior antes de voltear a verlo nuevamente a los ojos y comérmelo con la mirada.

“Tus ojos…. Son unos ojos felinos……”.

Yo permanecí en silencio ensimismada en la sensación de sentirse deseada como mujer, mientras él abría la puerta de mi runrún, subí al asiento del conductor, no sin antes haber sentido una palmadilla en mi derriere.

Prendí el auto, bajé el vidrio y pisé el acelerador.

En la marcha, volteé a mirar el retrovisor para ver que él se subía a su auto.

En seguida ví que era una noche estrellada, subí nuevamente la vista al retrovisor, y miré mis ojos enmarcados y bien delimitados en un color morado intenso, y mi mirada contrastó con la oscuridad que imperaba afuera… y adentro.

miércoles, 1 de junio de 2011

Metamorfosis Femenina.

El finde pasado recibí una llamada telefónica de mi guapísimo amigo Frank, me hizo saber que por motivos laborales estaría por estos rumbos y me invitó a comer.

Frank es uno de esos hombres ante los cuales, una mujer no desea aparecer en mezclilla informal.

Irónicamente el día que lo conocí, yo vestía jeans.

E irónicamente también, algún día inhábil en que me invitó a tomar una cerveza, él vestía de jeans, y a ciencia cierta, no sabría decir si lo prefiero ver en su modalidad formal, o en su modalidad jeans ultra mega apetecibles…. ya saben, Frank tiene un increíble trasero bien moldeado por las horas que invierte en el gym, nunca se lo he dicho pero a mí que lo que más me enciende físicamente es el abdomen masculino, no pude quitar mi vista de su trasero el día que lo ví metido en mezclilla.

Como sea que sea, a partir de que nuestros horarios lo permiten y tenemos la oportunidad de coincidir, no dejo de aprovechar el tiempo a su lado para aprender del mundo masculino.

Frank sonrió al verme, una parte de mí llamada Ego se inflama al ver que me aprecia con todo mi esplendor pueblerino, aún cuando él está acostumbrado a tratar con gente de las grandes ciudades, e inclusive con gente culta de otros países.

El aroma de su fragancia sigue siendo una de las cosas que mi naturaleza femenina siempre anhela volver a percibir de él en conjunto.

Discreto, pero latente.

Varonil, pero sexy.

Mientras el mesero nos dejaba las cartas, yo hacía como que veía los alimentos, en realidad, moría por volver a escuchar de sus labios esa frase que dijo la primera vez que comimos juntos.

“¿Te molesta si ordeno por ti?”.

Frank ha sido el único hombre que ha hecho eso en mi vida.
Y me encanta.

Me encanta esa sensación de saberse impresionada por el buen gusto gourmet, confiando así ciegamente en la otra persona.

- ¿Y ahora quién está intentando cazar al soltero más codiciado ah?.- decía yo mientras el mesero dejaba una cerveza a mi lado.

Frank sonrió al mirarme, como sonríe un niño después de haber cometido una travesura, tomó su Ipod, Ipad, BB o como se llamen esas cosas cuadradas y negras en las que la gente guarda fotografías y me enseñó a una mujer de aproximadamente 35 años, tez blanca, pelo castaño recogido, con rasgos faciales claramente definidos, bonita sonrisa, complexión delgada, pero no anoréxica, y usando una blusa negra que le quedaba una talla más grande.

En pocas palabras, a una mujer no fea, no bonita (pinche envidiosa me estoy leyendo jejejeje), no buenona, no gorda, pues… normal, una mujer normal.

…… Y para terminar de ser víbora, una mujer que sería la pareja de cualquiera menos de Frank desde mi perspectiva.

- Ahhhh…- alargué yo mientras pensaba “… bueno…. En gustos se rompen géneros….”

- Eres demasiado franca en tus expresiones.- dijo él mientras volvía a mirar su aparatejo ése y me mostraba otra pic.- “La foto que viste es de hace tres meses, Mi nena luce así ahora.”, y enseguida me mostró otra fotografía.

Casi escupo la cerveza al mirar la manera en que lucía la mujer que aparecía ahora frente a mí.

Mi glándula envidiativa no me dejaría describirla objetivamente, así que sólo puedo decir que se veía increíblemente atractiva.

- ¿En la otra foto… ella… estaba enferma o algo así, digo…. O sea….. cómo cambió tanto en tan poco tiempo?.- pregunté yo admirada.

- Todas las mujeres viven una metamorfosis cuando conocen al hombre adecuado.- dijo Frank mirándome fijamente.- En mi amplia experiencia en el mundo femenino, he descubierto que las mujeres llegan a apreciar una cosa más que nada: Sentirse deseadas… he ahí el secreto para inmortalizarse en ellas, necesitan un hombre que las llame para recordarles lo increíblemente bellas que son, que les dedique momentos para consentirlas, ruborizarlas, hacerlas estallar en la cama.- Sonrió él recordando algún episodio íntimo de su vida.

- Y….. ¿cómo en qué momento ella dejó de usar esa ropa horrible para vestirse tan sexy?- pregunté anonadada.

- Tengo suerte con las mujeres jess.- Sonrió él.- Ellas tienen su belleza aún no descubierta por ellas mismas, y yo tengo el toque y el don de hacerlas percatarse de su feminidad.- He de confesarte –continuó Frank- que inclusive se nota el cambio en la lencería que escogen.- dijo él entre risas.

- Ay cáaaalmateeeeeeee don egocentrista!!!.- reí yo mientras hacía un gesto de :”Ajá, ajá, ajá, seeeeesese”.

- No me creas.- dijo él incorporándose a su asiento.

- Oye pero… ¿qué pasó con tu ex?.- dije yo de chismosona.

Frank suspiró y me dijo: “Ya sabes, tenía esposo, fue una increíble e intensa relación, me he percatado que las mujeres casadas son mejores en la cama…. Uff mi ex, me aprovechaba increíblemente.- dijo mientras hacía un guiño.- … Pero el encanto terminó en cuanto me habló de divorcio y de casarse conmigo.”- dijo Frank en un tono de “pues ya qué, C’est Fini”.

- ¿Tu actual pareja es … ammm… casada?

- No.- sonrió Frank.- Eso es todavía más peligroso para mí que huyo del matrimonio, es una mujer sin responsabilidades, comprometida con su trabajo, me da mi tiempo y mi espacio, y yo valoro mucho eso de ella, pero sé que llegará el momento en que habrá de traspasar la línea y ….. volveré a cerrar un ciclo.

- No inventes lo dices muy fríamente.- le dije yo.

- Sabes que no soy IceMan jess, si algo he de tener a mi favor, es que amo intensamente a cada mujer que camina a mi lado unos instantes, si al final piensan que soy de lo peor, no me negarán que a mi lado se sintieron plenas, que indirectamente por mí, ellas explotaron todas y cada una de sus cualidades.- dijo Frank con cierto tono de vanidad y satisfacción.

- ¿Y a ti eso te hace sentir… pleno o feliz?.- pregunté yo tratando de entender a un hombre como él.

- Mi vida jess.- dijo Frank mirándome tiernamente.- es todo menos estable, por motivos laborales tengo que ir de un lado a otro, no puedo darme el lujo de pensar en establecerme cuando no tengo una fuente de ingresos en una ciudad determinada, el día que tenga un salario fijo y seguro, ese día… ya sabes, no me gusta hablar del futuro.- Rió Frank mientras nuestros platillos eran servidos.


Miré mi plato, tomé un poco de carne y quedé boquiabierta con el sabor de su jugo que se exprimía cuando la mordía.

- ¿Qué tal ah?.- dijo Frank con ese brillo de su mirada imposible de encontrar en otra parte del mundo.

Asentí mientras continuaba degustando y hacía toda clase de ruidos tipo “Mmmmmmm”.

Miré a Frank mientras él recibía una llamada telefónica.
Mientras hablaba de números, nombres, ciudades y palabras raras que desconozco, volteé a mirar el restaurante donde nos encontrábamos.

Me hizo recordar ese primer restaurante al que acudimos juntos, donde yo iba vestida de jeans, blusa negra y botas.

Sin pintura en mis uñas, ni maquillaje en mi rostro.
Sin cejas delineadas.
Sin lencería sexy.
Con mucha inseguridad.
Con cinco kilos de más (y pfff nótese que jejeje todavía me faltan más).

Y acompañada de él.

Desconozco quién será la mujer que termine a su lado “para toda la vida”.

De hecho, dudo mucho que llegue a encontrarla, sería una lamentable pérdida para la soltería. Ja!

E inclusive podría jurar que todas aquellas mujeres que lo amaron y que le pidieron “el final feliz”, no se percataron de que indistintamente de los caprichos o necesidades que evolucionaron al lado de él, tuvieron una trayectoria intensa y de autodescubrimiento, y vivieron en carne propia la metamorfosis a la que todos, consciente o inconscientemente aspiramos llegar a experimentar.

Se enamoraron de un hombre que les mostró el camino para amarse a sí mismas.