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miércoles, 22 de febrero de 2012

Once Upon a Time....

"No somos polvo sino Magia."
Richard Bach.


Ella está parada en el atrio de la Iglesia donde hizo su Primera Comunión el 12 de Febrero de 1994, la misma Iglesia donde se confesó y donde comulgó por vez primera, donde fue a misa tantas veces en la Edad de la Inocencia.

Al lado de ella hay una fila de personas que se dirige presurosa a recibir un sello en su frente, y así mostrarle orgullosas a la sociedad en la que vive, la fé de la que comulga.

Ella recuerda que hace mucho tiempo Renunció al mal, Renunció a pertenecerle a Lucifer, y reconoció como su Único Dios a Aquél Ente, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo Visible y de lo Invisible; Ella se forma en la fila y mientras avanza, un olor a manzanilla lo inunda Todo.

Ella alza la vista y ve a Aquél Hombre Crucificado, concebido por Obra y Gracia del Espíritu Santo, nacido de una Mujer Virgen, quien por nuestra causa fue crucificado en Tiempo de Poncio Pilato, que padeció y fue sepultado, y resucitó al Tercer día según las Escrituras, y subió al Cielo y está sentado a la Derecha del Padre.

Y mientras ella Le observa las lágrimas asoman a sus ojos; no son lágrimas de dolor, sufrimiento o alegría, sino de verdadera Devoción, aquélla misma que comenzó a fraguarse hace exactamente quince años, donde Todo terminó, y nuevamente Todo Resucitó.

Ella avanza y percibe el temblor en sus músculos, traga saliva y respira por la boca, seca la lágrima que está corriendo su maquillaje, siente una opresión en el corazón, vuelve a entrar a las Tinieblas de su interior, a ese Valle de lágrimas, y no hay más dolor, el Tiempo ha sido lento pero fatal, la cicatriz ya no hierve ni corroe el alma.

Mi alma, tan Mía, tan Tuya.

Ella llega al primer lugar de la fila, un sacerdote toma ceniza con su sello en forma de cruz, ella baja la mirada en señal de respeto, no ante el sacerdote, sino ante El Hombre Crucificado, que algún día vendrá con Gloria para Juzgar a vivos y muertos, y mientras una cruz de ceniza es impregnada en la frente de ella, el sacerdote dice en voz alta: "Polvo eres, y en polvo te has de convertir.", y ella con voz casi inaudible, apenas abriendo los labios reza para sí misma, y con profunda Fé, la misma Fé que Tú me enseñaste, la misma Fé con la que renuncié al Mal, la misma Fé con la que reconocí al Creador como mi único Deus: "No somos polvo, sino Magia."

lunes, 17 de octubre de 2011

Después.

"..... el inmemorable sentimiento de culpabilidad de los privilegiados."
Los Testamentos Traicionados by Milan Kundera.

"Des-pu-és".
No, ¿Era así? O, ¿Cómo era?, ¿Cómo se separan correctamente las sílabas de dicha palabra?.

Estoy sentada en la primer banca de la cochera del Colegio, esperando que lleguen por mí para ir a casa.
Pero en lo que llegan por mí, y debido a mi serio problema de seguridad y su consecuente dificultad para sociabilizar, saco de mi mochila mi tarea y estudio mi lista de palabras una y otra vez para el examen semanal de cada viernes.

Las niñas sentadas a mi lado, hablan entre sí de que saldrán a dar la vuelta en la tarde.

La maestra dice que debido a mis buenas calificaciones, el lunes entrante estaré en la escolta.
Para poder ser abanderada necesito guantes blancos.
Y no sé si los del año pasado me sigan quedando.

Saco de mi mochila una carta firmada por la Madre Directora donde le recuerda a mis papás que debo una mensualidad atrasada, y que si no me pongo al corriente, no podré presentar exámenes mensuales.

Yo sigo viendo mi lista de palabras.

De la calle, entra una señora.
Es de tez blanca ella.
Trae gafas oscuras.
Tiene el pelo rubio, lacio y muy largo.
Va vestida toda de negro y usa un cinturón rojo.
Veo sus pies y está usando unos tacones enormes.
No es delgada, sino de complexión gruesa.
Pero su ropa disimula muy bien su sobrepeso.
No es bonita, pero tiene algo que llama mi atención.

Platica algo con la Madre Directora, la Madre le dice que enseguida vuelve, la señora se sienta a mi lado mientras me mira con cierta curiosidad.

Yo me pongo nerviosa y vuelvo a leer mis palabras.

- Eres tan bonita......- dice ella mirando hacia enfrente.
Por un momento pienso que me lo dice a mí, pero ella sigue sin voltear hacia mí.

Ella trae un folder entre sus manos, lo abre, lo revisa, lo lee, se quita los lentes y su mirada se torna triste.

Vuelve su mirada hacia mí, mira mis anteojos y sonríe.

- Por Deus, qué horrible armazón!!! Luces peor que Harry Potter.- dice ella mientras intenta sonreír.

Mis manos sudan y no sé qué decirle.

No sé quién sea Harry Potter.
Y mis lentes están feos, algunas niñas me dicen "cuatro ojos", pero es la única manera de ver bien el pizarrón.

Ella no me quita la vista de encima y yo comienzo a sentir miedo, le ruego a Dios que mi mamá llegue por mí y el temblor de mis manos es visible ya.

Ella abre su bolsa, saca una cartera de ésas que usan las señoras pipirisnais, abre su cartera, ve una foto de una niña y me la enseña.

- Mira....- La extraña señora no me quita la vista de encima, voltea a ver mis zapatos y se percata de que las calcetas que traigo no hacen juego.

Yo no puedo mirar la foto que me enseña, porque mi atención es robada por todas las tarjetas que trae en las diversas pestañas.

Siempre he soñado con tener una tarjeta.
Sólo quisiera crecer para tener una.

La señora parece complacida de que yo no haya visto bien la fotografía, pareciera como si realmente quisiera que viera las tarjetas que posee.

- ¿Te gustan los helados de la nevería de enfrente?.- me dice ella señalando el local de las nieves Bing.

Yo sigo sin decir una sola palabra, y sólo asiento con mi cabeza mientras ahora soy yo quien la observa con curiosidad.

- ¿Cuál sabor me recomiendas? - dijo ella con un tono como si ya me conociera.

- Pistache.- dije yo inmediatamente.

Ella sonrió, dejó sus papeles a un lado, cruzó su pierna, y secó una lágrima que resbalaba por su mejilla.

- ¿Quieres uno? - Me volvió a preguntar.

- Mi papá no me deja irme con extraños.- dije yo viendo nuevamente hacia el suelo.

Ella sonrió como si supiera a la perfección que nada del mundo me haría moverme de ese lugar.

- Haces bien en obedecer a tu papá.- Dijo ella.

La Madre Directora salió de las instalaciones principales y se dirigió hacia nosotras, la señora sentada a mi lado se paró, tomó sus papeles, dirigió su mirada hacia mi mochila visiblemente maltratada, volvió a colocar sus gafas en sus ojos, y me dijo: "No siempre será así. Estudia mucho pequeña. Sé que no me harás caso, pero.... procura hacer ejercicio, no comas pan en la adolescencia, el helado de pistache es bueno los domingos, pero no diario. No idealices una tarjeta de crédito, es el demonio vuelto persona, peor que la coca cola. Tómate una foto en cuanto llegues a tu casa y llévala siempre contigo, te ayudará a recordar de dónde vienes y hacia dónde quieres dirigirte. La mejor inversión que puedes hacer es viajar, viaja todo lo que puedas. No temas al fracaso, tus papás no te castigarán por fallar....", y mientras decía esto último abrazó su carpeta fuertemente.

La Madre Directora le entregó algo, ella sonrió y se dio la vuelta.
Antes de cruzar la calle, llegó corriendo nuevamente hacia mí:
"Es des-pués. Recuérdalo bien, des-pués."

Sentí pánico al escuchar esto último, ella lo comprendió, ví que hizo una mueca de sonrisa, y se fue corriendo de ahí.

La ví atravesar la calle y subirse a un automóvil azul de dos puertas.
Es el auto más bonito que he visto en toda mi vida.

Volteé a ver la nevería.

Falta poco para finalizar el año.
Falta poco para probar mi helado de pistache.

- jessie? vámonos ya! Cuéntame, qué tal te fue en la escuela el día de Hoy!-

martes, 15 de marzo de 2011

Nada qué temer.

De niña siempre tuve miedo a lo que habría de venir, cada paso que di fue siempre un duro golpe a mi inseguridad…. Hoy viéndolo en retrospectiva, si tuviera un deseo, pediría viajar en el tiempo como actualmente soy, presentarme a la jessie que fui, abrazarla fuertemente unos instantes y susurrarle a sus pequeños oídos: “No hay nada qué temer, mi dulce niña….. No hay nada qué temer…..”.

¿Puede tenerse todo en la vida?

Obviamente, No.

Comenzando porque la palabra “todo” es tan subjetiva.

Lo que para mí es todo, seguramente es risorio para Carlos Slim o una mentada de madre para un niño de la sierra Tarahumara.

Pero de lo que me he percatado claramente, es de que Nunca Nada es suficiente, siempre queremos tener más y más.

Como si el ser propietario de algo, llámese objetos materiales, conocimientos, éxitos, kilos menos, momentos felices, besos, y un largo etc., fuera una línea invisible que una vez cruzada, se volviera tan…. indiferente.

Siento que estoy a muy poco de llegar al clímax de mi vida.

Pero tengo miedo de que ese momento futuro e incierto, al actualizarse se vuelva… indiferente.

Estoy en un punto en el que si bien no me sobra el dinero, sino que he tenido arduas crisis financieras (maldita influenza) y momentos en los que me he sentido multimillonaria (por pedir whisky en lugar de sheve en el bar), pero es como si de repente cualquier cosa (cualquier cosa razonable pues) pudiera ser alcanzable.

Y simplemente te da miedo.

Es como si hubiera una lámpara mágica que te dijera: “Te gusta viajar? Pues entonces, tendrás un viaje poca madre cada dos años, Te gusta soñar con tu propia casa? Pues entonces, poco a poco irás ganando para pagar la hipoteca y tener ese increíble clóset que tanto has soñado, y al ocaso de tus días, podrás ver esa construcción erigida frente a ti, y recordarás que fue tu sueño a los dulces y eufóricos 29’s…..”, pero la lámpara no te mostrara que no hay nadie a tu alrededor.

Sólo tú y tu casa, y los recuerdos de tus viajes.

Y en secreto, muero de ganas y deseo ansiosamente, que la mujer madura que he de ser a los 50’s, se me aparezca enfrente unos instantes en este momento, me abrace fuertemente y susurre a mis oídos: “No hay nada qué temer, mi dulce niña….. No hay nada qué temer….”.

jueves, 6 de enero de 2011

ENERO, rosca de Reyes cortamos!

"No somos polvo, sino Magia."
Richard Bach.

Cuando yo era niña y cual buena niña del centro del país, sabía que Santa era un mito europeo o estadounidense, de existencia muy dudosa ya que no todas las casas tienen chimenea para que él, con esa reserva energética lateral, pudiera bajar sin lesionarse.

Y tomando en consideración que en el muy dudoso caso que real y lógicamente pudiera ser verdad tremenda barbarie, era prácticamente imposible que Santa pudiera repetir dicha acción tantas veces como casas hubiere, en tan sólo unas pocas horas nocturnas.

Peeeeero, en contraprestación, era totalmente factible el hecho de que entre tres personas se triplicara la velocidad y eficiencia de la magia que rodea la inocencia de la mayoría de los niños del mundo.

Inclusive nunca nadie vio a Santa, pero al contrario, había mil y un testimonios acerca de hombres vestidos con túnica, montados sobre un caballo, un camello y un elefante, que fueron vistos por más de un niño a altas horas de la noche.

Los emparedados de crema de cacahuate con mermelada o las galletas que los niños dejábamos al pie del árbol, amanecían todos mordisqueados, e inclusive el agua que dejábamos en cubetas para que los animales calmaran su sed, amanecían vacías.

La prueba que cualquier niño necesitaba para creer en la existencia de los Reyes Magos era todavía más racional que todas las demás: Los Reyes Magos existen porque cada noche podemos verlos en el Cielo (tan mío, tan nuestro), tres estrellas seguidas brillando en la negra noche y aluzando lo que había debajo de ellas, en la Tierra, vigilando cada uno de nuestros actos para estar bien seguros de si nuestra conducta redactada en la carta que se colocaba en el zapato, era cierta o no.

La prueba final que alimentaba mi fé y total convicción en la magia, era que los juguetes que yo pedía en mi carta, no eran juguetes comerciales que salían en la televisión y casi improbables de conseguir en esta pequeña ciudad, sino juguetes que yo veía en los aparadores de las jugueterías locales.

La noche del 4 de Enero, invariablemente papufo llegaba a la casa del trabajo, y nos llevaba a ardilla y a mí a visitar las tiendas del centro de la ciudad, y de allí recabar el material para redactar nuestra carta.

Mis padres me decían que debía medirme en mi regalo, ya que había muchos niños en el mundo, y los Reyes no tenían tanto dinero como para traer regalos caros a todos.


Así que la mañana del cinco de Enero, tomaba un papel y pluma, y comenzaba a reseñar cómo me había portado desde su última visita, hacía promesas de mejorar mis calificaciones y no decir mentiras para evitar castigos, y pedía que le enviaran mis saludos al niño Jesús.

Inexplicablemente, los Reyes no sólo traían el regalo que yo había pedido en mi carta, sino algún otro juguete que me había gustado mucho mientras recorríamos las vitrinas y yo no había anotado en mi misiva.

Sabía a ciencia cierta, que eso sólo era posible toda vez que realmente Melchor, Gaspar y Baltazar podían ver todo lo que ocurría en el mundo.

Hoy a varios años de esa etapa de mi vida me pregunto:

¿Qué son las estrellas? ¿Son Libélulas que se quedaron pegadas en el firmamento? ¿O cuerpos celestes con luz propia? (Jacuna Matata!!)..... Quizás son una guía para observar el Nacimiento del Niño que dividió la Historia en un "antes" y "después", o tal vez un efecto óptico de un cuerpo en proceso de destrucción que existió tiempo atrás.

Sea como fuere, hay tres estrellas que son recordadas hoy con especial ahínco, porque nos recuerdan que "No somos polvo, sino Magia.".


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Aviso de ocasión:

¡Felicidades güerquilla!!!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Espinacas en salsa de Arándano.

El periódico local hablaba maravillas del lugar.

Inclusive comentarios de diversos comensales confirmaban las cinco estrellas con que se calificaba la cocina de ese restaurante localizado en la capital de mi Estado.

Así que aproveché que me mandaron de la oficina a revisar unos asuntos para acudir al lugar en cuestión.

Me costó un poco dar con la ubicación, pero ja! runrun parece tener GPS integrado, despuès de unas cuantas curvas y unas cuantas inclinaciones, llegué presa de la curiosidad.... y un poco de glotonería.

Había tres mesas ocupadas, pero sólo una llamó mi atención.

Un hombre solitario estaba sentado degustando, lo que después supe era la receta favorita del chef.

Era atendido sigilosamente y sumándole a ello su manera de vestir, supuse que se trataba de algún pez gordo.

Ví que tenía frente a sí un platillo de lindos colores.
Sí, de la vista nace el amor.

Al momento de ver la carta, me di cuenta que la "receta favorita del chef" no tenía enlistados los ingredientes.

Y recordé todas las buenas recomendaciones del periódico hacia ése platillo en especial.

Pedí limonada para resistir el calor que me carcomía, y sin entremés de por medio, me fui directamente al platillo principal.

Desconozco si era res o puerco los pequeños trozos de carne que robustecían mi comida.

Pero lo que le dio un sutil sabor, fue la salsa que bañaba al animal, y unas pequeñas hojas verdes cocinadas sepa la madre cómo.... eso de la cocina, nomás no es para mí.

El hombre solitario terminó primero que yo, y de manera curiosa y coincidente, quizás kármica, pasó a mi lado antes de salir y viendo mi plato me dijo sonriente: "Es una delicia ah? las arúgulas bañadas de salsa de arándano es lo mejor que he probado en mi vida."

Yo asentí y sonreí, comenté con el hombre solitario lo genial de la receta y seguí con mi comida.

Terminé sonriendo y le dije al mesero: "Puedo hablar con el chef?", mi papufo me ha enseñado que así como pides hablar con el superior jerárquico de algún lugar para dar quejas, también se debe pedir hablar con el mismo para alabar la prestación de servicios, en su caso.

Tremenda sorpresa llevé al darme cuenta que el chef, no era hombre, sino mujer.

Vestida cual buena chef, de blanco y con su gorro característico, le comenté: "Es una delicia probar sus arúgulas en salsa de arándano!", ella sonrió notablemente complacida y me dijo: ".... no son arúgulas, son espinacas.".

Yo quedé atónita y le respondí: "Ammm un hombre que acaba de irse me dijo que eran arúgulas....", y la chef me confesó: "Ahhh el señor Francisco!.... - y sonrojada dijo- él odia las espinacas, pero le encanta la manera en que sabe el platillo en sí, así que le decimos una mentira piadosa para que no tenga cierta predisposición al comerlas.".

Yo sonreí y dije: "Al cliente lo que pida, ah?"

Y la encantadora chef asintió.

Me despedí de ella y regresé a mi Ciudad.

Todo el camino fui pensando en que de igual manera, yo odio las espinacas.

Y entendí cabalmente, por qué no sacaban de su error al señor Francisco.

En días hormonales como hoy, todos deberíamos escuchar mentiras piadosas a nuestro alrededor.

martes, 9 de noviembre de 2010

jessie sonreía.

“El hombre no cambia aún cuando cambien sus hábitos y las palabras de su boca. Sumérgelo en el río y una vez secas sus vestiduras, será el mismo de antes.”
Mika Waltari. Sinuhé el Egipcio.

Anoche regresé nuevamente.
Fue como si alguien hubiera quitado el candado a la jaula de los fantasmas del pasado.

Cada escalón que bajaba, era adentrarme a ese mundo desgastante del que salí huyendo a los quince años.

La oscuridad reinante me hizo sentir miedo nuevamente, y podía sentir sudor frío resbalando en mis mejillas, aún a pesar de la baja temperatura.

Cerré los ojos una y otra vez para no ver a jessie llorando en los rincones, para no verla hablando con los espírutos malvados que seguramente están llenos de polvo y enterrados en alguna parte de los jardines traseros.

Corrí a prender cada foco que se atravesó en mi camino, pero aún así había muchos tonos oscuros a mi alrededor.

Éramos sólo ellos y yo.

Ellos de naturaleza tan distinta a la mía.

Mis piernas temblaban mientras trataba de no hacer ruido al buscar un documento que necesitaba.
A mi alrededor manchas rojas se camuflageaban con los mosaicos antiguos.

Rojo, tan determinado a formar parte de mi vida a partir de este año.

Encontré el documento entre nervios, y me dispuse a salir corriendo, poner candado y no volver nunca más sin compañía, pero en eso, se atravesó un minino a mi paso.

Ronroneaba de tal manera que denotaba su hambre.
La puerta de salida y entrada a su vez, estaba subiendo una escalinata de piedra… y la comida de los gatos estaba a una puerta más cercana de mí.

Corrí a la puerta cercana, busqué whiskas por todos lados, las encontré, llené un vaso de unicel y me dirigí al tejado trasero a esparcir las croquetas.

Me detuve ahí donde los cuartos terminan y empieza la jurisdicción de los árboles.
Atrás de mí, todo estaba aluzado, enfrente de mí, todo era lúgubre.

Los tules dejaban caer sus grandes hojas, y el eco de las mismas, me evocaba pisadas de hombre extraños y malvados dispuestos a hacerle daño a mi familia.

El chillido del viento evocaba la risa de mujeres desdentadas avariciosas de mi pobre corazón para ofrecerlo en sacrificio a las deidades nocturnas.

Entre mis piernas un mamífero maullaba y salía corriendo al lugar donde su comida es colocada siempre.

Al fondo, el pirul de la casa vecina, con su caída tan característica…

“Si quieres atrapar a una bruja jessie, a media noche coloca un lazo entre pirules, anuda ese lazo y comienza a rezar Padres Nuestros al revés, al terminar de rezarlos, entre ese nudo verás a una mujer rogándote para que la dejes en libertad, pero no deberás hacerlo, porque son seres maléficos, si la desatas, te llevará con ella y nunca, nunca volverás.”.

Estuve a punto de caer de hinojos como aquella noche de mi infancia, donde la oscuridad reinaba afuera …. Y adentro.

Conforme fui avanzando, me sumergía más a mis fantasmas del pasado, pero paso a paso, también se fueron anudando uno a uno, en mi mente escuchaba sus gritos de dolor suplicándome que los desatara, pero si volvía hacia atrás, sabía que jess nunca más volvería.

Diversas voces se pronunciaban a mi alrededor.
Los pájaros nocturnos revoloteaban sobre las copas de los árboles.
En frente de mí había un plato de unicel, sobre el cual vacié las croquetas, me levanté y me fui.

Le di la espalda a aquello que un día fui y me negaba a dejar ir.
Los maleficios de la oscuridad ya no tenían potestad alguna sobre mí.

Me detuve para ir apagando una a una, las luces que fui prendiendo a mi paso.

Llegué al phycus del patio principal, volteé hacia arriba y recordé esa noche en la que una Voz Femenina pronunció mi nombre mientras dormía, me guió hacia el patio y me dijo: “No temas jessie, que nunca estarás sola…. Será un varón y deberás protegerlo.”.

Apagué el último interruptor.
Y todo volvió a quedar en oscuridad.

Ya no había voces internas que me hacían débil, sólo había una voz externa que me daba el valor para seguir adelante.

Al subir el último escalón, me asomé por el barandal y pensé:
"Ninguna niña fue tan dulce como tú."

Y detrás de mí, jessie sonreía.

jueves, 15 de abril de 2010

"Guanajuato, ¡Yo Te Amo!"

Hace tiempo Fmi y yo vimos “Paris, je t’aime”, la cual terminó por robarnos el corazón (en lo personal, la historia de la Portman y el chico políglota invidente mmmm deliciosa, y la última historia de la cartera estadounidense que se siente enamorada por París también me sacó una sonrisa), y pese a que no tenía intención alguna en la vida de conocer la Ciudad de la Luz, después de ver dicho filme, algo dentro de mí dijo “Tengo que ir alguna vez en mi vida.”, pero como sigo siendo vil jodida, pues no Money para pagar traslados y tomarme la foto en la Eiffel, así que tendrá que aguardar por mí, al fin que no importa la edad que se tenga o el momento que se esté viviendo “Siempre nos quedará París”, dispuesta a dejarse enamorar por nosotros.

El finde pasado, aproveché que Fmi seguía de vacaciones y aprovechando que (apeeeeenas) estaba en la cartelera local la película “New York, I love you”, fuimos a dejarnos trasladar hacia el mundo de los affairs nacidos en suburbios.

Fmi y yo entendimos por qué razón nunca encontraríamos a nuestra media naranja en este pueblo.
Sólo éramos siete personas, dos parejas, un solitario hombrecillo que se fue en friega loca en cuanto se terminó la película, y Fmi y yo.

El chiste y volviendo a New York, New York (insértese aquí nota musical de Frankie), es que ahora terminé por enamorarme de dicho filme.

Me encantó la manera en que se podía sentir “el ambiente neoyorkino”, pese a que nunca he caminado por la 5th Avenue, ni patinado en el Rockefeller Center, ni tomado un apple’s Martini en Manhattan.

Y aunque había jurado y perjurado que no me interesaba conocer a los vecinos del Norti, de repente, surgió en mí el deseo de conocer dicha Ciudad, pero, sigo siendo vil jodida, no tengo VISA, y tengo mil deudas, así que pues ahí será para lueguito.

De la película, la historia de la pareja de desconocidos sin nada en común que terminaron encamados, ufff y recontra ufff.
Muy buena, muy buena. Y también me encantó el escritor tratando de flirtear a la prostituta, quiero que alguien me ligue de esa manera tan interesante y creativa, lo quiero, lo quiero!; y qué decir del chico latino artista….. al verlo moverse tan encantadoramente con sólo un pantalón blanco contrastando con su piel morena…. Mmmm, qué mujer no querría conocer en la intimidad a alguien que tenga tan en claro el concepto de arte.

Fmi jura y perjura que sigue “México, te amo” o “Buenos Aires, te amo.”.
Yo juro y perjuro que sigue “Salamanca, te quiero un chingo” o “Roma, ti amo”.

Pero mientras son peras o son manzanas, aquí va mi contribución a la saga, basada totalmente en una historia real.

Guanajuato, ¡Yo te amo!.


Amanece.

El olor a maderos viejos y humedad tan peculiar de la habitación donde pernocté me arrulla.

Volteo a ver la hora. Me ducho, pongo a cargar la batería de mi cámara fotográfica, abrocho las agujetas de mis tennis, tomo mi morral, lo atravieso en mi cuello y salgo.

Mientras pongo el candado a mi cuarto, veo otros huéspedes extranjeros dejando sus habitaciones.
“ – Good morning, have a nice day!”

Yo sonrío, contesto el saludo, volteo a ver la primera habitación que se encuentra
vacía y está siendo limpiada por doña Dora.

Alguna vez me hospedé en ella. Sus llaves dicen “Romantic room”.
Nunca le ví nada de romántico.

Salgo, me despabilo, me estiro, siendo los primeros rayos del sol en mi rostro y me dirijo hacia el centro histórico.

A dos cuadras, veo a un grupo de estudiantes a unos pasos de mí, van casi corriendo para el Edificio Central de la Universidad de Guanajuato.

Tan sólo de pensar en todos esos escalones que tienen que subir, los compadezco.
Máxime que todas ellas usan zapatos de tacón. Usar tacones en esta Ciudad, es un suicidio.

Todos ellos vienen vestidos formalmente y hacen malabares con un café y unas carpetas.
Claramente se distinguen a los estudiantes universitarios de los de posgrado.

Me dirijo hacia a una panadería local donde venden el mejor café de olla que he probado en mi vida.

Antes de llegar a ella, puedo ver corriendo a cuatro personas en dirección hacia la Basílica, las campanas suenan haciendo saber que ya está iniciando la misa.

El miembro más chico de la palomilla grita: “Corran!!! La misa para pedirle a Dios para que te nos cases está iniciando!!”, volteo a ver la receptora de dicho mensaje y puedo adivinar su ligero enojo en su rostro.

Curiosamente, tiene un ligero parecido a alguna de las estudiantes que acabo de ver.

Camino cinco cuadras más para llegar a la panadería, compro mi café que cuesta ocho pesos, me asomo a ver si tienen “borrachitos” pero todavía no han salido, así que decido seguir mi curso.

A la salida, de manera milagrosa localizo un taxi, le pido que me lleve al Templo del Señor de Villa Seca, antes de desplazarse el chofer me advierte sobre el precio elevado hacia dicho lugar debido a su lejanía.

Llegando allá, al Poblado de “Cata” le pido al taxista que espere mi regreso, sólo voy a admirar la fachada del Templo.

Me asomo a la capilla lateral cuyas paredes están forradas de minerales, y veo a una joven y a un adolescente prendiendo una veladora. En silencio ambos. Con rasgos faciales similares. El silencio de ambos se contrapone a la viva llama de las veladoras colocadas bajo la imagen de un Cristo agonizante. Ella toma delicadamente la mano de él, él recarga su cabeza en el hombro de ella. Ambos miran fijamente hacia su frente, pareciera que ven más que cera derritiéndose.

Ninguno parece percatarse de mi presencia, en silencio me alejo de ellos.
Hubiera jurado que he visto a la joven en algún otro lugar.

Salgo al atrio, memorizo las delicadas imágenes y regreso a mi taxi.

Le pido al conductor que me deje nuevamente en el centro de la Ciudad, ahora me dirijo hacia el funicular que lleva a “El Pípila”.

De entre todos los que subimos, fijo mi atención en un par de jóvenes, él va fotografiando todo lo que hay a su paso, ella sonríe como si ya supiera lo que hay allá arriba y sintiera ternura al ver la actitud de él y orgullo por mostrarle algo que siente como de su propiedad.

Debido a que ya es mediodía, ella lleva puestos lentes oscuros, si tan sólo se los quitara, podría encontrarle similitud a alguien.

Llego hacia el mirador y la pareja de jóvenes se pierden entre las multitudes, me dirijo hacia la enorme estatua de piedra que tiene grabado a sus pies “Aún quedan muchas alhóndigas por incendiar.”, me acerco a la orilla para admirar la pintoresca Ciudad de Ranas, y a mi lado hay seis chicas, tan diferentes entre sí todas ellas, sonriendo y bromeando, hablando acerca de la belleza de esta Ciudad.

Logro escuchar que todas ellas provienen de ciudades diferentes.
Uno nunca sabe qué historias hay detrás de las amistades casuales.

Yo sonrío, volteo porque de ellas emana una energía positiva, me piden tomarles una fotografía. Se abrazan, y en la foto, detrás de ellas, la colonial Ciudad de Guanajuato.

Desciendo al centro, y continúo andando hacia mi hostal para desconectar mi cámara fotográfica que dejé cargando, y en el trayecto, paso a un costado del Teatro Juárez.

En frente de él veo las estatuas de los leones. Petrificados en mármol. Guardianes del Teatro y de ocho de las nueve musas griegas. Testigos mudos de miles de historias.

Mirando hacia los leones, hay dos chicos, recargados en la pared del Restaurante “Casa Valadez”, ella castaña, con la mayoría de edad recién cumplida, ni una gota de maquillaje en su cara, pantalón negro y blusa azul. Él, todo de negro. Colocados ambos dándole la espalda al restaurante, visiblemente nerviosos, volteando a todos lados, buscando ambos algo que desconozco.

Si tuviera diez años menos, ella podría ser hija de una de las mujeres que acabo de fotografiar en El Pípila.

Continúo mi trayecto, llegó a mi hostal, abro la puerta principal, y escucho fuertes gemidos que salen del cuarto principal.

A tan temprana hora. Qué gustos tienen algunas personas.
Ahora entiendo por qué se llama “Romantic Room”.

Tomo mi cámara y voy a comer hacia la Plazuela de San Fernando, me instalo en una de las mesas del Restaurante francés llamado Midi, “El sur de Francia en Guanajuato”, Sur….. elijo mi mesa, y a mi lado, veo a un par de jóvenes, ella visiblemente mayor que él, ella recomendándole el vino a degustar, y él viendo atentamente la carta. Es lo de hoy, que ella sea mayor que él. Ambos se paran al unísono que yo y nos acercamos al buffet por nuestros alimentos. Los dos bromean, los dos ríen, logro escuchar que ambos coinciden en la similitud en algunos aspectos entre Guanajuato y el Viejo Quebec, ahora no me cabe la menor duda de que no son familiares. Pero tampoco son pareja.

Termino mi comida, pido la cuenta, observo la plazuela un poco más.
Inhalo, exhalo, Me siento viva.

Te amo, Guanajuato.

El astro rey está a punto de ocultarse, sus últimos rayos llegan sobre los callejones de la Ciudad en la que decidí pasar el fin de semana.

Pago la cuenta y me dirijo hacia el Jardín Unión, veo a tres chicas pasar corriendo y empujando, una de ellas trae cargando una bolsa de Liverpool, y aún cuando viste casual, inexplicablemente trae tennis.
Muy raras las modas del mundo de hoy.

La gente susurra que Hamlet está a punto de iniciar en el Teatro.

Siempre he querido ver dicha obra de teatro, pero nunca he podido.

“- Fragilidad, tu nombre es de mujer.-“.

Compro mi boleto para seguir a la estudiantina en la callejoneada.

Me dan vodka con jugo de naranja en un muy lindo jarroncito, todos los que compramos boleto cantamos “De colores” mientras nos detenemos en el Callejón del Beso.

Nunca he besado a nadie ahí.

Lo estoy reservando para El hombre de mi vida.

Termina la callejoneada y estoy exhausta.

Ya es media noche y mañana parto temprano a mi Ciudad de residencia.

Me dirijo a mi habitación.

Entro al hostal y vuelvo a escuchar los gemidos en el cuarto principal.
Lo que es tener energía sexual de altos niveles.

Entro a mi cuarto, veo mis fotografías, escucho a mis vecinos pasionales, el morbo me hace imaginar lo que está aconteciendo en su cuarto, pero el olor a maderos viejos y humedad tan peculiar de mi habitación me arrulla.

Antes de perder la conciencia, pienso en todas ellas, tan parecidas y tan distintas a la vez, en mi mente hay un collage de imágenes.

De repente, pienso en mí.


Y pienso en ti, Guanajuato.

lunes, 22 de febrero de 2010

Just my imagination

“There was a game we used to play
…..
We used to be so free
We were living for the love we had and
Living not for reality.”.
Just my imagination. The cranberries.

Cuentan las leyendas universitarias, que las estatuas de los leones colocados a los costados del Teatro Juárez (Guanajuato capital) sólo rugen cuando una mujer virgen se coloca enfrente de ellos…

Razón por la cual, dichos leones, hace mucho dejaron de rugir.

Recuerdo claramente la primera vez que yo conocí el Teatro Juárez.
Fue en algún Cervantino.
En ese entonces, el acto sexual era territorio virgen para mí, así que yo sonreía al mirar a los leones, y en mi mente se reproducían sonidos de rugidos.
Iba con mi hermana y con una amiga de aulas.
Yo debería haber ido en cuarto semestre de universidad.
Era la primera vez que asistía al FIC.

El punto de unión para conocernos, sería ahí, entre la casa Valadez y el Teatro Juárez.

Él era un estudiante de la UNAM.
Estudiaba química. Razón por la cual yo lo llamaba "súper químico".
Le gustaba una banda irlandesa llamada “the cranberries.”
Yo los ubicaba en ese entonces como “los que cantaban Zombie.”.

Poco a poco empecé a bajar todas las rolas de ellos, y comencé a tener un gusto por la música sabor a arándano y por la química.
Quería entender su mundo tan diferente al mío, y la única manera de hacerlo era aprendiendo letras de canciones que bajé de Lyrics y leyendo “Cazadores de Microbios” de Paul de Kruif.

La tríada perfecta que el mundo “latinchat” envió para mí, fueron el chico metrosexual mega tzzzzabroso capitalino que sigo teniendo entre mis contactos de msn y en mi feisbuc, mi “cybernovio” neoyorquino que desconozco qué haya sido de su vida, y la amistad de un súper químico que aún al día de hoy recuerdo como un chico que me ayudó a conocerme a mí misma a través de él y de quien tengo ligero conocimiento sobre su paredero actual.

Recuerdo que su nick name era Fox Mulder.
Y mi nick name era ebria.

Quiero creer que de “ebria” a “jess” ha habido un gran y notorio avance.

Cuando decidimos cruzar la barrera de lo virtual, yo iba vestida con un pantalón negro y una blusa azul fuerte, no azul marino, sino azul fuerte.

Ha sido la única vez en que yo he aparecido frente a un hombre en color azul.

Aún no me atrevo a volver a ser celeste.

Recorrí el jardín Unión a su lado, y mi hermana y mi amiga iban atrás de nosotros ideando la manera de que él tomara mi mano. Pero eso nunca sucedió. Yo era inocente rayando en lo mojigata. Era… eeeera. Jajaja!

Posteriormente seguimos chateando y conocí su gusto por una serie llamada “Charmed” porque estaba enamorado de una de las brujas, así que también comencé a ver dicho programa televisivo, para “intentar” (ajá) parecerme a la susodicha, y recuerdo claramente que el primer capítulo que ví, al finalizar el mismo, sonaba una rola que decía: “There was a game we used to play……”, que captó mi atención y que comencé a tararear a partir de ese día.

Había un juego que solíamos jugar, cuando solíamos ser libres y no vivíamos para la realidad.

Poco a poco fuimos perdiendo contacto, la vida virtual termina cuando la vida real hace acto de aparición.

Lo último que supe de él es que es todo un padre de familia y un súper químico.

Y yo, yo sólo sigo pasando enfrente de las estatuas de los leones del Teatro Juárez, quienes permanecen inertes y mudas, esperando ver pasar delante de ellas a una mujer virgen para cobrar vida y rugir ferozmente…

Aunque sea, sólo en su imaginación.

viernes, 5 de febrero de 2010

Be my Valentine

“The best that you can do, is fall in love….”.
Christopher Cross. Arthur’s theme.

Éste es el top 5 de los momentos más cursis y empalagosos que han llegado a mi vida….
Momentos que me hacían cantar el tema de Arthur a todo pulmón en mi runrún.

5.- Cuando la pasión era dulce como un arándano.
Una madrugada en la que salí de trabajar a las 3 am, iba mentando madres de cansancio en el trayecto de la oficina a mi camita, cuando en eso, suena mi teléfono, vi que se trataba de él, le respondí y me dijo: “Sólo hablaba para decirte que … Oh mi vida, está cambiando cada día en todas las formas posibles, y oh mis sueños nunca permanencen igual…. Porque tú eres un sueño para mí.”.

4.- Cuando la pasión era melódica como una canción.
Una tarde en la que tenía una charla vía msn con un chico especial y un pasado especial, él pierde una apuesta, yo le escribo: “Impresióname”, él me manda una invitación por webcam, y está ahí con una guitarra y comienza a cantar: “Tus ojos fueron esa noche un destello de amor, y lentas fueron esas horas esperando tu voz…..”.

3.- Cuando la pasión era nostálgica como una despedida.
Él había venido a una fiesta de una amiga en común, su automóvil estaba descompuesto, así que a la hora de partir, lo hizo vía central camionera, a pesar de que su ciudad estaba a media hora de distancia, no quiso que yo lo llevara porque habíamos ingerido alcohol, así que le di ride a la central; él se bajó del auto, lo acompañé a comprar su boleto, él voltea hacia mí, yo hacia él; él me besa como nunca antes me había besado y prosigue su camino hacia su lugar de pertenencia.

2.- Cuando la pasión era intensa como un orgasmo.
Una noche en la que conocí más de tres posturas diferentes a ritmos diferentes, y él desnudo, deliciosamente bañado en sudor y activo en su máxima expresión de virilidad, clava su mirada en la mía, y entre respiraciones agitadas me susurra: “Te ves hermosa.”.

1.- Cuando la pasión era encantadora como él.
Y me volví insignificante, porque todo a su lado se reduce a nada.

lunes, 28 de diciembre de 2009

El último y nos vamos!!!

En Julio del 2004 volé para el Este de Canadá en un tour que duró una semana.
Gracias al cielo que conocí ese país antes de que pidieran VISA, porque no pienso pagar mil pesos más por conocer su lado Oeste. Jum!

Entre las personas que íbamos, conocí a un chico capitalino llamado Carlos de edad menor que la mía.
Al finalizar el viaje, nos pasamos nuestros mails y él me comentó que tenía tíos en la ciudad vecina de Irapuato, y que generalmente en vacaciones venía pa’l bajío así que esperaba seguir en contacto conmigo.

Después de cinco años, él tiene un año menos que yo al momento en que nos conocimos, y yo…. Yo estoy a punto de llegar a los 30’s…. :S

Insértese aquí nota musical de “El tiempo pasaaaaaa…” jaja, regresando al tema…

Mínimo una vez al año, Carlos ha venido de vacaciones a estas tierras, y salimos a comer y echar pisto, y platicamos y nos actualizamos de nuestras vidas.

Yo no puedo evitar mirarlo con ternura al escucharlo platicar de su vida, ya que me hace recordar cómo era yo a su edad.

Es curiosa la manera en la que siempre pone atención a cada palabra que yo expreso, siempre recuerda cada anécdota chusca que me ocurre a su lado, porque he de confesar que a su lado siempre me acontecen circunstancias que me hacen parecer más idiota de lo que soy, y hasta yo siento pena de mí misma, ja!.

Ayer que salí con él y mientras yo platicaba, y pisteaba, y reía y él me compartía un momento a su lado, me di cuenta a manera de introspección, de varias cosas mías a las que no le había puesto atención.

Me di cuenta de que la mujer que era yo en el 2004 amó profunda, intensa e irracionalmente (Insértese aquí nota musical de “Solamente una vezzzz amé en la vida, con la dulce y total renunciación….”).

Me di cuenta que mi idea del amor en ese entonces ha ido evolucionando de manera graciosa (y racional) en el transcurso de cinco años (Insértese aquí nota musical de “Yo para querer no necesito una razón, me sobra mucho, pero mucho.. corazón!!!!”).

Me di cuenta de que una amistad sincera y sin lujuria de por medio con el sexo opuesto, es una verdadera delicia y un valioso tesoro.

Me di cuenta de que el hecho de que alguien crea en el amor ideal, no me da derecho a mí de amargarle la existencia a base de mi experiencia.

Me di cuenta de que habrá lugares en ciudades ajenas con los que siempre asociaremos a determinadas personas.

Me di cuenta de que “Chope” es un nombre chafísimo para una nueva sheve, pero eso no le quita que sepa bien, ja!

Me di cuenta de que soy un caos al volante.

Me di cuenta de que si no fuera por los copilotos, sería poco menos que un champignón en pleno periférico.

Me di cuenta de que inexplicablemente, después de un six, sería una muy buena productora de discos y asesora de modas jajaja.

Me di cuenta de que si eliges una pasta de cien pesos como entrada, terminarás pidiendo para llevar el platillo fuerte.

Me di cuenta de que no importa qué tan deliciosa sea tu pasta, siempre debes guardar espacio en el estómago para el postre…. Porque al final, viene lo mejor. ;)

Me di cuenta de que si inicias una charla con el sol arriba de ti y cuando acuerdas el astro rey lleva horas durmiendo, y no se ha hablado de religión, política o fucho, ni ha habido una encamada de por medio, es una señal de que oh cielos, te la estás pasando increíblemente bien…

Me di cuenta de que siempre que estoy contenta hablo de Brasil y de Cristiano Ronaldo.

Me di cuenta de que no importa la edad que tengamos o nuestro género sexual, siempre recibiremos una llamada de nuestra mamufa después de ocho horas de no habernos reportado.

Me di cuenta de que mi mente elige inmortalizar fechas aparentemente sin importancia, y sin embargo, desecha datos que son importantes desde la perspectiva ajena.

Me di cuenta de que de no ser por los Black Eyed Peas, pensaría seriamente en que mis gustos musicales son los de una ruca. (Mil veces Amanda Miguel o Karina cantando “Él me mintió” que no sé quién actual *ofensa, escupo, escupo* que ni siquiera respeta la letra de tan genial rola).

Me di cuenta de que escuchar canciones de Proyecto Uno (Una fiesta en el barrio, los muchachos me habían invitado… jajaja!) me hacen evocar la cochera de una amiga de secundaria, donde las fiestas eran a las 6 de la tarde, y sólo había squirt o coca para tomar y socializar con el género masculino…..

Me di cuenta que “Candela” de Noelia es hot después de no sé cuántas sheves.

Me di cuenta de que tengo fijaciones que me hacen desvariar, y sin importar qué tan increíble o especial pueda ser un hombre, si no tiene alguna tonalidad azul en su vestimenta la primera vez que lo vea, simplemente perderá todo el encanto.

Me di cuenta de que pase lo que pase, si el chico con gustos azulados, de la nada, toma mi mano al caminar a su lado, en ese momento, me derrumbo internamente y él abre puertas que quizá debieran permanecer cerradas ad-perpetuam.

Me di cuenta de que todo esto lo aprendí en el transcurso de cinco años.

Me di cuenta de que el estado de ebriedad al llegar a cama y pensamientos promiscuos no son buena combinación…. No cuando sólo fantaseas con alguien en quien no deberías pensar, oh mi guapísimo Cristiano mega sabroso, ¿cuánto tiempo más estaremos separados?.. jajajaja!

Me di cuenta de que en los lugares menos pensados a la edad menos imaginada, encuentras a personas que sin tener mucho en común, coinciden en algún punto geográfico durante alguna fecha del año, y a través de ellos, aprenderás a conocerte mejor de lo que crees que eres.

Me di cuenta de que el último domingo del año puede llegar a ser un caos vial, pero es una fecha increíble para despedir lo que fue y lo que ni siquiera llegará a ser.

…… Y para brindar en la happy hour, por lo que es y por lo que seguramente vendrá. :D

2010…. Aquí vamosssss!!!!!!

miércoles, 21 de octubre de 2009

Se vale soñar.

"La existencia buscando un amor igual al tuyo, es la esencia por la que mi vida es un absurdo.".
Eros Ramazzotti.


Y sucede que siempre que alguien cercano a mí va a contraer nupcias, inevitablemente siento un deseo intenso de vivir también “ese” episodio en carne propia.

Y mientras conduzco en carretera imagino cómo sería la persona no ideal, sino real, de carne y hueso, con sangre roja en lugar de azul, para mí…..

Sin lugar a dudas,
Él sería un chico de similar cultura que la mía, con un horario laboral como yo, con un empleo que le exigiera especializarse como a mí, so pena de estancarse en la mediocridad, para que entendiera mi mundo, a su vez…. Y no se encelara de mis códigos, ni pensara que son más importantes que él, sino que simplemente, complementan otra parte de mi personalidad.

Sería un chico de similar capacidad económica que la mía, no alguien pudiente que me hiciera sentir menos, ni alguien que me pidiera sacrificar mis gustos materiales superficiales (léase zapatos Nine West, snif snif).

Alguien racional que frenara mis constantes impulsos.

Alguien que confiara ciegamente en mí y apoyara mis decisiones.

Alguien que tenga conocimientos sobre arte, para balancear mis nulas nociones respecto del tema.

Alguien que sonriera al mostrarme su mundo.

Alguien que me apoyara en mis fracasos, y buscara mi compañía en los suyos.

Alguien que marcara mi número inmediatamente al recibir un ascenso.
Aunque no fuera yo quien lo acompañara a celebrar entre amigos y alcohol.

Alguien que prefiriera la montaña o el bosque a las playas.

Alguien que balanceara mis silencios mientras observo las tardes frías de otoño.

Alguien que respetara mi espacio, y me pidiera respeto hacia el suyo.

Alguien que escribiera sus propios votos para mí; y a quien se le escurriera una que otra lágrima al escuchar los míos.

Alguien que se propusiera ir a Sudamérica a mi lado alguna vez en la vida, porque sin entenderme del todo, supiera que la ruta que va al Sur, la llevo marcada en mi corazón.

Alguien que trazara su propia ruta hacia el Sur en mi cuerpo.

Alguien que tenga el debido cuidado de no dejar rastros de labial en su camisa, o guardara una camisa extra en su cajuela para no lastimarme con aromas dulces diferentes.

Alguien sensible que supiera despedirse adecuadamente de sus amantes, sin lastimarlas (uno nunca sabe, si yo también seré una de ellas, y mujer prevenida, vale por dos).

Alguien que me obsequie un par de flores blancas cuando quiera hacerme sonreír y llorar de la emoción.

Alguien que me lleve algún fin de semana a una cabaña ubicada en medio de la nada, sin señal satelital, para encontrar equilibrio en nuestras vidas.

Alguien que nunca pierda su capacidad de asombro, para dejarse re-enamorar a cada instante.

Alguien que se sienta orgulloso de mí al presentarme a sus amigos.

Alguien que aprecie o tolere a los míos (sobre todo a Zu) (jijiji sabes que es broma amiga, si tú no le das el visto bueno, lo abrimos al instante).

Alguien que me acompañe al gimnasio cada noche.

Alguien que sea paciente con mis horrorosos fraudes en la cocina.

Alguien que me hable de ciencias distintas y me haga sentirme deliciosamente ignorante.

Alguien que sepa distinguir mi aroma entre todo el mundo femenino.

Alguien que parta de este mundo antes que yo, para que no sufra la locura de la separación.

Alguien que tome mi mano al expirar su último aliento, y me diga que me estará esperando en el siguiente nivel….

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Y nomás para que CRUDO no diga que soy igual que todas las viejas,
también sería,

Alguien que no se negara a mis súplicas de practicar un threesome cada viernes por la noche.

Alguien que no le importara que yo depositara mi salario íntegro en su cuenta bancaria.

Alguien que no se molestara al llegar al refri y ver que no hay alimentos para ingerir, sino pura sheve. (Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia)


jajajaja!
Neta, tu comen me hizo reír horrores!!
jajajaja!
:D

jueves, 8 de octubre de 2009

Alea Jacta Est

Nunca he sido buena en historia.
Desde muy pequeña, mi cerebro se ponía en huelga a la hora de asociar años con sucesos que han marcado el rumbo de la humanidad.

Al día de hoy, he descubierto que ello se debe a un proceso de propia supervivencia.

Mi memoria ha preferido reservarse para mis propias efemérides.
Y para no utilizar espacio que pudiera servirme conforme fui creciendo, simplemente desechaba los datos al salir de los exámenes de historia.

No así con mi historia personal.

Recuerdo exactamente la hora exacta en que me he sentido viva a fuerza de luchar contra mi cordura y frenesí; recuerdo perfectamente cada pequeño detalle que pudiera haber quedado en el limbo…. Y simplemente, mi memoria se empeña en no desechar nada y guardar recelosamente cada dato ahí impreso.

Hace dos años mi progenitor planeó un viaje familiar hacia la ciudad de Acapulco, teníamos todo listo para irnos, hotel reservado (y no cualquier hotel maldición!!!), ropa de playa, yo tenía unos cuatro kilos menos que si bien no eran suficientes para traer bikini, sí me hubieran servido para disimular esta panzota chelera con un pareo, bloqueador solar, viáticos, runrún recién salido de servicio, hielera y un six….. y simplemente, toda la actitud de tener una semana de pkm.
Nos iríamos el tercer sábado del mes de Octubre, y el jueves anterior a ese sábado…. A un genial ciclista se le ocurrió zigzaguear para evitar chocar contra una camioneta, irse sobre mi runrún, y poner su tobillo bajo mi llanta derecha izquierda….. quien sepa lo que es un accidente de tránsito con ciclistas no me dejarán mentir sobre el show que se armó…… parte de tránsito, corralón, negociación, aseguradora, y aunque yo no tuve la culpa, vine perdiendo unos 6 mil varos (ayyy mi economía) y no sólo, sino también mis vacaciones familiares…. Snif snif…..
Aún recuerdo que mi papufo me hablaba a mi celular para decirme: “¿Escuchas el ruido del mar? Estamos comiendo una langosta a tu salud”….. jajajaja, y ni una miserable caracola de mar me trajeron. Jum!

Hace exactamente un año, el tercer sábado de Octubre iba a suceder algo que hubiera cambiado el rumbo de mi vida…. O quizás, de nuestras vidas. (y no lloro, no lloro y no lloro.)
Sentimientos que jamás en la vida había conocido, se apoderaban de mi ser, y cuando planeamos ese viaje….. simplemente, se esfumó…. Esta vez, sin ciclista de por medio.

Me dijeron que todo pasa por alguna razón en esta vida, que si bien de momento no la logramos entender, era preferible no investigar el “hubiera sido”.

Sea como sea, está de más decir que me quedé traumatizada con el tercer sábado de Octubre.

He creído que son señales cósmicas para hacerme entender que por nada del mundo, realice un viaje ese día….

Por más genial que pueda resultar su planeación.

Sí, el destino suele enviarnos ese tipo de señales, y sólo uno decide, la importancia que debe darles.

viernes, 27 de marzo de 2009

Princesa Duende.

El dato más conciso que tengo de la primera imagen que recuerdo de mi progenitor, es el tamaño de su barba.
Usaba la barba casi tan grande como la de Fidel Castro.
O al menos, a mí me parecía en ese entonces, que medía enormidades.

Yo tan enana (en ese entonces, en ese entonces, ahora cof cof, soy tan alta como una modelo brasileira cof cof jiji, alábate burro dice el dicho) alzaba mi vista y lo primero que captaba era el cúmulo de pelos sobre y bajo su quijada.

Un día, al despertar fui hacia su encuentro y lo vi totalmente rasurado…
Es una imagen que me cayó como balde de agua fría.
Porque cambiaba drásticamente los rasgos faciales de él, y no consideraba que aquel hombre fuera mi papufo.

Supongo que él vio mi expectación y mi gesto boquiabierto, porque me dijo: “Quieres saber un secreto?”, yo asentí y me dijo, “Ven, siéntate aquí conmigo, Sabes? Hay duendes en esta casa, anoche mientras dormía sentí que me jalaban, y ví a los duendes quitando mis barbas y llevándoselas consigo, corrí tras ellos, pero ya fue imposible alcanzarlos y ahora quedé así.”.

Si tenía ojos enormes de la expectación al verlo “rasurado”, los abrí todavía más al saber que había gentecilla habitando mi casa….. así que me dí a la tarea de buscarlos para exigirles que me devolvieran la barba de mi papufo.

Ni Sherlock Holmes inició una búsqueda tan intrépida como la mía, inicié tareas de pesquisa por cada rincón habido y por haber en esa casa llena de posibles escondites para duendes.

Encontré enterrado en los jardines todo tipo de cachivaches, monedas viejas, corcholatas, envolturas de dulces, fierros oxidados…. Arranqué pasto, escarbé tierra…. Estaba segura que había un pasadizo secreto que me condujera al mundo de los duendes, pero parecía que ellos eran más listos que yo y no dejaban rastro alguno de su lugar de procedencia.

Y entonces, sucedió.

De repente tuve la visión.
Claro!!
Ahí estaban todo este tiempo!!
Tonta yo que quería encontrar seres mágicos en un mundo real.

Los duendes se vuelven invisibles, y por eso mi papufo no los había visto acercarse a él… y por eso yo no lograba encontrarlos por ningún lado!!

Voilá!
Caso casi resuelto.

Lo que seguía ahora, era ubicarlos.
Así que pasaba largos períodos de tiempo viendo hacia la nada, cualquier lugar era ideal para localizarlos…
Y como pasaron largos días sin que me dieran muestras de vida, decidí dejarles ver que yo sabía “su secreto.”

Así que comencé a hablarles en silencio.
Miraba hacia la nada, y en mi mente les decía: “Sé que están ahí”.

Nada.
Y yo pensaba únicamente para mí, sin que me oyeran ellos (asegún yo) “Mmm, tarde o temprano, me van a hablar, los duendes son gente educada y amigable.” (A esas alturas yo ya había olvidado el incidente de su acto delictivo hurta-barbas y sólo me interesaba encontrarlos).

Y entonces, aconteció lo inesperado.

Descubrí su invisibilidad.
Y podía escucharlos hablar… montones de duendes por aquí y allá!
Me quedé boquiabierta, y su algarabía se paró en seco al darse cuenta que una pequeña niña había encontrado la manera de ubicarlos.
Había logrado entrar a un mundo mágico sin precedentes…

Les dije en su idioma: “No tengan miedo, no diré su secreto a nadie, yo quiero ser su amiga …. ¿podrían invitarme a convivir con ustedes?”

Ellos sonrieron y me aceptaron.
Me dijeron sus reglas de convivencia, y me hicieron parte de su mundo… Me volví su princesa, y yo tan solitaria, tenía sobre mis hombros la enorme responsabilidad de cuidar por el buen camino de mis duendes.

Todos los demás creían que yo reía y hablaba sola, pero no sabían que tenía más compañía que nadie más en el mundo…..

Pero, como todo cuento de princesas….. hay limitaciones para ser una princesa duende…

El 12 de febrero de 1992, llegó Tico, mi duende favorito para decirme tristemente: “Hoy ya no puedes más ser parte de nosotros jessie, hoy tu edad deja de tener un solo dígito y ya no eres más una niña, sino que te has convertido en adulta…. Sólo los niños creen en la magia mi querida jessie, tú estás creciendo, y poco a poco te olvidarás de nosotros, dejarás de querer jugar a las escondidas conmigo por irte a fiestas de adultos y conocer niños reales, y nosotros moriremos de tristeza al sabernos desplazados de tu corazón…. No llores mi hermosa princesa, que tu dolor es mi dolor, y tus lágrimas estremecen mi corazón….. Nunca te olvidaremos….. Crece jess… Crece…”.

Lloré como pocas veces lo he hecho en mi vida.
Los llamé una y otra, y otra vez… y nada.
Iba a nuestros lugares favoritos, y nada.
Les dejaba galletas y no aparecían….

Y entendí que ya no era más una princesa.

Aún al día de hoy, sé que les gusta descansar en aquellos lugares que nadie a simple vista podría imaginar; sé que ríen y hacen cosquillas en las costillas, sé que te abrazan cuando te sientes solo, sé que te cuidan en las horas peligrosas, y que te defienden de la maldad del mundo….. sé que te roban la barba, pero en contraprestación, te dan infinidad de sonrisas y compañías placenteras, te susurran secretos y te muestran los tesoros de esta vida.

Sé que ayudan a conocerte mejor y que te muestran la magia existente en el Universo.

“No somos polvo, sino magia.”

La magia que me rodea, surgió de ellos, y sé que no perecerá ni aún cuando yo exhale mi último aliento, al contrario, me seguirá acompañando en mis siguientes vidas.

Nunca he dejado su recuerdo de lado.
Creían que con el paso del tiempo los olvidaría, pero aún sigo teniendo presente cuáles actos estaban prohibidos para poder convivir en armonía.
Y por ninguna razón, cometo infracciones de sus códigos de convivencia.
Porque su dolor, es mi dolor....
y su alegría es fuente de la mía.

Porque en esta vida, el honor más grande que me ha sido conferido, fue el de haber sido una Princesa Duende.

jueves, 29 de mayo de 2008

la luce buona delle stelle

No fue ningún deseo reprimido, como cuando soñé que me comía una hamburguesa del tamaño de un monitor de 17 pulgadas, no fue ningún miedo interno como cuando soñé el principio del fin del mundo, no fue tampoco mi peor pesadilla que era una bruja verde con cuerpo de araña, y oh Cielos! Sólo el Creador sabe cuántas lunas pasaron antes de que desapareciera por completo ese ser creado por mi subconsciente que provocaba pánico en mi interior, ni fue tampoco el clásico sueño de ir cayendo en el vacío, provocando impotencia en mi interior al no poder despertar.

Fue a edad de siete años, cuando habitaba la casa paterna que era y es hasta la fecha una construcción subterránea, constituída por un enorme jardín rodeado de habitaciones, el cual tenía un patio con un pino y un phicus donde mi hermana y yo solíamos jugar, saltar la cuerda, jugar bebeleches, andar en bicicleta, cantar “Naranja dulce, limón partido, dame un abrazo que yo te pido…”, luego seguía un jardín cercado con tules y plantas pequeñas cuyo nombre desconozco, luego un patio (antiguo cementerio de nuestros animales fallecidos) con un columpio, una mesa formada de troncos, el tejado para la carne asada y un lavadero, para luego terminar con el pasto y los árboles frutales y el corral de los animales.
Aunque de día era realmente hermoso, por las noches era aterrador, máxime cuando llegaban a aparearse los gatos de las casas aledañas o los gatos callejeros, y de ellos emanaba ese ruido horrible que es su ritual de apareamiento o cuando de los tules caían sus hojas gigantes, provocando eco y produciendo un sonido que se asemeja a pisadas en el exterior de los cuartos.
Esa noche nos presentaron, mientras yo dormía. En mi sueño soñé que dormía. Escuché una voz externa que me llamaba. Yo que temía a la oscuridad, me fui hipnotizada al patio, atendiendo su gentil invitación a charlar. En mi mente tengo grabadas multitud de voces. Pero esa por sobre todas. Pronosticó su llegada. Volteé hacia arriba para verla, pero sólo vi las estrellas brillar. Comencé a sentir miedo, pero me dijo que No debía temerle, que No me haría daño alguno.. la brisa de la noche acarició mi mejilla, y sabía que era Ella. “Tendrás un hermano. Cuídalo jess, debes cuidarlo, esa es tu noble misión encomendada.”, y las estrellas crearon una nueva constelación en forma de recién nacido. Esas mismas estrellas, comenzaron a caer sobre mí, cual copos de nieve en la inmensidad y magnificencia de la noche fría. Ese sueño fue nuestra presentación mi adorado hermano. Nuestra conexión es especial, proviene de las estrellas, y hacia ellas se dirige.

Y el 27 de Mayo de 1990. Llegaste tú, niño de las estrellas. Y trajiste inmensas alegrías a mi vida. Y aunque ya eres mayor de edad, siempre serás mi noble misión encomendada en esta vida. Cada noche pido a las estrellas por tu bienestar y protección... más que por los míos. Eres y serás siempre el rocío de mi juventud, la luz de mis estrellas. El punto que diferencía la realidad de mis fantasías. Mi certeza de mi propia existencia.

“…. Si fuera falso mis juramentos, en otros tiempos se olvidarán….”