"..... el inmemorable sentimiento de culpabilidad de los privilegiados."
Los Testamentos Traicionados by Milan Kundera.
"Des-pu-és".
No, ¿Era así? O, ¿Cómo era?, ¿Cómo se separan correctamente las sílabas de dicha palabra?.
Estoy sentada en la primer banca de la cochera del Colegio, esperando que lleguen por mí para ir a casa.
Pero en lo que llegan por mí, y debido a mi serio problema de seguridad y su consecuente dificultad para sociabilizar, saco de mi mochila mi tarea y estudio mi lista de palabras una y otra vez para el examen semanal de cada viernes.
Las niñas sentadas a mi lado, hablan entre sí de que saldrán a dar la vuelta en la tarde.
La maestra dice que debido a mis buenas calificaciones, el lunes entrante estaré en la escolta.
Para poder ser abanderada necesito guantes blancos.
Y no sé si los del año pasado me sigan quedando.
Saco de mi mochila una carta firmada por la Madre Directora donde le recuerda a mis papás que debo una mensualidad atrasada, y que si no me pongo al corriente, no podré presentar exámenes mensuales.
Yo sigo viendo mi lista de palabras.
De la calle, entra una señora.
Es de tez blanca ella.
Trae gafas oscuras.
Tiene el pelo rubio, lacio y muy largo.
Va vestida toda de negro y usa un cinturón rojo.
Veo sus pies y está usando unos tacones enormes.
No es delgada, sino de complexión gruesa.
Pero su ropa disimula muy bien su sobrepeso.
No es bonita, pero tiene algo que llama mi atención.
Platica algo con la Madre Directora, la Madre le dice que enseguida vuelve, la señora se sienta a mi lado mientras me mira con cierta curiosidad.
Yo me pongo nerviosa y vuelvo a leer mis palabras.
- Eres tan bonita......- dice ella mirando hacia enfrente.
Por un momento pienso que me lo dice a mí, pero ella sigue sin voltear hacia mí.
Ella trae un folder entre sus manos, lo abre, lo revisa, lo lee, se quita los lentes y su mirada se torna triste.
Vuelve su mirada hacia mí, mira mis anteojos y sonríe.
- Por Deus, qué horrible armazón!!! Luces peor que Harry Potter.- dice ella mientras intenta sonreír.
Mis manos sudan y no sé qué decirle.
No sé quién sea Harry Potter.
Y mis lentes están feos, algunas niñas me dicen "cuatro ojos", pero es la única manera de ver bien el pizarrón.
Ella no me quita la vista de encima y yo comienzo a sentir miedo, le ruego a Dios que mi mamá llegue por mí y el temblor de mis manos es visible ya.
Ella abre su bolsa, saca una cartera de ésas que usan las señoras pipirisnais, abre su cartera, ve una foto de una niña y me la enseña.
- Mira....- La extraña señora no me quita la vista de encima, voltea a ver mis zapatos y se percata de que las calcetas que traigo no hacen juego.
Yo no puedo mirar la foto que me enseña, porque mi atención es robada por todas las tarjetas que trae en las diversas pestañas.
Siempre he soñado con tener una tarjeta.
Sólo quisiera crecer para tener una.
La señora parece complacida de que yo no haya visto bien la fotografía, pareciera como si realmente quisiera que viera las tarjetas que posee.
- ¿Te gustan los helados de la nevería de enfrente?.- me dice ella señalando el local de las nieves Bing.
Yo sigo sin decir una sola palabra, y sólo asiento con mi cabeza mientras ahora soy yo quien la observa con curiosidad.
- ¿Cuál sabor me recomiendas? - dijo ella con un tono como si ya me conociera.
- Pistache.- dije yo inmediatamente.
Ella sonrió, dejó sus papeles a un lado, cruzó su pierna, y secó una lágrima que resbalaba por su mejilla.
- ¿Quieres uno? - Me volvió a preguntar.
- Mi papá no me deja irme con extraños.- dije yo viendo nuevamente hacia el suelo.
Ella sonrió como si supiera a la perfección que nada del mundo me haría moverme de ese lugar.
- Haces bien en obedecer a tu papá.- Dijo ella.
La Madre Directora salió de las instalaciones principales y se dirigió hacia nosotras, la señora sentada a mi lado se paró, tomó sus papeles, dirigió su mirada hacia mi mochila visiblemente maltratada, volvió a colocar sus gafas en sus ojos, y me dijo: "No siempre será así. Estudia mucho pequeña. Sé que no me harás caso, pero.... procura hacer ejercicio, no comas pan en la adolescencia, el helado de pistache es bueno los domingos, pero no diario. No idealices una tarjeta de crédito, es el demonio vuelto persona, peor que la coca cola. Tómate una foto en cuanto llegues a tu casa y llévala siempre contigo, te ayudará a recordar de dónde vienes y hacia dónde quieres dirigirte. La mejor inversión que puedes hacer es viajar, viaja todo lo que puedas. No temas al fracaso, tus papás no te castigarán por fallar....", y mientras decía esto último abrazó su carpeta fuertemente.
La Madre Directora le entregó algo, ella sonrió y se dio la vuelta.
Antes de cruzar la calle, llegó corriendo nuevamente hacia mí:
"Es des-pués. Recuérdalo bien, des-pués."
Sentí pánico al escuchar esto último, ella lo comprendió, ví que hizo una mueca de sonrisa, y se fue corriendo de ahí.
La ví atravesar la calle y subirse a un automóvil azul de dos puertas.
Es el auto más bonito que he visto en toda mi vida.
Volteé a ver la nevería.
Falta poco para finalizar el año.
Falta poco para probar mi helado de pistache.
- jessie? vámonos ya! Cuéntame, qué tal te fue en la escuela el día de Hoy!-
Mostrando entradas con la etiqueta escenario. Mostrar todas las entradas
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lunes, 17 de octubre de 2011
martes, 23 de agosto de 2011
Cafe Des Artistes
La mesa de madera estaba pulcramente colocada debajo de aquél edificio histórico.
Tres de sus cuatro asientos estaban ocupados por dos hombres y una mujer. Todos ellos vestidos de manera formal.
Sin hojear siquiera la carta, ella pidió al mesero un café americano.
Ella veía directamente al par de hombres que a su vez, se encontraban dubitativos ante su presencia.
- Pensamos que vendría el Ingeniero….. Es decir, el Ingeniero y usted.
- Nuestro cliente decidió que viniera yo.- Dijo ella sin quitar la mirada del par de individuos.
- Bueno, es que… usted sabe, toda nuestra comunicación ha sido con el Ingeniero y…..
- Cada palabra que ustedes le hayan dicho al Ingeniero, tengan por seguro que fue reproducida fielmente conmigo.
El par de hombres se vieron uno al otro, y continuaron.
- Ha habido algunos contratiempos….. El contrato que firmamos no podrá finiquitarse de la manera estipulada debido a causas ajenas a nosotros, sin embargo, le comenté al Ingeniero la posibilidad de lograr el mismo, el mismito resultado pero con diferente ruta.
- El Ingeniero me comentó esa posibilidad y ustedes deben saber bien nuestra postura, por ese camino no tenemos ninguna intención de transitar, ustedes saben que la propia lógica está en contra de lo que ustedes me están proponiendo.- Dijo aquella mujer de pelo alaciado mientras agregaba azúcar al café.
- Nosotros tenemos un compromiso con ustedes, y no hemos tenido un solo cliente que no haya quedado satisfecho con nuestros servicios profesionales prestados, y le podemos asegurar que para efectos prácticos, el resultado será el mismo.
Ella terminó de mezclar la azúcar dentro del café, volteó a mirarlos de manera irónica y les dijo:
- La misma seguridad que me ofrecen en este momento, la ofrecieron hace un mes, así que a nombre de los intereses que represento, permítanme mostrarme un tanto incrédula.
- Tenga la seguridad, de que somos gente de palabra.- repetían ellos una y otra vez.
Ella, terminó su café mientras oía al par de hombres repitiendo continuamente las mismas palabras.
- No queremos más intermediarios.- Dijo ella mientras alejaba la taza de sí.- Me pagaron, y me pagaron bien, por venir a hablar personalmente con la Administradora de la Empresa.
El par de hombres se miraron y pidieron la cuenta.
Ella se levantó, sacó las gafas oscuras de su estuche y salió del lugar.
Yo estaba en la mesa contigua tomando una limonada, mientras esperaba la hora de ir a la reunión laboral en tierras vecinas.
Por unos instantes, envidié la seguridad con la que se conducía esa mujer.
Volteé a ver mi limonada y releí los documentos que había estudiado a la perfección desde hacía un año.
Podía sentir la manera en que mi piel temblaba de los nervios.
Cerré los documentos impresos, y fui a desahogar mi prueba.
No sé si me fue bien o mal.
Sólo me resta esperar la Sentencia.
A la salida de mi audiencia, fui a la Catedral a rezar un rato, y de ahí me dirigí hacia un jardín bonsái, sé que el rezar no cambiará el futuro, pero le dio tranquilidad espiritual a mi presente.
Tres de sus cuatro asientos estaban ocupados por dos hombres y una mujer. Todos ellos vestidos de manera formal.
Sin hojear siquiera la carta, ella pidió al mesero un café americano.
Ella veía directamente al par de hombres que a su vez, se encontraban dubitativos ante su presencia.
- Pensamos que vendría el Ingeniero….. Es decir, el Ingeniero y usted.
- Nuestro cliente decidió que viniera yo.- Dijo ella sin quitar la mirada del par de individuos.
- Bueno, es que… usted sabe, toda nuestra comunicación ha sido con el Ingeniero y…..
- Cada palabra que ustedes le hayan dicho al Ingeniero, tengan por seguro que fue reproducida fielmente conmigo.
El par de hombres se vieron uno al otro, y continuaron.
- Ha habido algunos contratiempos….. El contrato que firmamos no podrá finiquitarse de la manera estipulada debido a causas ajenas a nosotros, sin embargo, le comenté al Ingeniero la posibilidad de lograr el mismo, el mismito resultado pero con diferente ruta.
- El Ingeniero me comentó esa posibilidad y ustedes deben saber bien nuestra postura, por ese camino no tenemos ninguna intención de transitar, ustedes saben que la propia lógica está en contra de lo que ustedes me están proponiendo.- Dijo aquella mujer de pelo alaciado mientras agregaba azúcar al café.
- Nosotros tenemos un compromiso con ustedes, y no hemos tenido un solo cliente que no haya quedado satisfecho con nuestros servicios profesionales prestados, y le podemos asegurar que para efectos prácticos, el resultado será el mismo.
Ella terminó de mezclar la azúcar dentro del café, volteó a mirarlos de manera irónica y les dijo:
- La misma seguridad que me ofrecen en este momento, la ofrecieron hace un mes, así que a nombre de los intereses que represento, permítanme mostrarme un tanto incrédula.
- Tenga la seguridad, de que somos gente de palabra.- repetían ellos una y otra vez.
Ella, terminó su café mientras oía al par de hombres repitiendo continuamente las mismas palabras.
- No queremos más intermediarios.- Dijo ella mientras alejaba la taza de sí.- Me pagaron, y me pagaron bien, por venir a hablar personalmente con la Administradora de la Empresa.
El par de hombres se miraron y pidieron la cuenta.
Ella se levantó, sacó las gafas oscuras de su estuche y salió del lugar.
Yo estaba en la mesa contigua tomando una limonada, mientras esperaba la hora de ir a la reunión laboral en tierras vecinas.
Por unos instantes, envidié la seguridad con la que se conducía esa mujer.
Volteé a ver mi limonada y releí los documentos que había estudiado a la perfección desde hacía un año.
Podía sentir la manera en que mi piel temblaba de los nervios.
Cerré los documentos impresos, y fui a desahogar mi prueba.
No sé si me fue bien o mal.
Sólo me resta esperar la Sentencia.
A la salida de mi audiencia, fui a la Catedral a rezar un rato, y de ahí me dirigí hacia un jardín bonsái, sé que el rezar no cambiará el futuro, pero le dio tranquilidad espiritual a mi presente.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Agitado, No Revuelto.
Mi amiga Sophie y yo llegamos a ese restaurante.
Un lugar medio exuberante de una Ciudad vecina al que no acostumbro ir debido a que sus precios son un poco costosos.
Pero de vez en vez, es bueno consentirse.
Y bueeeeno, Sophie es la amiga ultra trendy socialité que todas debemos tener cuando queremos salir en plan “ladies night”.
Sophie me platicaba acerca de su trabajo, tendencias de moda otoño-invierno, nuevas fragancias de temporada, acontecimientos familiares, noticias de personas en común y… hombres.
Entonces, yo la miré pícaramente y pregunté: “¿Jugamos?”.
Ella sonrió asintiendo, entendiendo cabalmente el juego que solíamos practicar en nuestros momentos de ocio y comenzamos.
“Yo empiezo.- Me dijo.- Seis en punto del reloj desde mi asiento. Él viste de jeans con camisa negra y saco beige y su amigo viste de pantalón casual azul marino y camisa blanca.- Son de edad similar, así que yo digo que se conocieron en bachillerato, pero el de jeans eligió la carrera de diseño de interiores y el de pantalón casual eligió algo de administración, ambos acaban de salir de trabajar, obviamente no tuvieron puente y comentan acerca de sus respectivas familias y posibles affairs.”.
“Cómo sabes que tienen familia?”.- Le respondí.
“Observa su anular derecho, de ambos.”.- Contestó.
“Ja! Nunca falla eh?”- Repliqué mientras tomaba un trago de cerveza.
“Admitámoslo, están educados a la antigua, actualmente, casi todos se lo quitan antes de ir a un lugar donde puedan encontrar a un par de encantadoras solteras a las cuales puedan ligar.”.- Dijo ella mientras tomaba un poco de su martini.
Risa de ambas.
“Okay, voy.- Dije un poco calibrada debido a las tres cervezas que llevaba ingeridas.- Tres en punto. Él lleva pantalón formal oscuro y camisa azul. Ella viste jeans y una blusa sencilla color amarilla…. Ammm….. Él está casado, lleva puesta su argolla que brilla hasta acá, ella no lleva nada en sus dedos, pero también está casada o vive en unión libre….”.
“¿Cómo lo sabes?”.- Interrumpió Sophie mientras volteaba discretamente hacia la mesa indicada.
“… Obsérvala bien, en su conjunto, no es una mujer que siga los convencionalismos sociales, tan es así que aún cuando se ve que está rondando por los cuarenta, no viene a un lugar caro vestida como para impresionar a nadie, ni siquiera a su comensal.-”.- Comenté mientras desviaba un poco la vista para no parecer obvia.
“Ella se ve claramente mayor que él, yo a él le calculo nuestra edad máso, y no creo que vengan a cerrar algún trato de negocios, así que impresióname con su historia, jess…. Tú eres experta en historias de mujeres que salen con pubertillos-”.- Dijo Sophie sonriendo.
Yo sonreí mientras Sophie le decía coquetamente a nuestro medianamente apetecible mesero (es cierto, es cierto… estoy obsesionada con los meseros!! Jaja):
- “Otro vodka Martini por favor.”
Yo me recargué hacia atrás y exclamé en voz alta: “Agitado, No Revuelto.”.
- ¿Perdón? – Dijo el sabroso que nos atendía.
Sophie rió y le respondió ante el claro desconocimiento de la frase que yo había dicho: “Nada, nada, ni una más para mi amiga JESS por favor!!”.
Nuestro mesero sonrió y yo agradecí a Sophie el haberle dicho mi nombre al nene.
- Pero regresemos al reto de la noche, ¿Qué hace esa pareja en esa mesa? – Insistió Sophie.
Yo volteé a verlos de reojo nuevamente. Sólo él miraba la carta ante la mirada curiosa de la dama. Ella no se percataba de los nervios de él, pero yo podía ver la manera en que su zapato izquierdo golpeaba frecuentemente el suelo. Ella, sin más accesorios que unos aretes largos artesanales, y sin un sólo gramo de maquillaje en su rostro, no necesitaba de ninguna ayuda artificial para resaltar su feminidad. Inclusive se veía más femenina que Sophie o que yo, ya saben… “Quien de amarillo se viste…”. Él en cambio, iba vestido de manera pulcra, sin una sola arruga en su camisa a pesar de que ya eran las nueve de la noche. De físico impecable, complexión delgada pero aún a pesar del atuendo formal, se podía ver su abdomen trabajado. El clásico tipo carita que la mayoría de las féminas, si no es la totalidad, soñamos con pescar y presumirlo en sociedad.
Coincidentemente, su mesero era el mismo sabroso que nos atendía a Sophie y a mí.
El nene analizado cerró la carta, habló con nuestro muy sabroso mesero, y volteó a ver a la nena que seguía mirándolo de una manera singular.
- Okay Sophie, antes de darte mi teoría necesito quemar dos de mis ases.
- Tienes manga ancha para hacerlo, mi querida amiga.- Dijo Sophie mientras sorbía un poco de su Martini a la 007.
En cuanto pasó nuevamente mi muy sabroso mesero levanté mi mano y le dije:
- Otra cerveza por favor, bieeeeen fría. Sólo por no dejar… -y me acerqué al sabroso para que sólo Sophie y yo escucháramos- Será nuestro pequeño secreto y te daré el 20% de propina,- decía yo mientras Sophie reía al ver de lo que yo era capaz con tal de afianzar mi teoría.- ¿Qué fue lo que ordenó el hombre de la mesa de allá? –dije mientras señalaba con mis cejas al nene analizado.
Mi mesero rió y presuroso me dijo en voz baja:
- Pidió la entrada de la casa para dos, y pidió igualmente para ambos Chateaubriand (confieso que tuve que googlearlo… pfffff) y un Merlot chileno *insértese aquí nombre raro que no recuerdo*, es la mejor cosecha que tenemos.- Susurró nuestro espía mientras yo me inclinaba para para mostrarle mi escote.
Me incorporé nuevamente e hice un guiño hacia él.
- ¿Victoria verdad?- dijo mi sabroso espía y yo asentí.
Volteé a ver a Sophie quien me estaba viendo divertidísima mientras exclamaba reteniendo una carcajada: “Eres una zoooorrrrraaaaaaaaa!!! Jajajaja! Por donde le veas, por lo facilita y por lo astuta!!!”.
Yo no pude evitar contener mi carcajada y le dije: “…. Escuchaste lo que pidió? Yo en La Vida he probado ese corte, ni siquiera lo conocía!! Y pfff Merlot?? Pffff…. Míralo bien, debe tener a lo más tres o cuatro años más que nosotras!! Yo pensaba que pediría de entrada no sé, calamares, y pescado con vino blanco espumoso de platillo fuerte, pero éste me está saliendo más cabrón que bonito y miraaaa que está requeté chulo el méndigo!! –risas de ambas-… quemaré mi segundo y último as hasta que ellos estén en la sobremesa, mientras tanto seguiré observándolos.”.
Sophie sonreía al puro estilo de Gaby Vargas, y a diferencia de mí, no perdía la compostura un sólo segundo.
De repente, ya no estábamos interesadas en saber los nuevos colores de las sombras Dior, el nuevo estilo de las bolsas Coach (sí, sí, soy mujer y tengo mi lado superficial, snifffff), las nuevas reformas legales, la próxima boda de nuestro amigo Alex, los eventos culturales que habrá ahora en el Festival Internacional Cervantino ni las mejores folladas de nuestras vidas… Estábamos totalmente enfrascadas en la misteriosa pareja que estaba a las tres en punto desde mi asiento.
- ¿Son amantes? – me preguntó Sophie mientras mordía su labio inferior y sus ojos azules volvían a brillar.
- Sí.- dije titubeando un poco.- Pero hay algo que no cuadra….-
- ¿Hay algo que cuadre en el mundo de los affairs?.- Me preguntó Sophie mientras bajaba la mirada y acariciaba la copa de su bebida.
-…. ¿Quieres que me embriague tanto que no pueda regresar manejando a mi Ciudad verdad?- Dije tratando de encontrar una respuesta divertida ante la pregunta más difícil que Sophie me hubiera hecho alguna vez en la vida.
-Yo digo que son esposos, que vienen a jugar hoy a los amantes.- Dijo mi romántica amiga.-
Hubiera sido la mejor teoría de no ser por el nerviosismo que noté en él al momento de leer la carta.
Sophie pidió otro vodka Martini, yo otras dos Victorias, y ellos estaban terminando su cena y su botella de vino.
A esas alturas, y obviamente con ayuda de la vid, él ya se veía más suelto, no quedaba nada de la seriedad inicial, sino que se conducía con mucha más naturalidad, y he de confesar que tenía una hermosa sonrisa, y ella coqueteaba abiertamente con él mientras acariciaba su pelo castaño claro perfectamente bien peinado, y su mirada curiosa, había sido desplazada por risas intermedias entre las sonrisas de Sophie y mis carcajadas.
- Hora del veredicto mi estimada jurisconsulta.- Me dijo Sophie.
-Voy a quemar mi último as, y para eso necesito ir al baño…. We pinches cervezas… si nomás llevo como dos..- dije riéndome.- Ah… qué causalidad… el sanitario queda precisamente por las tres de mi reloj.
Pasé al lado de ellos mientras tomaban las últimas gotas de vino, y de regreso del sanitario sólo pude observar perfectamente la mirada de él.
Si creía que su sonrisa era la cualidad física más seductora, esos instantes me percaté de que lo mejor que tenía el susodicho eran sus increíbles ojos, negros, profundos, brillantes… Pero en ese momento, estaban inyectados de verdadero frenesí mezclado con lujuria.
Pasé a su lado, y las risas de ambos no sonaban más.
Ahora la sensualidad del silencio y el brillo de las miradas lo habían suplido.
Me volví a sentar y le dije de manera inquieta a Sophie que era hora de pedir la cuenta.
- ¿Y bien…?.- Volvió a insistir mi paciente amiga.
Yo me había estremecido al recordar la única vez que un hombre me ha mirado así.
- Tú ganas amiga, yo me declaro incompetente para dar mi opinión…- dije mientras mi mente volaba hacia otros lugares del pasado.
- ¡Ah no!!! Tú NUNCA has dejado de dar tu opinión, ¡vamos!
Volteé nuevamente a verlos, estaban parándose para irse a otro lugar, pero seguían sin pronunciar palabra alguna ya.
Yo permanecí inmóvil recordando esos increíbles ojos masculinos que alguna vez me habían desnudado con la mirada al punto de hacerme desviar la mía.
Los ví por última vez mientras salían del restaurante, él la dejaba pasar caballerosamente, al unísono que colocaba su brazo alrededor de la cintura de ella, y su mano bajaba delicadamente a la bolsa trasera de los jeans de ella.
Le dí el último trago a la última cerveza de la noche, miré a Sophie y le respondí:
-Son dos amigos que van a hacer el amor por primera vez.
Un lugar medio exuberante de una Ciudad vecina al que no acostumbro ir debido a que sus precios son un poco costosos.
Pero de vez en vez, es bueno consentirse.
Y bueeeeno, Sophie es la amiga ultra trendy socialité que todas debemos tener cuando queremos salir en plan “ladies night”.
Sophie me platicaba acerca de su trabajo, tendencias de moda otoño-invierno, nuevas fragancias de temporada, acontecimientos familiares, noticias de personas en común y… hombres.
Entonces, yo la miré pícaramente y pregunté: “¿Jugamos?”.
Ella sonrió asintiendo, entendiendo cabalmente el juego que solíamos practicar en nuestros momentos de ocio y comenzamos.
“Yo empiezo.- Me dijo.- Seis en punto del reloj desde mi asiento. Él viste de jeans con camisa negra y saco beige y su amigo viste de pantalón casual azul marino y camisa blanca.- Son de edad similar, así que yo digo que se conocieron en bachillerato, pero el de jeans eligió la carrera de diseño de interiores y el de pantalón casual eligió algo de administración, ambos acaban de salir de trabajar, obviamente no tuvieron puente y comentan acerca de sus respectivas familias y posibles affairs.”.
“Cómo sabes que tienen familia?”.- Le respondí.
“Observa su anular derecho, de ambos.”.- Contestó.
“Ja! Nunca falla eh?”- Repliqué mientras tomaba un trago de cerveza.
“Admitámoslo, están educados a la antigua, actualmente, casi todos se lo quitan antes de ir a un lugar donde puedan encontrar a un par de encantadoras solteras a las cuales puedan ligar.”.- Dijo ella mientras tomaba un poco de su martini.
Risa de ambas.
“Okay, voy.- Dije un poco calibrada debido a las tres cervezas que llevaba ingeridas.- Tres en punto. Él lleva pantalón formal oscuro y camisa azul. Ella viste jeans y una blusa sencilla color amarilla…. Ammm….. Él está casado, lleva puesta su argolla que brilla hasta acá, ella no lleva nada en sus dedos, pero también está casada o vive en unión libre….”.
“¿Cómo lo sabes?”.- Interrumpió Sophie mientras volteaba discretamente hacia la mesa indicada.
“… Obsérvala bien, en su conjunto, no es una mujer que siga los convencionalismos sociales, tan es así que aún cuando se ve que está rondando por los cuarenta, no viene a un lugar caro vestida como para impresionar a nadie, ni siquiera a su comensal.-”.- Comenté mientras desviaba un poco la vista para no parecer obvia.
“Ella se ve claramente mayor que él, yo a él le calculo nuestra edad máso, y no creo que vengan a cerrar algún trato de negocios, así que impresióname con su historia, jess…. Tú eres experta en historias de mujeres que salen con pubertillos-”.- Dijo Sophie sonriendo.
Yo sonreí mientras Sophie le decía coquetamente a nuestro medianamente apetecible mesero (es cierto, es cierto… estoy obsesionada con los meseros!! Jaja):
- “Otro vodka Martini por favor.”
Yo me recargué hacia atrás y exclamé en voz alta: “Agitado, No Revuelto.”.
- ¿Perdón? – Dijo el sabroso que nos atendía.
Sophie rió y le respondió ante el claro desconocimiento de la frase que yo había dicho: “Nada, nada, ni una más para mi amiga JESS por favor!!”.
Nuestro mesero sonrió y yo agradecí a Sophie el haberle dicho mi nombre al nene.
- Pero regresemos al reto de la noche, ¿Qué hace esa pareja en esa mesa? – Insistió Sophie.
Yo volteé a verlos de reojo nuevamente. Sólo él miraba la carta ante la mirada curiosa de la dama. Ella no se percataba de los nervios de él, pero yo podía ver la manera en que su zapato izquierdo golpeaba frecuentemente el suelo. Ella, sin más accesorios que unos aretes largos artesanales, y sin un sólo gramo de maquillaje en su rostro, no necesitaba de ninguna ayuda artificial para resaltar su feminidad. Inclusive se veía más femenina que Sophie o que yo, ya saben… “Quien de amarillo se viste…”. Él en cambio, iba vestido de manera pulcra, sin una sola arruga en su camisa a pesar de que ya eran las nueve de la noche. De físico impecable, complexión delgada pero aún a pesar del atuendo formal, se podía ver su abdomen trabajado. El clásico tipo carita que la mayoría de las féminas, si no es la totalidad, soñamos con pescar y presumirlo en sociedad.
Coincidentemente, su mesero era el mismo sabroso que nos atendía a Sophie y a mí.
El nene analizado cerró la carta, habló con nuestro muy sabroso mesero, y volteó a ver a la nena que seguía mirándolo de una manera singular.
- Okay Sophie, antes de darte mi teoría necesito quemar dos de mis ases.
- Tienes manga ancha para hacerlo, mi querida amiga.- Dijo Sophie mientras sorbía un poco de su Martini a la 007.
En cuanto pasó nuevamente mi muy sabroso mesero levanté mi mano y le dije:
- Otra cerveza por favor, bieeeeen fría. Sólo por no dejar… -y me acerqué al sabroso para que sólo Sophie y yo escucháramos- Será nuestro pequeño secreto y te daré el 20% de propina,- decía yo mientras Sophie reía al ver de lo que yo era capaz con tal de afianzar mi teoría.- ¿Qué fue lo que ordenó el hombre de la mesa de allá? –dije mientras señalaba con mis cejas al nene analizado.
Mi mesero rió y presuroso me dijo en voz baja:
- Pidió la entrada de la casa para dos, y pidió igualmente para ambos Chateaubriand (confieso que tuve que googlearlo… pfffff) y un Merlot chileno *insértese aquí nombre raro que no recuerdo*, es la mejor cosecha que tenemos.- Susurró nuestro espía mientras yo me inclinaba para para mostrarle mi escote.
Me incorporé nuevamente e hice un guiño hacia él.
- ¿Victoria verdad?- dijo mi sabroso espía y yo asentí.
Volteé a ver a Sophie quien me estaba viendo divertidísima mientras exclamaba reteniendo una carcajada: “Eres una zoooorrrrraaaaaaaaa!!! Jajajaja! Por donde le veas, por lo facilita y por lo astuta!!!”.
Yo no pude evitar contener mi carcajada y le dije: “…. Escuchaste lo que pidió? Yo en La Vida he probado ese corte, ni siquiera lo conocía!! Y pfff Merlot?? Pffff…. Míralo bien, debe tener a lo más tres o cuatro años más que nosotras!! Yo pensaba que pediría de entrada no sé, calamares, y pescado con vino blanco espumoso de platillo fuerte, pero éste me está saliendo más cabrón que bonito y miraaaa que está requeté chulo el méndigo!! –risas de ambas-… quemaré mi segundo y último as hasta que ellos estén en la sobremesa, mientras tanto seguiré observándolos.”.
Sophie sonreía al puro estilo de Gaby Vargas, y a diferencia de mí, no perdía la compostura un sólo segundo.
De repente, ya no estábamos interesadas en saber los nuevos colores de las sombras Dior, el nuevo estilo de las bolsas Coach (sí, sí, soy mujer y tengo mi lado superficial, snifffff), las nuevas reformas legales, la próxima boda de nuestro amigo Alex, los eventos culturales que habrá ahora en el Festival Internacional Cervantino ni las mejores folladas de nuestras vidas… Estábamos totalmente enfrascadas en la misteriosa pareja que estaba a las tres en punto desde mi asiento.
- ¿Son amantes? – me preguntó Sophie mientras mordía su labio inferior y sus ojos azules volvían a brillar.
- Sí.- dije titubeando un poco.- Pero hay algo que no cuadra….-
- ¿Hay algo que cuadre en el mundo de los affairs?.- Me preguntó Sophie mientras bajaba la mirada y acariciaba la copa de su bebida.
-…. ¿Quieres que me embriague tanto que no pueda regresar manejando a mi Ciudad verdad?- Dije tratando de encontrar una respuesta divertida ante la pregunta más difícil que Sophie me hubiera hecho alguna vez en la vida.
-Yo digo que son esposos, que vienen a jugar hoy a los amantes.- Dijo mi romántica amiga.-
Hubiera sido la mejor teoría de no ser por el nerviosismo que noté en él al momento de leer la carta.
Sophie pidió otro vodka Martini, yo otras dos Victorias, y ellos estaban terminando su cena y su botella de vino.
A esas alturas, y obviamente con ayuda de la vid, él ya se veía más suelto, no quedaba nada de la seriedad inicial, sino que se conducía con mucha más naturalidad, y he de confesar que tenía una hermosa sonrisa, y ella coqueteaba abiertamente con él mientras acariciaba su pelo castaño claro perfectamente bien peinado, y su mirada curiosa, había sido desplazada por risas intermedias entre las sonrisas de Sophie y mis carcajadas.
- Hora del veredicto mi estimada jurisconsulta.- Me dijo Sophie.
-Voy a quemar mi último as, y para eso necesito ir al baño…. We pinches cervezas… si nomás llevo como dos..- dije riéndome.- Ah… qué causalidad… el sanitario queda precisamente por las tres de mi reloj.
Pasé al lado de ellos mientras tomaban las últimas gotas de vino, y de regreso del sanitario sólo pude observar perfectamente la mirada de él.
Si creía que su sonrisa era la cualidad física más seductora, esos instantes me percaté de que lo mejor que tenía el susodicho eran sus increíbles ojos, negros, profundos, brillantes… Pero en ese momento, estaban inyectados de verdadero frenesí mezclado con lujuria.
Pasé a su lado, y las risas de ambos no sonaban más.
Ahora la sensualidad del silencio y el brillo de las miradas lo habían suplido.
Me volví a sentar y le dije de manera inquieta a Sophie que era hora de pedir la cuenta.
- ¿Y bien…?.- Volvió a insistir mi paciente amiga.
Yo me había estremecido al recordar la única vez que un hombre me ha mirado así.
- Tú ganas amiga, yo me declaro incompetente para dar mi opinión…- dije mientras mi mente volaba hacia otros lugares del pasado.
- ¡Ah no!!! Tú NUNCA has dejado de dar tu opinión, ¡vamos!
Volteé nuevamente a verlos, estaban parándose para irse a otro lugar, pero seguían sin pronunciar palabra alguna ya.
Yo permanecí inmóvil recordando esos increíbles ojos masculinos que alguna vez me habían desnudado con la mirada al punto de hacerme desviar la mía.
Los ví por última vez mientras salían del restaurante, él la dejaba pasar caballerosamente, al unísono que colocaba su brazo alrededor de la cintura de ella, y su mano bajaba delicadamente a la bolsa trasera de los jeans de ella.
Le dí el último trago a la última cerveza de la noche, miré a Sophie y le respondí:
-Son dos amigos que van a hacer el amor por primera vez.
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