De repente, ayer comenzó a llover estrepitosamente en el pueblo.
Eran las seis de la tarde y Tláloc dejó caer su furia sobre mi terruño.
Yo pensé que pasaría en corto y sólo serían unas gotillas que sofocarían el calor que había estado haciendo durante todo el día.
Pero no.... no fue así.
A las 7:50 tomé mi paraguas, entregué mi trabajo a mi jefe y salí de la oficina para irme a cenar con mis amigas.
Saliendo del edificio donde laboro, y aún y cuando diluviaba, un hombre pasó caminando sin irse cubriendo del agua, se detuvo al verme y me preguntó la hora, le dije que no traía reloj pero que eran aproximadamente las 7:55 pm, él me vió y me preguntó mi nombre, yo sonreí temerosa, algo dentro de mí me dijo que me fuera del lugar, pero en lugar de ello le respondí su pregunta, él me dijo el suyo y la verdad no lo recuerdo, y me extendió su mano derecha, yo lo saludé y él atrajo mi mano hacia sus labios, y a la usanza de antaño, besó mi mano y me dijo: "Que Dios la bendiga.".
Incliné levemente mi cabeza, sonreí tímidamente y me fui del lugar.
Al llegar hacia mi auto, una amiga me llamó para decirme si podía pasar por ella, le respondí afirmativamente y me dirigí a su casa.
En un semáforo tenía dos opciones para continuar, hacia adelante o hacia la izquierda, de primera mano pensé en ir hacia adelante y en el último momento, cambié de opinión y giré hacia la izquierda (Prrrrttttttt FAIL!!).
Mi ciudad, tan pinche en el sistema de drenaje, estaba convertida en alberca olímpica, y cuando pasé encima de medio metro de agua, prtttttttttttttt un ruido horrible salía de runrun.
Me asusté horrores, cual buena vieja que soy, y me orillé a la orilla, como se dice por ahí.
La lluvia había menguado un poco y eso me permitió darme cuenta que una cosa de abajo de runrun se había zafado y chocaba contra el piso, provocando el ruido de inframundo al avanzar.
En una crisis femenina automotriz, y en vista de que no tengo novio, free o detalle que pueda rescatarme de esos problemas con runrun que ya me están dando más seguido, llamé a mamufa..... y me dijo que me fuera despacito a casita.
Volví a asomarme por debajo del runrun a punto del llanto, intenté abrir el cofre del runrun pero fue imposible para mí encontrar el segurito ése que se jala a tanteo para levantar el cofre pffffff, cuando de repente escuché un: "La puedo ayudar en algo señorita?", y ahí delante de mí, estaba un hombre desconocido que vio mi aflicción hacia el runrun, le expliqué como pude mi situación, y él, así sin más, se hincó en el suelo, ensuciando sus jeans de lodo, y se metió como pudo para ver bien el problema, me explicó que se había vencido el plástico que cubre al motor del agua que pueda haber en el suelo, como en el caso, y que no me cobrarían más de 50 pesos en un taller el día de mañana pero que por mientras me iba a sujetar temporalmente la pieza vencida.
Yo no podía creer lo que estaba viviendo, digo, yo no me hubiera acercado nunca a preguntar y mucho menos a ayudar y a ensuciar mi ropa.....
...... el buen hombre se despidió de mí sin pedirme nada a cambio de su ayuda.
La lluvia empeoró y no pude irme a cenar con mis amigas.
Me cobraron 108 por comprar y colocarle las pijas que se habían zafado a runrun.
Pero... sigo felizmente consternada, pensando en que aún en estos tiempos, todavía queda (¿quedamos?) gente buena en el mundo, y "hay que darnos a ellos.".
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jueves, 28 de julio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
Mr. Petrix
“Teach me Tiger, how to kiss you.”
Marilyn Monroe.
Nunca supe cuál fue su nombre.
Ni siquiera sé si “Petrix” está bien escrito.
Sólo sé que así sonaba cuando nuestro muy sabroso guía lo nombraba al pasar lista.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Nuestros caminos se unieron en Amsterdam.
Hace ya casi un año de eso.
Él, originario de Sao Paulo, Brasil.
Yo, pues… de por estos alrededores.
Él, iba acompañado de su hija quinceañera.
Yo, iba acompañada de mi hermano veinteañero.
Mr. Petrix era el hombre maduro al que los años le habían obsequiado el regalo de la sofisticación, de esos hombres que la naturaleza ha dotado de rasgos físicos imponentes, pero que él ha sabido cuidar, exaltar y resaltar con el paso de los años.
Tenía ojos verdes, nariz perfectamente recta, corte de pelo estilo militar, sonrisa perfectamente blanca, tez blanca, muy blanca, sin ser un color insípido, sino atrayente, y medía como 1.85 Mts.
Era muy reservado y en un inicio sólo hablaba con su hija, la cual era idéntica a él, y parecía una perfecta Lolita.
Igual podía parecer una niña tierna vestida en jeans y tennis, que una mujer fatal entallada en un vestido negro y zapatos con tacones de 15 cm.
Ohhhh sí, había heredado de igual manera, la sofisticación de su padre.
Mr. Petrix era el hombre maduro con el que todas las mujeres que estamos transitando la incipiente madurez, soñamos tener un affair.
Un halo de misterio lo rodeaba siempre, y en él confluían todas las virtudes que una mujer puede fantasear de un hombre.
Era guapo, mucho muy guapo, cabronamente guapo diría yo, masculino, súper atlético, tenía gustos finos, tenía buenos ingresos económicos (nunca nadie compró en las tiendas donde él y su hija compraban jejejeje), sabía vestirse ad-hoc a la ocasión, tenía mirada animal y salvaje grrrrrr, y cuando el tiempo pasó, su fría cordialidad era súper hot.
Si pudiera asemejarlo, sin ánimo ofensivo, diría que él y los tigres evolucionaron del mismo tronco común.
Después debido a mis amistades brasileiras (y mi chonez jejejeje) me enteré que se había divorciado tiempo atrás porque sus múltiples negocios le impedían tener tiempo para su familia, pero que una vez al año viajaba un mes con su única hija, así que disfrutaba segundo tras segundo junto a ella para consentirla en toooodos los sentidos.
La última noche en que nuestro tour permaneció igual, él salió por la puerta principal del hotel, yo iba entrando a cambiarme de ropa para ir con mi hermano a cenar, él sonrió grrrrrrrrr y yo sonreí, “aló”, “aló”, y tocó mi hombro mientras me lanzaba una mirada cual tigre a su presa.
Yo, pinche ranchera pueblerina, pude sentir, por única vez en mi vida, cómo mi piel desnuda ardía al simple y llano tacto efímero masculino, me quedé paralizada, él volteó a verme, sonrió para rematar la victoria de los felinos contra los pájaros bobos, y yo, tooooonta como siempre he sido, salí huyendo despavorida, pero herida permanentemente.
A la mañana siguiente, después de desayunar, él corrió al autobús donde todos los demás nos encontrábamos, y educadamente, se despidió de todos y cada uno.
Nunca pensamos, que él tan mamón, fuera tan cortés.
A los hombres los despidió con un apretón de manos, a nosotras las nenas, con un beso en la mejilla.
“tchau”, “tchau”.
Me pregunto qué hubiera sido si la única noche donde él dejó un rato a su hija en su habitación mientras bajaba al lobby bar a tomar unas bebidas junto a todos los demás, yo me hubiera puesto de pie cuando él se retiró a su cuarto para fajoteármelo en el elevador.
Muchas noches fantaseo con esa escena mientras mi piel desnuda trata de imitar lo que sintió al sentir la yema de sus dedos presionando lo suficiente para que ese tigre cazara a su presa.
La agonía nunca fue tan dulce y tan cruel.
Marilyn Monroe.
Nunca supe cuál fue su nombre.
Ni siquiera sé si “Petrix” está bien escrito.
Sólo sé que así sonaba cuando nuestro muy sabroso guía lo nombraba al pasar lista.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Nuestros caminos se unieron en Amsterdam.
Hace ya casi un año de eso.
Él, originario de Sao Paulo, Brasil.
Yo, pues… de por estos alrededores.
Él, iba acompañado de su hija quinceañera.
Yo, iba acompañada de mi hermano veinteañero.
Mr. Petrix era el hombre maduro al que los años le habían obsequiado el regalo de la sofisticación, de esos hombres que la naturaleza ha dotado de rasgos físicos imponentes, pero que él ha sabido cuidar, exaltar y resaltar con el paso de los años.
Tenía ojos verdes, nariz perfectamente recta, corte de pelo estilo militar, sonrisa perfectamente blanca, tez blanca, muy blanca, sin ser un color insípido, sino atrayente, y medía como 1.85 Mts.
Era muy reservado y en un inicio sólo hablaba con su hija, la cual era idéntica a él, y parecía una perfecta Lolita.
Igual podía parecer una niña tierna vestida en jeans y tennis, que una mujer fatal entallada en un vestido negro y zapatos con tacones de 15 cm.
Ohhhh sí, había heredado de igual manera, la sofisticación de su padre.
Mr. Petrix era el hombre maduro con el que todas las mujeres que estamos transitando la incipiente madurez, soñamos tener un affair.
Un halo de misterio lo rodeaba siempre, y en él confluían todas las virtudes que una mujer puede fantasear de un hombre.
Era guapo, mucho muy guapo, cabronamente guapo diría yo, masculino, súper atlético, tenía gustos finos, tenía buenos ingresos económicos (nunca nadie compró en las tiendas donde él y su hija compraban jejejeje), sabía vestirse ad-hoc a la ocasión, tenía mirada animal y salvaje grrrrrr, y cuando el tiempo pasó, su fría cordialidad era súper hot.
Si pudiera asemejarlo, sin ánimo ofensivo, diría que él y los tigres evolucionaron del mismo tronco común.
Después debido a mis amistades brasileiras (y mi chonez jejejeje) me enteré que se había divorciado tiempo atrás porque sus múltiples negocios le impedían tener tiempo para su familia, pero que una vez al año viajaba un mes con su única hija, así que disfrutaba segundo tras segundo junto a ella para consentirla en toooodos los sentidos.
La última noche en que nuestro tour permaneció igual, él salió por la puerta principal del hotel, yo iba entrando a cambiarme de ropa para ir con mi hermano a cenar, él sonrió grrrrrrrrr y yo sonreí, “aló”, “aló”, y tocó mi hombro mientras me lanzaba una mirada cual tigre a su presa.
Yo, pinche ranchera pueblerina, pude sentir, por única vez en mi vida, cómo mi piel desnuda ardía al simple y llano tacto efímero masculino, me quedé paralizada, él volteó a verme, sonrió para rematar la victoria de los felinos contra los pájaros bobos, y yo, tooooonta como siempre he sido, salí huyendo despavorida, pero herida permanentemente.
A la mañana siguiente, después de desayunar, él corrió al autobús donde todos los demás nos encontrábamos, y educadamente, se despidió de todos y cada uno.
Nunca pensamos, que él tan mamón, fuera tan cortés.
A los hombres los despidió con un apretón de manos, a nosotras las nenas, con un beso en la mejilla.
“tchau”, “tchau”.
Me pregunto qué hubiera sido si la única noche donde él dejó un rato a su hija en su habitación mientras bajaba al lobby bar a tomar unas bebidas junto a todos los demás, yo me hubiera puesto de pie cuando él se retiró a su cuarto para fajoteármelo en el elevador.
Muchas noches fantaseo con esa escena mientras mi piel desnuda trata de imitar lo que sintió al sentir la yema de sus dedos presionando lo suficiente para que ese tigre cazara a su presa.
La agonía nunca fue tan dulce y tan cruel.
lunes, 17 de enero de 2011
Entre Pubertos te veas.
"Eres tan peligrosa como joven y adorable. Y es el hecho de ser joven y adorable lo que te hace tan peligrosa. Potencialmente destructiva sobre un hombre destructible."
La Noche de la Iguana.
Cuando recién egresé de los estudios superiores, y cual buena estudiante ñoña que fui por mucho tiempo, uno de mis máximos sueños fue ser docente de la Universidad de la cual egresé.
Todavía seguía siendo una chica idealista que tenía bien claro que era una obligación como ciudadana el retribuirle a la sociedad de la cual formo parte, un poco de lo mucho que me aportaba el pertenecer al Estado Mexicano.
Así que en cuanto una docente de las aulas universitarias me llamó para preguntarme si podía cubrirla en cuatro clases durante una semana que ella estaría ausente, una parte de mí se alegró sobremanera y se dispuso a estudiar las clases que debía suplir.
Al momento de entregarme temas y listas de asistencia, la profesora titular me dijo: "Necesito alguien como tú para que me supla en mis continuas ausencias, eres lista y responsable, y sé que puedo confiar plenamente en ti."
Nunca conté que las clases que debía suplir, si bien eran clases de Derecho, eran impartidas hacia el segundo semestre de la carrera de Administración de Empresas.
Yo tenía 22 años y debía hablar de contratos a alumnos de 18-19 años.
Cual buena escuela patito privada, sus aulas estaban llenas de alumnos que no habían pasado el examen en la Universidad de Guanajuato o de juniors salmantinos que querían llevarle un título a sus padres con tal de que éstos les siguieran pagando sus noches de farra.
En un inicio, yo ideé la manera de hacerles práctico y digerible la materia contractual a personas que no serían abogados en un futuro, pero me di cuenta que todas las noches preparaba mis clases en vano.
La mayoría de ellos se dormían en clase, leían otras revistas, mandaban msj de celular, o simplemente, veían fijos el pizarrón mientras se hacían chaquetas mentales.
De ese grupo, recordaré por siempre a dos estudiantes.
Ambos eran pubertos guapos peinados con tanta vaselina cual John Travolta en los 80's al ritmo de Fiebre de Sábado en la Noche.
Ambos vestían ropa nice y exudaban cierto tipo de sensualidad.
Vaya, para acabar más rápido, ambos eran pubertos sabroseables.
Sólo que uno, el que se sentaba primero que el otro, era tímido y reservado, en tanto que el otro era un verdadero hijo de la chingada. El clásico alumno con la pose de "Pago y por lo tanto, chínguense ustedes los profesores y pásenme.".
Era el clásico lidercillo mafioso de las aulas, que incitaba al desorden y siempre buscaba hacer quedar mal al profesor.
Nunca olvidaré el día en que yo enfrente del salón explicaba los diferentes tipos de contratos, cuando mi radar vio que el hijito de la chingada susurraba cosas al oído de su amigo sentado enfrente, recuerdo perfectamente que su amigo timiducho, dejó de mirar hacia abajo, subió su mirada hacia mí y su mirada adquirió un nuevo y hasta entonces desconocido brillo malicioso mientras su amigo pendejete de atrás sonreía maquiavélicamente y también me observaba.
Desvié mi mirada de ellos (fatal error) y seguí hablando de cosas que sólo a dos que tres le interesaban, y en eso, ante la total somnolencia del salón entero, sucedió lo inesperado....
El chico tímido tomó valor, se puso de pie sin pedir permiso, y mientras caminaba hacia adelante iba diciendo: "Maestra yo la verdad es que quisiera declararle mi amor en este momento, desde el primer momento que la vi quedé perdidamente enamorado de usted...".
Me quedé paralizada viéndolo boquiabierta, mientras que la frase pronunciada de sus muy antojables labios despertó al salón entero y las risas de todos los alumnos se hicieron escuchar.
Yo pensé que en algún momento el chaval se detendría para irse a su lugar, y ante mi mirada atónita, el cabrón seguía avanzando, mientras mi rostro se enrojecía de la pena, al verlo a escasos centímetros de mí, lo único que se me ocurrió hacer, fue lo más patético que pude haber hecho.....
Corrí atrás del escritorio para que hubiera un objeto que se interpusiera entre él y yo, y ante las risas de todos los alumnos, y la decisión del pinche morro ése de hacerme quedar en ridículo, yo sólo decía: "Shu, shu, vete a tu lugar", mientras rodeaba al escritorio en pose de huída.
No sé a ciencia cierta cuánto tiempo duró ese episodio de mi vida, sólo sé que el niño tímido se volvió un cabrón y recabrón con unas simples palabras de alguien más.
Volvió a su lugar con una sonrisa de triunfo y su pinche amigo culero sonreía gratamente y le dijo sabe qué madres cuando por fin se sentó en su lugar.
Obviamente toda la autoridad que tenía se perdió en ese instante.
Terminé mis clases y salí huyendo hacia mi cubículo laboral.
Nunca más me volvieron a llamar para suplir clases.
La Noche de la Iguana.
Cuando recién egresé de los estudios superiores, y cual buena estudiante ñoña que fui por mucho tiempo, uno de mis máximos sueños fue ser docente de la Universidad de la cual egresé.
Todavía seguía siendo una chica idealista que tenía bien claro que era una obligación como ciudadana el retribuirle a la sociedad de la cual formo parte, un poco de lo mucho que me aportaba el pertenecer al Estado Mexicano.
Así que en cuanto una docente de las aulas universitarias me llamó para preguntarme si podía cubrirla en cuatro clases durante una semana que ella estaría ausente, una parte de mí se alegró sobremanera y se dispuso a estudiar las clases que debía suplir.
Al momento de entregarme temas y listas de asistencia, la profesora titular me dijo: "Necesito alguien como tú para que me supla en mis continuas ausencias, eres lista y responsable, y sé que puedo confiar plenamente en ti."
Nunca conté que las clases que debía suplir, si bien eran clases de Derecho, eran impartidas hacia el segundo semestre de la carrera de Administración de Empresas.
Yo tenía 22 años y debía hablar de contratos a alumnos de 18-19 años.
Cual buena escuela patito privada, sus aulas estaban llenas de alumnos que no habían pasado el examen en la Universidad de Guanajuato o de juniors salmantinos que querían llevarle un título a sus padres con tal de que éstos les siguieran pagando sus noches de farra.
En un inicio, yo ideé la manera de hacerles práctico y digerible la materia contractual a personas que no serían abogados en un futuro, pero me di cuenta que todas las noches preparaba mis clases en vano.
La mayoría de ellos se dormían en clase, leían otras revistas, mandaban msj de celular, o simplemente, veían fijos el pizarrón mientras se hacían chaquetas mentales.
De ese grupo, recordaré por siempre a dos estudiantes.
Ambos eran pubertos guapos peinados con tanta vaselina cual John Travolta en los 80's al ritmo de Fiebre de Sábado en la Noche.
Ambos vestían ropa nice y exudaban cierto tipo de sensualidad.
Vaya, para acabar más rápido, ambos eran pubertos sabroseables.
Sólo que uno, el que se sentaba primero que el otro, era tímido y reservado, en tanto que el otro era un verdadero hijo de la chingada. El clásico alumno con la pose de "Pago y por lo tanto, chínguense ustedes los profesores y pásenme.".
Era el clásico lidercillo mafioso de las aulas, que incitaba al desorden y siempre buscaba hacer quedar mal al profesor.
Nunca olvidaré el día en que yo enfrente del salón explicaba los diferentes tipos de contratos, cuando mi radar vio que el hijito de la chingada susurraba cosas al oído de su amigo sentado enfrente, recuerdo perfectamente que su amigo timiducho, dejó de mirar hacia abajo, subió su mirada hacia mí y su mirada adquirió un nuevo y hasta entonces desconocido brillo malicioso mientras su amigo pendejete de atrás sonreía maquiavélicamente y también me observaba.
Desvié mi mirada de ellos (fatal error) y seguí hablando de cosas que sólo a dos que tres le interesaban, y en eso, ante la total somnolencia del salón entero, sucedió lo inesperado....
El chico tímido tomó valor, se puso de pie sin pedir permiso, y mientras caminaba hacia adelante iba diciendo: "Maestra yo la verdad es que quisiera declararle mi amor en este momento, desde el primer momento que la vi quedé perdidamente enamorado de usted...".
Me quedé paralizada viéndolo boquiabierta, mientras que la frase pronunciada de sus muy antojables labios despertó al salón entero y las risas de todos los alumnos se hicieron escuchar.
Yo pensé que en algún momento el chaval se detendría para irse a su lugar, y ante mi mirada atónita, el cabrón seguía avanzando, mientras mi rostro se enrojecía de la pena, al verlo a escasos centímetros de mí, lo único que se me ocurrió hacer, fue lo más patético que pude haber hecho.....
Corrí atrás del escritorio para que hubiera un objeto que se interpusiera entre él y yo, y ante las risas de todos los alumnos, y la decisión del pinche morro ése de hacerme quedar en ridículo, yo sólo decía: "Shu, shu, vete a tu lugar", mientras rodeaba al escritorio en pose de huída.
No sé a ciencia cierta cuánto tiempo duró ese episodio de mi vida, sólo sé que el niño tímido se volvió un cabrón y recabrón con unas simples palabras de alguien más.
Volvió a su lugar con una sonrisa de triunfo y su pinche amigo culero sonreía gratamente y le dijo sabe qué madres cuando por fin se sentó en su lugar.
Obviamente toda la autoridad que tenía se perdió en ese instante.
Terminé mis clases y salí huyendo hacia mi cubículo laboral.
Nunca más me volvieron a llamar para suplir clases.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Espinacas en salsa de Arándano.
El periódico local hablaba maravillas del lugar.
Inclusive comentarios de diversos comensales confirmaban las cinco estrellas con que se calificaba la cocina de ese restaurante localizado en la capital de mi Estado.
Así que aproveché que me mandaron de la oficina a revisar unos asuntos para acudir al lugar en cuestión.
Me costó un poco dar con la ubicación, pero ja! runrun parece tener GPS integrado, despuès de unas cuantas curvas y unas cuantas inclinaciones, llegué presa de la curiosidad.... y un poco de glotonería.
Había tres mesas ocupadas, pero sólo una llamó mi atención.
Un hombre solitario estaba sentado degustando, lo que después supe era la receta favorita del chef.
Era atendido sigilosamente y sumándole a ello su manera de vestir, supuse que se trataba de algún pez gordo.
Ví que tenía frente a sí un platillo de lindos colores.
Sí, de la vista nace el amor.
Al momento de ver la carta, me di cuenta que la "receta favorita del chef" no tenía enlistados los ingredientes.
Y recordé todas las buenas recomendaciones del periódico hacia ése platillo en especial.
Pedí limonada para resistir el calor que me carcomía, y sin entremés de por medio, me fui directamente al platillo principal.
Desconozco si era res o puerco los pequeños trozos de carne que robustecían mi comida.
Pero lo que le dio un sutil sabor, fue la salsa que bañaba al animal, y unas pequeñas hojas verdes cocinadas sepa la madre cómo.... eso de la cocina, nomás no es para mí.
El hombre solitario terminó primero que yo, y de manera curiosa y coincidente, quizás kármica, pasó a mi lado antes de salir y viendo mi plato me dijo sonriente: "Es una delicia ah? las arúgulas bañadas de salsa de arándano es lo mejor que he probado en mi vida."
Yo asentí y sonreí, comenté con el hombre solitario lo genial de la receta y seguí con mi comida.
Terminé sonriendo y le dije al mesero: "Puedo hablar con el chef?", mi papufo me ha enseñado que así como pides hablar con el superior jerárquico de algún lugar para dar quejas, también se debe pedir hablar con el mismo para alabar la prestación de servicios, en su caso.
Tremenda sorpresa llevé al darme cuenta que el chef, no era hombre, sino mujer.
Vestida cual buena chef, de blanco y con su gorro característico, le comenté: "Es una delicia probar sus arúgulas en salsa de arándano!", ella sonrió notablemente complacida y me dijo: ".... no son arúgulas, son espinacas.".
Yo quedé atónita y le respondí: "Ammm un hombre que acaba de irse me dijo que eran arúgulas....", y la chef me confesó: "Ahhh el señor Francisco!.... - y sonrojada dijo- él odia las espinacas, pero le encanta la manera en que sabe el platillo en sí, así que le decimos una mentira piadosa para que no tenga cierta predisposición al comerlas.".
Yo sonreí y dije: "Al cliente lo que pida, ah?"
Y la encantadora chef asintió.
Me despedí de ella y regresé a mi Ciudad.
Todo el camino fui pensando en que de igual manera, yo odio las espinacas.
Y entendí cabalmente, por qué no sacaban de su error al señor Francisco.
En días hormonales como hoy, todos deberíamos escuchar mentiras piadosas a nuestro alrededor.
Inclusive comentarios de diversos comensales confirmaban las cinco estrellas con que se calificaba la cocina de ese restaurante localizado en la capital de mi Estado.
Así que aproveché que me mandaron de la oficina a revisar unos asuntos para acudir al lugar en cuestión.
Me costó un poco dar con la ubicación, pero ja! runrun parece tener GPS integrado, despuès de unas cuantas curvas y unas cuantas inclinaciones, llegué presa de la curiosidad.... y un poco de glotonería.
Había tres mesas ocupadas, pero sólo una llamó mi atención.
Un hombre solitario estaba sentado degustando, lo que después supe era la receta favorita del chef.
Era atendido sigilosamente y sumándole a ello su manera de vestir, supuse que se trataba de algún pez gordo.
Ví que tenía frente a sí un platillo de lindos colores.
Sí, de la vista nace el amor.
Al momento de ver la carta, me di cuenta que la "receta favorita del chef" no tenía enlistados los ingredientes.
Y recordé todas las buenas recomendaciones del periódico hacia ése platillo en especial.
Pedí limonada para resistir el calor que me carcomía, y sin entremés de por medio, me fui directamente al platillo principal.
Desconozco si era res o puerco los pequeños trozos de carne que robustecían mi comida.
Pero lo que le dio un sutil sabor, fue la salsa que bañaba al animal, y unas pequeñas hojas verdes cocinadas sepa la madre cómo.... eso de la cocina, nomás no es para mí.
El hombre solitario terminó primero que yo, y de manera curiosa y coincidente, quizás kármica, pasó a mi lado antes de salir y viendo mi plato me dijo sonriente: "Es una delicia ah? las arúgulas bañadas de salsa de arándano es lo mejor que he probado en mi vida."
Yo asentí y sonreí, comenté con el hombre solitario lo genial de la receta y seguí con mi comida.
Terminé sonriendo y le dije al mesero: "Puedo hablar con el chef?", mi papufo me ha enseñado que así como pides hablar con el superior jerárquico de algún lugar para dar quejas, también se debe pedir hablar con el mismo para alabar la prestación de servicios, en su caso.
Tremenda sorpresa llevé al darme cuenta que el chef, no era hombre, sino mujer.
Vestida cual buena chef, de blanco y con su gorro característico, le comenté: "Es una delicia probar sus arúgulas en salsa de arándano!", ella sonrió notablemente complacida y me dijo: ".... no son arúgulas, son espinacas.".
Yo quedé atónita y le respondí: "Ammm un hombre que acaba de irse me dijo que eran arúgulas....", y la chef me confesó: "Ahhh el señor Francisco!.... - y sonrojada dijo- él odia las espinacas, pero le encanta la manera en que sabe el platillo en sí, así que le decimos una mentira piadosa para que no tenga cierta predisposición al comerlas.".
Yo sonreí y dije: "Al cliente lo que pida, ah?"
Y la encantadora chef asintió.
Me despedí de ella y regresé a mi Ciudad.
Todo el camino fui pensando en que de igual manera, yo odio las espinacas.
Y entendí cabalmente, por qué no sacaban de su error al señor Francisco.
En días hormonales como hoy, todos deberíamos escuchar mentiras piadosas a nuestro alrededor.
lunes, 1 de noviembre de 2010
362 días con Él.
"There was a game we used to play
We would hit the town on friday night
And stay in bed until sunday."
Just my imagination. The cranberries.
Hubo un quarter back muy conocido en estos rumbos.
Todo el mundo lo conocía como Summers.
Summers era reserva del equipo, y una lesión en el mariscal de campo titular, hizo que Summers dejara las toallas y jugara en el campo.
Aún en contra de todas las predicciones de los conocedores, Summers tenía un gran don para completar jugadas con su receptor derecho.
Todo el mundo sabía que juntos, eran dinamita y hacían estallar las canchas estudiantiles.
Debido a ello Summers ganó el premio al novato del año.
Los doctores decían que el quarter back titular del equipo, duraría 500 días antes de volver a tocar la pelota.
Pero no fue así.
La lesión del capitán del equipo sanó rápidamente y en 362 días, estuvo listo para volver a jugar con su equipo.
El coach le hizo saber a Summers que volvería a ser reserva, pero que no debería estar triste debido a que el premio de novato del año, no le sería arrebatado nunca.
Summers se quedó en los vestidores esa noche.
Volteó a la cancha y recordó sus glorias como quarter back del equipo.
Se dio cuenta de que tenía el don de jugar en algo mayor que en simples reservas.
Pero una parte de él soñaba con haber festejado su juego número 500 en un restaurante clásico de una ciudad vecina.
Cuando la noche avanzó, él seguía en el vestidor, pensando en el día número 500 y en lo que para él significaba haber ido a ese lugar a festejar.
Aún cuando iba en contra de su orgullo, se arrodilló debido a la impotencia, tomó su camiseta con el número 47 en la espalda, y en ella ahogó el llanto que carcomía a su alma.
Esa noche, Summers renunció al equipo.
We would hit the town on friday night
And stay in bed until sunday."
Just my imagination. The cranberries.
Hubo un quarter back muy conocido en estos rumbos.
Todo el mundo lo conocía como Summers.
Summers era reserva del equipo, y una lesión en el mariscal de campo titular, hizo que Summers dejara las toallas y jugara en el campo.
Aún en contra de todas las predicciones de los conocedores, Summers tenía un gran don para completar jugadas con su receptor derecho.
Todo el mundo sabía que juntos, eran dinamita y hacían estallar las canchas estudiantiles.
Debido a ello Summers ganó el premio al novato del año.
Los doctores decían que el quarter back titular del equipo, duraría 500 días antes de volver a tocar la pelota.
Pero no fue así.
La lesión del capitán del equipo sanó rápidamente y en 362 días, estuvo listo para volver a jugar con su equipo.
El coach le hizo saber a Summers que volvería a ser reserva, pero que no debería estar triste debido a que el premio de novato del año, no le sería arrebatado nunca.
Summers se quedó en los vestidores esa noche.
Volteó a la cancha y recordó sus glorias como quarter back del equipo.
Se dio cuenta de que tenía el don de jugar en algo mayor que en simples reservas.
Pero una parte de él soñaba con haber festejado su juego número 500 en un restaurante clásico de una ciudad vecina.
Cuando la noche avanzó, él seguía en el vestidor, pensando en el día número 500 y en lo que para él significaba haber ido a ese lugar a festejar.
Aún cuando iba en contra de su orgullo, se arrodilló debido a la impotencia, tomó su camiseta con el número 47 en la espalda, y en ella ahogó el llanto que carcomía a su alma.
Esa noche, Summers renunció al equipo.
Desenamorándome.
Corría el año de 1998 acá en el pueblo.
Eran mis años mozos, cuando yo era una tímida joven preparatoriana que hablaba de hombres con mi mejor amiga.
Ella me compartía secretos del mundo masculino y me decía: “Mira jess, debes darte a desear con los hombres, cuando un hombre venga hasta a ti y te diga: “¿Quieres ser mi novia?”, tú le debes responder de manera indiferente: “No.” Y cuando él, apaleado se de la media vuelta, tú le debes decir: "Espera, esperaaaaaa….. todavía aceptas mi respuesta…?””, y al terminar esa lección de vida, ambas moríamos de la risa.
(¿Recuerdas tonta?!!!)
Quizás el fracaso en mi vida romántica se deba a que nunca he seguido el sabio consejo de mi amiga, y nunca me he dado a desear, cuando un hombre que me gusta llega a mí, yo luego, luego, le sonrío y le digo “Quibo!! A dónde y tan solito? Tzzzzz”.
Hace no muchos meses, un amigo de estos mismos lares a quien para efectos de comprensión llamaré Diego (uno nunca sabe quién lo está leyendo jejeje), me dijo: “Oye jess, te late si tú y yo acá trucutrú, chachachá, yomiyomi, uff, aff, fuuu, fiii, wiiii, etc. etc. etc.? Mira, si gustas paso por ti el domingo, vamos al cine, te invito unos drinks a la salida y de ahí vamos al cuarto temático que tú quieras, tú pide nena!!!”, y yo por primera vez en mi vida, bateé cuidadosamente (para no herirlo en su virilidad) una propuesta interesante porque estaba plenamente segura de que quería que mis siguientes movidas horizontales fueran con un hombre que si bien, no fuera el amor de mi vida, sí fuera un hombre por el cual yo sintiera un cariño especial.
Pasaron los meses y llegó el "Hoy" y mientras yo, con toda la pena del mundo y con rasgos de mi anterior timidez, hacía a un hombre a quien para efectos de comprensión llamaré Carlos, una propuesta similar a la que Diego me hizo en el pasado, yo recibía una respuesta similar a la que yo le dí a Diego hace no muchos meses, sólo que sin la delicadeza que yo tuve para con mi amigo local.
Y me di cuenta que me estaba enamorando del hombre correcto pero inadecuado.
Así que con todo dolor de mi corazón, me di a la tarea de desenamorarme.
Hace unas pocas horas volví a ver a Diego de carro a carro, él me hizo la seña de que le llamara por fon y yo sonreí y asentí.
Y en mi celular escribí: “¿Todavía aceptas mi respuesta para ir al cine?”.
Mientras escribo este post estoy esperando la respuesta de Diego.
Eran mis años mozos, cuando yo era una tímida joven preparatoriana que hablaba de hombres con mi mejor amiga.
Ella me compartía secretos del mundo masculino y me decía: “Mira jess, debes darte a desear con los hombres, cuando un hombre venga hasta a ti y te diga: “¿Quieres ser mi novia?”, tú le debes responder de manera indiferente: “No.” Y cuando él, apaleado se de la media vuelta, tú le debes decir: "Espera, esperaaaaaa….. todavía aceptas mi respuesta…?””, y al terminar esa lección de vida, ambas moríamos de la risa.
(¿Recuerdas tonta?!!!)
Quizás el fracaso en mi vida romántica se deba a que nunca he seguido el sabio consejo de mi amiga, y nunca me he dado a desear, cuando un hombre que me gusta llega a mí, yo luego, luego, le sonrío y le digo “Quibo!! A dónde y tan solito? Tzzzzz”.
Hace no muchos meses, un amigo de estos mismos lares a quien para efectos de comprensión llamaré Diego (uno nunca sabe quién lo está leyendo jejeje), me dijo: “Oye jess, te late si tú y yo acá trucutrú, chachachá, yomiyomi, uff, aff, fuuu, fiii, wiiii, etc. etc. etc.? Mira, si gustas paso por ti el domingo, vamos al cine, te invito unos drinks a la salida y de ahí vamos al cuarto temático que tú quieras, tú pide nena!!!”, y yo por primera vez en mi vida, bateé cuidadosamente (para no herirlo en su virilidad) una propuesta interesante porque estaba plenamente segura de que quería que mis siguientes movidas horizontales fueran con un hombre que si bien, no fuera el amor de mi vida, sí fuera un hombre por el cual yo sintiera un cariño especial.
Pasaron los meses y llegó el "Hoy" y mientras yo, con toda la pena del mundo y con rasgos de mi anterior timidez, hacía a un hombre a quien para efectos de comprensión llamaré Carlos, una propuesta similar a la que Diego me hizo en el pasado, yo recibía una respuesta similar a la que yo le dí a Diego hace no muchos meses, sólo que sin la delicadeza que yo tuve para con mi amigo local.
Y me di cuenta que me estaba enamorando del hombre correcto pero inadecuado.
Así que con todo dolor de mi corazón, me di a la tarea de desenamorarme.
Hace unas pocas horas volví a ver a Diego de carro a carro, él me hizo la seña de que le llamara por fon y yo sonreí y asentí.
Y en mi celular escribí: “¿Todavía aceptas mi respuesta para ir al cine?”.
Mientras escribo este post estoy esperando la respuesta de Diego.
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la vida es sueño,
sin palabras,
toda tonta
viernes, 1 de octubre de 2010
¿Toy Story Reloaded?
En frente de mi cama individual se encuentra mi librero.
Allí se puede encontrar géneros literarios tan diversos que van desde el Sherman and Sherman (Biología preparatoriana) hasta la colección (jamás leída jeje) de México a través de los Siglos.
En frente de todos los libros suelo colocar muñequitos que me han regalado (No peluches, esos van en la cabecera, sino muñequitos chiquitines) o que yo he comprado.
Así mis libros están perfectamente custodiados por una rana cantora, un pingüino hecho en Chile (los pingüinos son mis animales favoritos), una muñequita encantadora que compré en Brujas, un puerco espín smooker igualmente traído de Brujas, un conejo para fumar marihuana (cortesía Ardilla y traído desde Coyoacán jiji) y un niñito con una enorme manzana en su cabeza que compré en Meissen, Alemania.
El domingo que corrí a colocar los Amores Ridículos de Kundera (bueníiiiismo caray!) en su lugar, para ahora elegir las Ficciones de Borges, me percaté de que mi conejito fumador estaba tirado en su lugar, situación que me llamó la atención porque no está cojo ni tiene un peso frágil para pandearse, y mientras extrañada lo volvía a colocar en su lugar me di cuenta de que faltaba un muñequito en el librero, y no cualquier muñequito, sino mi niñito con su manzana que me había costado 8 euros.
Busqué por todos lados y no encontré nada, no se había caído, no estaba detrás de los libros ni en ningún lugar, simplemente había desaparecido.
Mi mamufa no había entrado al cuarto, no habíamos tenido visitas el fin de semana y la señora del aseo tampoco va los fines a casa…. Así que mil y un ideas cruzaron mi mente… No… de hecho sólo una idea, la más obvia de todas.
Duré cuatro noches enteras durmiendo con la luz prendida porque sólo podía pensar en que me había traído un duende desde Alemania, y que así sin más, no le gustó su nuevo lugar, y había emprendido feliz retirada, no sin antes haber peleado con el conejito y haberlo tumbado debido a la diferencia de tamaños.
Antes de dormir, me cubría todo el cuerpo con la cobija, volteaba hacia mi librero y decía: “Mira duende europeo, no sé si seas maligno o no, pero la neta, pobre conejito we, lo heriste, no quiero que me saques un susto de la chingada, es más, si quieres no regreses, no me importa el dinero que gasté en ti, pero shu! Shu! Y no me vayas a asustar, ni a intentar hablarme, ni mucho menos te atrevas a lastimarme, siendo así las cosas, ya estamos cada quién tranquilos, okay?”.
Para acabarla de rematar, ayer se fundió mi foco, plop!! Y yo me volví histérica porque iba a dormir sin la luz prendida y al acecho del duende asesino, entonces, aprovechando que Fmi estaba en casa, le grité al oscurecer: “Fmiiiiiiiiiiiiiiii acompáñame en lo que me duermo!!!!!”, Fmi llegó a mi lado, platicamos un rato, vio que estaba yo cubierta “de cabo a rabo” y ligeramente nerviosa, me preguntó lo que me pasaba y yo le dije en voz baja: “No le digas a mamufa para que no se espante, pero…. Aquí hay un duende extranjero we…” y le conté la manera en que el niñito había huído y había golpeado al conejito, a lo que al finalizar mi cuento, Fmi me dijo: “We…. Es que…. Es que …. Jijijiji perdón jess, perdón pero vine corriendo el domingo en la tarde a agarrar un libro para leer, y como tú estabas abajo pitando y apresurándome, pues… se me cayó tu muñequito y lo rompí y dije Noooooo, el muñeco alemán Noooooooooo, y pues como sabía que te ibas a enfurecer lo escondí en mi cuarto, pero no creí que te fueras a dar cuenta de su ausencia…..”, yo me sobresalté pensando en mis ocho pinches euros cojos, pero….. ufff fue más mi alivio de saber que podría volver a dormir con la luz apagada y sin colchas de por medio.
Y mientras yo le decía a Fmi que iba a comprar kola-loka y me iba a arreglar a mi duende, él me dijo preocupado: “Pinche vieja loca, ya no veas Toy Story!!!”
Allí se puede encontrar géneros literarios tan diversos que van desde el Sherman and Sherman (Biología preparatoriana) hasta la colección (jamás leída jeje) de México a través de los Siglos.
En frente de todos los libros suelo colocar muñequitos que me han regalado (No peluches, esos van en la cabecera, sino muñequitos chiquitines) o que yo he comprado.
Así mis libros están perfectamente custodiados por una rana cantora, un pingüino hecho en Chile (los pingüinos son mis animales favoritos), una muñequita encantadora que compré en Brujas, un puerco espín smooker igualmente traído de Brujas, un conejo para fumar marihuana (cortesía Ardilla y traído desde Coyoacán jiji) y un niñito con una enorme manzana en su cabeza que compré en Meissen, Alemania.
El domingo que corrí a colocar los Amores Ridículos de Kundera (bueníiiiismo caray!) en su lugar, para ahora elegir las Ficciones de Borges, me percaté de que mi conejito fumador estaba tirado en su lugar, situación que me llamó la atención porque no está cojo ni tiene un peso frágil para pandearse, y mientras extrañada lo volvía a colocar en su lugar me di cuenta de que faltaba un muñequito en el librero, y no cualquier muñequito, sino mi niñito con su manzana que me había costado 8 euros.
Busqué por todos lados y no encontré nada, no se había caído, no estaba detrás de los libros ni en ningún lugar, simplemente había desaparecido.
Mi mamufa no había entrado al cuarto, no habíamos tenido visitas el fin de semana y la señora del aseo tampoco va los fines a casa…. Así que mil y un ideas cruzaron mi mente… No… de hecho sólo una idea, la más obvia de todas.
Duré cuatro noches enteras durmiendo con la luz prendida porque sólo podía pensar en que me había traído un duende desde Alemania, y que así sin más, no le gustó su nuevo lugar, y había emprendido feliz retirada, no sin antes haber peleado con el conejito y haberlo tumbado debido a la diferencia de tamaños.
Antes de dormir, me cubría todo el cuerpo con la cobija, volteaba hacia mi librero y decía: “Mira duende europeo, no sé si seas maligno o no, pero la neta, pobre conejito we, lo heriste, no quiero que me saques un susto de la chingada, es más, si quieres no regreses, no me importa el dinero que gasté en ti, pero shu! Shu! Y no me vayas a asustar, ni a intentar hablarme, ni mucho menos te atrevas a lastimarme, siendo así las cosas, ya estamos cada quién tranquilos, okay?”.
Para acabarla de rematar, ayer se fundió mi foco, plop!! Y yo me volví histérica porque iba a dormir sin la luz prendida y al acecho del duende asesino, entonces, aprovechando que Fmi estaba en casa, le grité al oscurecer: “Fmiiiiiiiiiiiiiiii acompáñame en lo que me duermo!!!!!”, Fmi llegó a mi lado, platicamos un rato, vio que estaba yo cubierta “de cabo a rabo” y ligeramente nerviosa, me preguntó lo que me pasaba y yo le dije en voz baja: “No le digas a mamufa para que no se espante, pero…. Aquí hay un duende extranjero we…” y le conté la manera en que el niñito había huído y había golpeado al conejito, a lo que al finalizar mi cuento, Fmi me dijo: “We…. Es que…. Es que …. Jijijiji perdón jess, perdón pero vine corriendo el domingo en la tarde a agarrar un libro para leer, y como tú estabas abajo pitando y apresurándome, pues… se me cayó tu muñequito y lo rompí y dije Noooooo, el muñeco alemán Noooooooooo, y pues como sabía que te ibas a enfurecer lo escondí en mi cuarto, pero no creí que te fueras a dar cuenta de su ausencia…..”, yo me sobresalté pensando en mis ocho pinches euros cojos, pero….. ufff fue más mi alivio de saber que podría volver a dormir con la luz apagada y sin colchas de por medio.
Y mientras yo le decía a Fmi que iba a comprar kola-loka y me iba a arreglar a mi duende, él me dijo preocupado: “Pinche vieja loca, ya no veas Toy Story!!!”
lunes, 19 de julio de 2010
Once Upon a Dream
Abrí los ojos y vi un espejo.
Y en el espejo, mi reflejo.
Incrédula recorrí mi imagen segundo tras segundo.
Un vestido largo y blanco envolvía mi cuerpo, siempre he creído que las mujeres se ven increíblemente hermosas vestidas de novia.
Y en ese momento, yo era aquella quien iba a acudir al altar.
Y si me lo preguntan, no lucía hermosa.... me veía más bonita de lo que yo alguna vez hubiera imaginado que pudiera verme.
De repente, volteé y vi un jardín, y mucha gente sentada, entre los invitados, había familiares, amigos y rostros de desconocidos.
Y los nervios comenzaron a apoderarse de mí.
¿Con quién diantres iba a casarme?!?!?!
Y de la nada, mi memoria clareó.
Volteé a ver el anillo solitario que llevaba puesto, y recordé a mi futuro esposo, un hombre que nunca he visto en la vida real.
Un chico ni guapo ni feo.
Ni alto, ni bajo.
Ni grueso, ni menudo.
Recordé que habíamos durado dos meses de novios.
Caminé entre el jardín buscando respuestas a mis dudas.
¿Qué estaba haciendo yo ahí?
¿Por qué todos sonreían al mirarme?
Mi mente no quería casarse, pero mi cuerpo seguía caminando buscando a un desconocido a quien yo no quería.
Busqué por todos lados al hombre vestido de frac.
Cuando lo ví, él se acercó a mí sonriente, radiante, así… así como se supone que se ven los hombres el día que se casan.
Me abraza y siento la manera en que me transmite algo raro que nunca he sentido en mi interior.
Yo lo rechazo, miro dubitativamente sus ojos y tartamudeo: “Tenemos que hablar….”.
Él, pierde brillo en sus ojos, pero no su serenidad y me responde cabizbajo: “…¿Quieres que te de tiempo verdad?....”
Yo apenada, más que apenada, digo ¿por qué de un tiempo a la fecha me toca ser la mala del cuento?, bajo la mirada un poco, y esbozo: “Sí, la verdad… es que no estoy segura.”.
Él toma mis manos, se vuelve hacia todos los invitados que murmuran que hacemos una genial pareja, y en voz firme, aunque un tanto nostálgica, refiere: “Les pedimos una disculpa, pero hemos decidido que no es el momento de unir nuestra vida en matrimonio,…..”.
Yo incrédula volteo a ver a ese hombre desconocido, que sin ser atractivo físicamente para mí, ni haber entendido por qué le di el “Sí”, está ahí frente a una multitud, sacando la cara por mí, ocultando mi postura y envolviéndola en una “decisión de común acuerdo.”.
Veo en ese momento la bondad de su alma, al caballero detrás del traje, y por un instante siento ansias de correr a abrazarlo, besarlo y decirle: “Sí, acepto ser tu esposa….”.
Pero no lo hago.
Todo lo subsecuente es vago y no lo recuerdo.
Me desperté recordando mi sueño, me siento a la orilla de mi cama y pienso:
“No es posible que ni en mis pinches sueños pueda casarme!!!”.
Me paro al espejo y veo mi cabello despeinado y mi rostro sin maquillaje.
Recuerdo aquella otra imagen propia, perfecta y hermosa.
Me pongo a pensar en la posibilidad de un mundo paralelo, donde hay un hombre para quien yo soy su mundo, es algo demasiado rosa y cursi, yo lo sé, quizás esa otra mujer sueña con mi vida, y de vez en vez... cambiamos de realidad.
Aunque,
La mejor parte de todo, es que un sueño me hizo ver lo bonita que puedo llegar a verme el día que me vista de novia.
The End.
Y en el espejo, mi reflejo.
Incrédula recorrí mi imagen segundo tras segundo.
Un vestido largo y blanco envolvía mi cuerpo, siempre he creído que las mujeres se ven increíblemente hermosas vestidas de novia.
Y en ese momento, yo era aquella quien iba a acudir al altar.
Y si me lo preguntan, no lucía hermosa.... me veía más bonita de lo que yo alguna vez hubiera imaginado que pudiera verme.
De repente, volteé y vi un jardín, y mucha gente sentada, entre los invitados, había familiares, amigos y rostros de desconocidos.
Y los nervios comenzaron a apoderarse de mí.
¿Con quién diantres iba a casarme?!?!?!
Y de la nada, mi memoria clareó.
Volteé a ver el anillo solitario que llevaba puesto, y recordé a mi futuro esposo, un hombre que nunca he visto en la vida real.
Un chico ni guapo ni feo.
Ni alto, ni bajo.
Ni grueso, ni menudo.
Recordé que habíamos durado dos meses de novios.
Caminé entre el jardín buscando respuestas a mis dudas.
¿Qué estaba haciendo yo ahí?
¿Por qué todos sonreían al mirarme?
Mi mente no quería casarse, pero mi cuerpo seguía caminando buscando a un desconocido a quien yo no quería.
Busqué por todos lados al hombre vestido de frac.
Cuando lo ví, él se acercó a mí sonriente, radiante, así… así como se supone que se ven los hombres el día que se casan.
Me abraza y siento la manera en que me transmite algo raro que nunca he sentido en mi interior.
Yo lo rechazo, miro dubitativamente sus ojos y tartamudeo: “Tenemos que hablar….”.
Él, pierde brillo en sus ojos, pero no su serenidad y me responde cabizbajo: “…¿Quieres que te de tiempo verdad?....”
Yo apenada, más que apenada, digo ¿por qué de un tiempo a la fecha me toca ser la mala del cuento?, bajo la mirada un poco, y esbozo: “Sí, la verdad… es que no estoy segura.”.
Él toma mis manos, se vuelve hacia todos los invitados que murmuran que hacemos una genial pareja, y en voz firme, aunque un tanto nostálgica, refiere: “Les pedimos una disculpa, pero hemos decidido que no es el momento de unir nuestra vida en matrimonio,…..”.
Yo incrédula volteo a ver a ese hombre desconocido, que sin ser atractivo físicamente para mí, ni haber entendido por qué le di el “Sí”, está ahí frente a una multitud, sacando la cara por mí, ocultando mi postura y envolviéndola en una “decisión de común acuerdo.”.
Veo en ese momento la bondad de su alma, al caballero detrás del traje, y por un instante siento ansias de correr a abrazarlo, besarlo y decirle: “Sí, acepto ser tu esposa….”.
Pero no lo hago.
Todo lo subsecuente es vago y no lo recuerdo.
Me desperté recordando mi sueño, me siento a la orilla de mi cama y pienso:
“No es posible que ni en mis pinches sueños pueda casarme!!!”.
Me paro al espejo y veo mi cabello despeinado y mi rostro sin maquillaje.
Recuerdo aquella otra imagen propia, perfecta y hermosa.
Me pongo a pensar en la posibilidad de un mundo paralelo, donde hay un hombre para quien yo soy su mundo, es algo demasiado rosa y cursi, yo lo sé, quizás esa otra mujer sueña con mi vida, y de vez en vez... cambiamos de realidad.
Aunque,
La mejor parte de todo, es que un sueño me hizo ver lo bonita que puedo llegar a verme el día que me vista de novia.
The End.
jueves, 15 de julio de 2010
El arte de la seducción.
“Algo en tu cara me fascina, será tu sonrisa.”.
Elvis Crespo.
No sé qué tiene ese hombre.
Aún a la lejanía, aún cuando ha pasado tanto tiempo, aún cuando es casi imposible que volvamos a coincidir…. Él sigue siendo un seductor irresistible.
Si la seducción es un arte, él es todo un Picasso.
Me siento incrédula e idiota a la vez, al sentir esa cosa en el interior.
Al sonreír como vil tarada, al punto de guardar conversaciones en un archivo de Word, que leo cada vez que la soledad y las ganas de sentirse especial llegan a mi vida.
-¿Vos como estás muñequita linda?... No, para qué te pregunto, la verdad estás para comerte a besos.
-¿Recordas ese día que nos conocimos? Porque yo nunca podría olvidarlo.
-Soy más feliz desde el día que te conocí.
….. Como mujer racional que soy, sé que hay frases que posiblemente se dicen de dientes para afuera, para crear un momento especial, basada en una conexión efímera sui generis… digo, alguien que vive a diez horas de vuelo y tiene una vida propia, seguramente sería igual de feliz sin haberme conocido, pero…. La leve posibilidad de que sea cierto el hecho de que es más feliz porque “formo parte” de su vida, es un pequeño detalle que puede traer grandes alegrías a quien lo recibe.
-Hey muñequita, tengo un regalo para vos, conéctate y acepta mi invitación de webcam.
Bendita tecnología que nos hace poder ver en la computadora a un ser querido.
Yo con verano, él con invierno.
Yo con blusa, él con sweater de cuello alto.
Yo en la oficina, él en su estudio.
Él con esa sonrisa increíble que el tiempo no puede borrar.
Con ese acento encantador característico de los pibes.
Con esa mirada traviesa que me enamoró de él en diez segundos.
Con esa capacidad de decir vulgaridades sin ser grotesco.
Con la delicadeza de hacer comentarios sobre mí de tal manera que me hace sentir…. Tan Mujer.
Yo me sonrojo, él me sonríe, me manda besos, ve a la cámara como si yo estuviera enfrente de él, y yo, por instantes, me siento así, enamorada.
Y por instantes creo que es verdad que es más feliz desde que yo llegué a su vida.
Sea lo que sea que signifique llegar a la vida de alguien que pertenece al Sur.
Elvis Crespo.
No sé qué tiene ese hombre.
Aún a la lejanía, aún cuando ha pasado tanto tiempo, aún cuando es casi imposible que volvamos a coincidir…. Él sigue siendo un seductor irresistible.
Si la seducción es un arte, él es todo un Picasso.
Me siento incrédula e idiota a la vez, al sentir esa cosa en el interior.
Al sonreír como vil tarada, al punto de guardar conversaciones en un archivo de Word, que leo cada vez que la soledad y las ganas de sentirse especial llegan a mi vida.
-¿Vos como estás muñequita linda?... No, para qué te pregunto, la verdad estás para comerte a besos.
-¿Recordas ese día que nos conocimos? Porque yo nunca podría olvidarlo.
-Soy más feliz desde el día que te conocí.
….. Como mujer racional que soy, sé que hay frases que posiblemente se dicen de dientes para afuera, para crear un momento especial, basada en una conexión efímera sui generis… digo, alguien que vive a diez horas de vuelo y tiene una vida propia, seguramente sería igual de feliz sin haberme conocido, pero…. La leve posibilidad de que sea cierto el hecho de que es más feliz porque “formo parte” de su vida, es un pequeño detalle que puede traer grandes alegrías a quien lo recibe.
-Hey muñequita, tengo un regalo para vos, conéctate y acepta mi invitación de webcam.
Bendita tecnología que nos hace poder ver en la computadora a un ser querido.
Yo con verano, él con invierno.
Yo con blusa, él con sweater de cuello alto.
Yo en la oficina, él en su estudio.
Él con esa sonrisa increíble que el tiempo no puede borrar.
Con ese acento encantador característico de los pibes.
Con esa mirada traviesa que me enamoró de él en diez segundos.
Con esa capacidad de decir vulgaridades sin ser grotesco.
Con la delicadeza de hacer comentarios sobre mí de tal manera que me hace sentir…. Tan Mujer.
Yo me sonrojo, él me sonríe, me manda besos, ve a la cámara como si yo estuviera enfrente de él, y yo, por instantes, me siento así, enamorada.
Y por instantes creo que es verdad que es más feliz desde que yo llegué a su vida.
Sea lo que sea que signifique llegar a la vida de alguien que pertenece al Sur.
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martes, 13 de julio de 2010
Pepenadora
Mi trabajo tiene la ventaja de no tener un horario definido.
Puedo llegar a la hora que yo quiera, irme a la hora que yo quiera, hacer lo que yo quiera (en teoría), pero obvio, como trabajo por honorarios profesionales, mientras más trabajo entregue, más lana gano.
Hace no muchos meses ocurrió que dieron las once y media de la noche, y yo apenas iba saliendo.
Ya no había nadie en el edificio, así que tuve que cerrar y apagar todo.
En el frigobar de la oficina había una fruta que había olvidado sacar hacía dos días, y antes de que comenzara a pudrirse, decidí colocarla en una bolsa de plástico y tirarla en el contenedor de basura localizado enfrente de la puerta de entrada al edificio.
De esos contenedores grises con la tapa anaranjada que hay en toooodas partes.
Saqué las llaves de la ofis, cerré bien, como llevaba mi bolsa y la fruta, coloqué el anillo del llavero en mi dedo índice y luego el asa de la bolsa de plástico con la fruta adentro que iba a tirar.
Al momento de tirar la bolsa de plástico, ésta era demasiado grande para el agujero del contenedor de basura, lo cual me causó irritación y dije “Ni maíz paloma, entras porque entras!”, y ahí estaba yo casi a media noche de un día entre semana, empujando la bolsa de basura hacia el bote de basura.
Cuando sentí que por fin había entrado en el orificio del contenedor, sentí un alivio de saber que al fin me había librado de dicha suciedad, cuando de repente, en el último jalón de la bolsa de plástico….. no sé cómo pero se amarró al anillo del llavero de todas mis llaves del edificio, y plop!!!! Cayeron mis llaves adentro del contenedor.
Me quedé anonadada aproximadamente cinco minutos frente al contenedor de basura.
Sin moverme ni tantito.
Con la mirada puesta en ese agujero.
Pensando diez mil ideas como “Seguramente esto es un sueño, no me puede estar pasando a mí, sí, estás soñando, pellízcate y despierta!”…. al ver que en efecto, no era un sueño sino la realidad, tuve el primer impulso de decir “Diuuuuuuuu que se queden ahí las llaves, yo me largo!”, pero luego pensar “Weeee ahí hay llaves de TODO, de todos los cubículos, de las áreas de uso común del edificio, de la seguridad del edificio entero!!!”, y luego terminar con un: “Pues ya qué… ingue su……”, y con todo dolor buaaaaaj de mi corazón, y con todo el asco del mundo, introduje mi mano adentro del contenedor.
Pensaba yo que al momento de introducirme cinco centímetros lo primero que encontraría serían mis llaves, pero no fue así, por el peso se fueron muy abajo, así que parecía que estuviera yo peleándome con el contenedor de basura.
Para mi muy pinche mala suerte, mientras yo forcejeaba con ese aparatejo, pasaron diez mil y un carros por la avenida.
Cuando por fin la destreza se apiadó de mí, y después de tantear mil y un desperdicios, encontré mis llaves.
Saqué mi brazo del contenedor y al unísono recibí una llamada telefónica de un muy buen amigo.
Como en ese entonces cargaba mi localizador en la bolsa de mi pantalón, utilicé la mano limpia para sacarlo y responder, para sólo escuchar un:
“Se solicita a todas las unidades de protección civil y del DIF acudir a la esquina formada con las calles Wacha y Wacha, debido a que hay una Pepenadora destruyendo el patrimonio municipal…. Jaaaajajaja!”.
Sin dudarlo un segundo, lancé una mentada de madre, colgué el teléfono y al día siguiente, todos nuestros amigos en común, invadieron mi celular y mi correo electrónico de mensajes relativos a “las pepenadoras más buscadas de Salamanchester”.
A partir de ahí, nunca he vuelto a tirar la basura en esos contenedores grises con anaranjado.
Jum!
Puedo llegar a la hora que yo quiera, irme a la hora que yo quiera, hacer lo que yo quiera (en teoría), pero obvio, como trabajo por honorarios profesionales, mientras más trabajo entregue, más lana gano.
Hace no muchos meses ocurrió que dieron las once y media de la noche, y yo apenas iba saliendo.
Ya no había nadie en el edificio, así que tuve que cerrar y apagar todo.
En el frigobar de la oficina había una fruta que había olvidado sacar hacía dos días, y antes de que comenzara a pudrirse, decidí colocarla en una bolsa de plástico y tirarla en el contenedor de basura localizado enfrente de la puerta de entrada al edificio.
De esos contenedores grises con la tapa anaranjada que hay en toooodas partes.
Saqué las llaves de la ofis, cerré bien, como llevaba mi bolsa y la fruta, coloqué el anillo del llavero en mi dedo índice y luego el asa de la bolsa de plástico con la fruta adentro que iba a tirar.
Al momento de tirar la bolsa de plástico, ésta era demasiado grande para el agujero del contenedor de basura, lo cual me causó irritación y dije “Ni maíz paloma, entras porque entras!”, y ahí estaba yo casi a media noche de un día entre semana, empujando la bolsa de basura hacia el bote de basura.
Cuando sentí que por fin había entrado en el orificio del contenedor, sentí un alivio de saber que al fin me había librado de dicha suciedad, cuando de repente, en el último jalón de la bolsa de plástico….. no sé cómo pero se amarró al anillo del llavero de todas mis llaves del edificio, y plop!!!! Cayeron mis llaves adentro del contenedor.
Me quedé anonadada aproximadamente cinco minutos frente al contenedor de basura.
Sin moverme ni tantito.
Con la mirada puesta en ese agujero.
Pensando diez mil ideas como “Seguramente esto es un sueño, no me puede estar pasando a mí, sí, estás soñando, pellízcate y despierta!”…. al ver que en efecto, no era un sueño sino la realidad, tuve el primer impulso de decir “Diuuuuuuuu que se queden ahí las llaves, yo me largo!”, pero luego pensar “Weeee ahí hay llaves de TODO, de todos los cubículos, de las áreas de uso común del edificio, de la seguridad del edificio entero!!!”, y luego terminar con un: “Pues ya qué… ingue su……”, y con todo dolor buaaaaaj de mi corazón, y con todo el asco del mundo, introduje mi mano adentro del contenedor.
Pensaba yo que al momento de introducirme cinco centímetros lo primero que encontraría serían mis llaves, pero no fue así, por el peso se fueron muy abajo, así que parecía que estuviera yo peleándome con el contenedor de basura.
Para mi muy pinche mala suerte, mientras yo forcejeaba con ese aparatejo, pasaron diez mil y un carros por la avenida.
Cuando por fin la destreza se apiadó de mí, y después de tantear mil y un desperdicios, encontré mis llaves.
Saqué mi brazo del contenedor y al unísono recibí una llamada telefónica de un muy buen amigo.
Como en ese entonces cargaba mi localizador en la bolsa de mi pantalón, utilicé la mano limpia para sacarlo y responder, para sólo escuchar un:
“Se solicita a todas las unidades de protección civil y del DIF acudir a la esquina formada con las calles Wacha y Wacha, debido a que hay una Pepenadora destruyendo el patrimonio municipal…. Jaaaajajaja!”.
Sin dudarlo un segundo, lancé una mentada de madre, colgué el teléfono y al día siguiente, todos nuestros amigos en común, invadieron mi celular y mi correo electrónico de mensajes relativos a “las pepenadoras más buscadas de Salamanchester”.
A partir de ahí, nunca he vuelto a tirar la basura en esos contenedores grises con anaranjado.
Jum!
lunes, 31 de mayo de 2010
¡Squash, Squash!
El día 02 de Enero del presente año Mamufa, Fmi, Ardilla y yo decidimos irnos de finde hacia la Ciudad de Puebla.
Por el puro gusto de conocer un nuevo lugar.
Bueno, Ardilla ya lo conocía, pero esa vez no tuvo tan grata compañía cof, cof, cof.
Decidimos hospedarnos en un hotel céntrico y muy barato.
Causa de ello, duramos una semana entera con ronchas.
Pero gracias al bajo costo habitacional pudimos hacer unos gastillos extras.
Una conocida nos recomendó ampliamente conocer y/o desayunar en un hotel de categoría Boutique llamado “La Purificadora”.
Nos explicó que dicho hotel de categoría especial tenía pisos de vidrio y un estilo muy peculiar.
El chiste y para no hacerla de emoción, es que fuimos a tomar el brunch el domingo antes de partir.
Desde la entrada uno se da cuenta que es un hotel muy lindo.
Fmi dice que ese tipo de hoteles es para irte a encamar con tu pareja.
Ya una vez que degustamos los alimentos, Ardilla y yo nos paramos hacia el tocador.
Pero en el camino, vi unas piedras de río cubiertas de piso de vidrio, tal cual nos lo había mencionado mi conocida.
Yo haciendo gala de mis conocimientos de chica de mundo le dije a Ardilla “Oh claro, caminemos sobre el piso de vidrio, muy nice las dos.”.
Ardilla como siempre ha creído en la verdad absoluta de mis palabras, dio un paso al unísono que yo.
Y en eso…… sólo se escuchó un: ¡¡¡¡Squash, Squash!!!!!
Resultó que el piso de vidrio no era un piso de vidrio, sino una fuente.
Plop!!!!
Las dos nos salimos rápidamente del agua y muertas de la risa nos dirigimos hacia unos sillones colocados cerca del lugar, y al hacerlo, dejamos nuestras huellas marcadas con el agua que acabábamos de pisar.
Sólo recuerdo que Ardilla blasfemó contra mí y me dijo que nunca más volvería a hacerme caso con mis guarradas.
Definitivamente, una pueblerina nunca debería ir a una ciudad.
Me pongo a pensar qué hubiera sucedido si como bien dice Fmi, hubiera acudido a tal lugar acompañada de un chico guapo que me hubiera visto entrar a la fuente muy segura de mí misma….
O se hubiera enamorado perdidamente de mí por mi inocencia pueblerina, o me hubiera pagado una habitación diversa a la de él (en el hotel céntrico y piojoso) por mis conocimientos anti-citadinos.
:P
Por el puro gusto de conocer un nuevo lugar.
Bueno, Ardilla ya lo conocía, pero esa vez no tuvo tan grata compañía cof, cof, cof.
Decidimos hospedarnos en un hotel céntrico y muy barato.
Causa de ello, duramos una semana entera con ronchas.
Pero gracias al bajo costo habitacional pudimos hacer unos gastillos extras.
Una conocida nos recomendó ampliamente conocer y/o desayunar en un hotel de categoría Boutique llamado “La Purificadora”.
Nos explicó que dicho hotel de categoría especial tenía pisos de vidrio y un estilo muy peculiar.
El chiste y para no hacerla de emoción, es que fuimos a tomar el brunch el domingo antes de partir.
Desde la entrada uno se da cuenta que es un hotel muy lindo.
Fmi dice que ese tipo de hoteles es para irte a encamar con tu pareja.
Ya una vez que degustamos los alimentos, Ardilla y yo nos paramos hacia el tocador.
Pero en el camino, vi unas piedras de río cubiertas de piso de vidrio, tal cual nos lo había mencionado mi conocida.
Yo haciendo gala de mis conocimientos de chica de mundo le dije a Ardilla “Oh claro, caminemos sobre el piso de vidrio, muy nice las dos.”.
Ardilla como siempre ha creído en la verdad absoluta de mis palabras, dio un paso al unísono que yo.
Y en eso…… sólo se escuchó un: ¡¡¡¡Squash, Squash!!!!!
Resultó que el piso de vidrio no era un piso de vidrio, sino una fuente.
Plop!!!!
Las dos nos salimos rápidamente del agua y muertas de la risa nos dirigimos hacia unos sillones colocados cerca del lugar, y al hacerlo, dejamos nuestras huellas marcadas con el agua que acabábamos de pisar.
Sólo recuerdo que Ardilla blasfemó contra mí y me dijo que nunca más volvería a hacerme caso con mis guarradas.
Definitivamente, una pueblerina nunca debería ir a una ciudad.
Me pongo a pensar qué hubiera sucedido si como bien dice Fmi, hubiera acudido a tal lugar acompañada de un chico guapo que me hubiera visto entrar a la fuente muy segura de mí misma….
O se hubiera enamorado perdidamente de mí por mi inocencia pueblerina, o me hubiera pagado una habitación diversa a la de él (en el hotel céntrico y piojoso) por mis conocimientos anti-citadinos.
:P
lunes, 4 de mayo de 2009
come back, baby come back
Iba yo saliendo de mi casa rumbo al jale en mega chinga porque se me hizo –levemente tarde-, y no sé ustedes, pero en mi Ciudad las mañanas comienzan a ser terriblemente calurosas, el sol a todo lo que da, un cielo limpio sin nubes….
Y wacha wacha todo eso que la primavera implica.
Entons, yo hoy me vestí de pantalón casual negro, zapatillas de charol negro, playera de licra y tirantes negra, y encima un sweater ligerísimo color blanco, pero tejido muy abierto que lo vuelve súper fresco y deja entrever la playera de licra de fondo, yo me sentía muy trendy(jaaaaaaaa), así que subí al run-run, me puse lentes oscuros, dejé mi pelo suelto, con su color claro oxigenado, prendí el stereo con un disco de reggae que ardilla hermosa y bondadosa me regaló, bajé todo el vidrio por el horrible calor que hacía, y a escasas cuatro cuadras de llegar a mi oficina, comienza una clásica que dice “come back, baby come back” (jess bailando), y dije “Nooooooo, es buenísima!!!, que desquiten las bocinas” y le subí a todo lo que pude….. imagínense a la clásica chava bailando y cantando como loca en su runrún, en eso, un carro que iba a mi lado sostenía la velocidad a la mía, y de reojo (benditas gafas oscuras) ví que era un automóvil color dorado, yo avanzaba, y él avanzaba, yo me detenía y él se detenía, pero todavía no me atrevía a voltear a ver a los pasajeros (soy media ranchera pueblerina), y cuando divisé que era un carro de la VW pensé “idiotaaa es tu primo!!”, y presta volteé hacia el conductor que también traía el vidrio del copiloto abajo, y con una sonrisa le dije “Hola qué onda!”…. a un desconocido… :S piuggggggggggggg!! Qué pena que me dio….. saludo y sonrisa que el desconocido me devolvió, y en eso ya no supe qué hacer, así que me pegué lo más que pude al carro de adelante, me puse burreras para no voltear más, me hice pequeña pequeña en mi asiento, dejé de cantar y me sonrojé horriblemente…….
No sé en qué momento, se enfiló detrás de mi runrún, porque yo nomás me concentré en buscar lugar para parquearme debajo de la oficina, como siempre puse mis intermitentes, y ocupé el único lugar disponible de la cuadra, y al momento de bajarme ví que ese chico pasó en su carro volviendo a voltear hacia mí, pero avanzando en su auto.
Bueno, un gusto enorme, vuelve pronto, Tchau!
Y me fui a mi cubículo.
Hace cinco minutos bajé a mover mi auto porque iba a entrar un carro a la cochera que siempre me prestan por las mañanas, y la dueña de la cochera me dice al radio: “Corre, corre, ven rápidamente porque tienes algo en tu carro”, a lo que yo imaginé que era una multa de tránsito por estacionarme en la cochera, y ya iba algo molesta, cuando veo que en la ventana del conductor había una hoja de papel con el siguiente texto: “Hola Me Encantaste.- soy el chavo del Coche Color Arena q t saludo Martin 7774447772”.
Creo que soy daltónica.
Moraleja.- A quien no madruga, Cupido lo ayuda.
Qué ironía… “come back, baby come back”
Tun tu rún!!
Y wacha wacha todo eso que la primavera implica.
Entons, yo hoy me vestí de pantalón casual negro, zapatillas de charol negro, playera de licra y tirantes negra, y encima un sweater ligerísimo color blanco, pero tejido muy abierto que lo vuelve súper fresco y deja entrever la playera de licra de fondo, yo me sentía muy trendy(jaaaaaaaa), así que subí al run-run, me puse lentes oscuros, dejé mi pelo suelto, con su color claro oxigenado, prendí el stereo con un disco de reggae que ardilla hermosa y bondadosa me regaló, bajé todo el vidrio por el horrible calor que hacía, y a escasas cuatro cuadras de llegar a mi oficina, comienza una clásica que dice “come back, baby come back” (jess bailando), y dije “Nooooooo, es buenísima!!!, que desquiten las bocinas” y le subí a todo lo que pude….. imagínense a la clásica chava bailando y cantando como loca en su runrún, en eso, un carro que iba a mi lado sostenía la velocidad a la mía, y de reojo (benditas gafas oscuras) ví que era un automóvil color dorado, yo avanzaba, y él avanzaba, yo me detenía y él se detenía, pero todavía no me atrevía a voltear a ver a los pasajeros (soy media ranchera pueblerina), y cuando divisé que era un carro de la VW pensé “idiotaaa es tu primo!!”, y presta volteé hacia el conductor que también traía el vidrio del copiloto abajo, y con una sonrisa le dije “Hola qué onda!”…. a un desconocido… :S piuggggggggggggg!! Qué pena que me dio….. saludo y sonrisa que el desconocido me devolvió, y en eso ya no supe qué hacer, así que me pegué lo más que pude al carro de adelante, me puse burreras para no voltear más, me hice pequeña pequeña en mi asiento, dejé de cantar y me sonrojé horriblemente…….
No sé en qué momento, se enfiló detrás de mi runrún, porque yo nomás me concentré en buscar lugar para parquearme debajo de la oficina, como siempre puse mis intermitentes, y ocupé el único lugar disponible de la cuadra, y al momento de bajarme ví que ese chico pasó en su carro volviendo a voltear hacia mí, pero avanzando en su auto.
Bueno, un gusto enorme, vuelve pronto, Tchau!
Y me fui a mi cubículo.
Hace cinco minutos bajé a mover mi auto porque iba a entrar un carro a la cochera que siempre me prestan por las mañanas, y la dueña de la cochera me dice al radio: “Corre, corre, ven rápidamente porque tienes algo en tu carro”, a lo que yo imaginé que era una multa de tránsito por estacionarme en la cochera, y ya iba algo molesta, cuando veo que en la ventana del conductor había una hoja de papel con el siguiente texto: “Hola Me Encantaste.- soy el chavo del Coche Color Arena q t saludo Martin 7774447772”.
Creo que soy daltónica.
Moraleja.- A quien no madruga, Cupido lo ayuda.
Qué ironía… “come back, baby come back”
Tun tu rún!!
jueves, 23 de abril de 2009
La risa, remedio infalible
Caso 01.
Jess indignada llegando a la agencia por primera vez: “Disculpe joven, vengo a que le hagan el servicio, y apaaaaarte quiero que le revisen el aire acondicionado porque NO SIRVE, tan sólo tiene 5 mil km y NO SIRVE… no quiero verme en la penosa necesidad de utilizar mi garantía, tan caro que me está saliendo el runrún y cómo va a ser que ya tan pronto tenga ese tipo de detalles!!”
Técnico mega sabroso: “Ah caray, qué raro, nunca habíamos tenido ninguna queja a este kilometraje, pero yo se lo reviso señorita”.
Jess pensando: ¿Me está albureando acaso? ¿Será buen momento para pedirle su número telefónico? Jaja =P
(Llegando de rato)
Técnico mega sabroso: “Aquí está su automóvil señorita, mmm revisamos el aire y todo está bien….”
Jess exaltada: “No puede ser, si yo lo prendí y no enfriaba!!”
Técnico mega sabroso: “Pues mire lo que pasa es que…. si usted… no apachurra este botón que dice A/C …. Ps nunca va a enfriar….”
Jess pesando.- “Eso querías inculta…”
Caso 02.
Jess recién mudada y gritando: “Que alguien prenda el calentador!!!!”
Fmi: “Oye es que ya está prendido desde hace rato”
Jess: “Es que neta que no hay agua caliente, ya me esperé mucho y nomás pura fría que sale!”
Fmi: “Qué raro, yo me bañé hace rato y sí había”
Jess: “Mira, miraaaaa cómo está abierta toda la llave de la caliente….”
Fmi entrando a la bañera: “Si serás bruta……. Según tú si la C es la Caliente, la H qué es?!?!?!?!”
Jess: “Helada…..?”
Caso 03.
Jess volteando a ver a Fmi recién arribados a Tequisquiapan: “Oye Fmi si ves un cajero me dices porfas no?”
Fmi: Yeap.
De rato, jess escuchando a Fmi: “Jeeeessss!! Ahí hay un –ajero—(señalando un banco y jess volteando a ver el banco).
Jess.- “Mmm un ajero?”
Fmi: “Un cajero we, un cajero”
Jess oyendo todavía mal y volteando a ver el banco: “Mmmmm yo para qué quiero un ajero?”
Fmi: o_O No seas idiota we…. Me estabas pidiendo hace rato un cajero, ahí está!!!!
Jess sin entender lo que Fmi decía: “Es que no te entiendo Fmi”
Fmi: “Vete al quiote we, estás bien tapada”
Jess mirando el banco: “ahhhhhhhhhhhh un cajero!!!!”
Fmi hablando como mongol: “ash hermana lela…. Nomás para sacarme de la duda… según tú, qué chingaos es un ajero?!?!?!!”
Jess: “Es que hace rato ví un don ambulante que vende ajos………”
Plop!!
Jajaja….
Qué mejor que reirse de uno mismo, ¿Qué no?
;)
Jess indignada llegando a la agencia por primera vez: “Disculpe joven, vengo a que le hagan el servicio, y apaaaaarte quiero que le revisen el aire acondicionado porque NO SIRVE, tan sólo tiene 5 mil km y NO SIRVE… no quiero verme en la penosa necesidad de utilizar mi garantía, tan caro que me está saliendo el runrún y cómo va a ser que ya tan pronto tenga ese tipo de detalles!!”
Técnico mega sabroso: “Ah caray, qué raro, nunca habíamos tenido ninguna queja a este kilometraje, pero yo se lo reviso señorita”.
Jess pensando: ¿Me está albureando acaso? ¿Será buen momento para pedirle su número telefónico? Jaja =P
(Llegando de rato)
Técnico mega sabroso: “Aquí está su automóvil señorita, mmm revisamos el aire y todo está bien….”
Jess exaltada: “No puede ser, si yo lo prendí y no enfriaba!!”
Técnico mega sabroso: “Pues mire lo que pasa es que…. si usted… no apachurra este botón que dice A/C …. Ps nunca va a enfriar….”
Jess pesando.- “Eso querías inculta…”
Caso 02.
Jess recién mudada y gritando: “Que alguien prenda el calentador!!!!”
Fmi: “Oye es que ya está prendido desde hace rato”
Jess: “Es que neta que no hay agua caliente, ya me esperé mucho y nomás pura fría que sale!”
Fmi: “Qué raro, yo me bañé hace rato y sí había”
Jess: “Mira, miraaaaa cómo está abierta toda la llave de la caliente….”
Fmi entrando a la bañera: “Si serás bruta……. Según tú si la C es la Caliente, la H qué es?!?!?!?!”
Jess: “Helada…..?”
Caso 03.
Jess volteando a ver a Fmi recién arribados a Tequisquiapan: “Oye Fmi si ves un cajero me dices porfas no?”
Fmi: Yeap.
De rato, jess escuchando a Fmi: “Jeeeessss!! Ahí hay un –ajero—(señalando un banco y jess volteando a ver el banco).
Jess.- “Mmm un ajero?”
Fmi: “Un cajero we, un cajero”
Jess oyendo todavía mal y volteando a ver el banco: “Mmmmm yo para qué quiero un ajero?”
Fmi: o_O No seas idiota we…. Me estabas pidiendo hace rato un cajero, ahí está!!!!
Jess sin entender lo que Fmi decía: “Es que no te entiendo Fmi”
Fmi: “Vete al quiote we, estás bien tapada”
Jess mirando el banco: “ahhhhhhhhhhhh un cajero!!!!”
Fmi hablando como mongol: “ash hermana lela…. Nomás para sacarme de la duda… según tú, qué chingaos es un ajero?!?!?!!”
Jess: “Es que hace rato ví un don ambulante que vende ajos………”
Plop!!
Jajaja….
Qué mejor que reirse de uno mismo, ¿Qué no?
;)
lunes, 28 de enero de 2008
Domingo futbolero.
Muchos han de pensar que las mujeres no sabemos nada de fucho.
Y no andan muy errados.
Ayer decidí ir a ver a mi súper equipo local de primera A, con mis dos amigos que van cada quince días al estadio.
Yo acá bien emocionada y ya acá entrados en ambiente, con nuestra sheve y demás, comenzó el juego.
Minuto 40 del primer tiempo.- Oye Dany, ¿por qué el balón es de color amarillo?
Minuto 20 del segundo tiempo.- Oye Dany, ¿apoco ese jugador trae la mano vendada?
Minuto 35 del segundo tiempo.- Oye Dany, ¿de dónde sale ese ruido que parece de ambulancia?
Y en todas mis preguntas habilidosas, mi súper amigo, que es toda una v… para el fucho, volteaba y me decía: Eres la onda en partidos aburridos.
Pero lo mejor del encuentro, fué cuando acá el clásico miembro de la porra que anda dando vueltas por todo el estadio, animando a echarle la porra al equipo local, se paró en frente de nosotros con su bandera y toda la onda, diciendo, “Esta va por petroleros, y que chingue su madre mi suegra, va que va?” y en eso, alguien grita: “Por tus mamadas no vimos el gollllllllll”…….
Mis dos amigos estaban abucheando al pobre hombre que amenizaba el encuentro, cuando voltean y me dijeron, y tú qué onda, no estás enojada por no haber visto el gol?
A lo que yo respondí con una sonrisa ingenua,
“Estoy esperando la repetición”.
Psssssttttttt!!!!!
Y no andan muy errados.
Ayer decidí ir a ver a mi súper equipo local de primera A, con mis dos amigos que van cada quince días al estadio.
Yo acá bien emocionada y ya acá entrados en ambiente, con nuestra sheve y demás, comenzó el juego.
Minuto 40 del primer tiempo.- Oye Dany, ¿por qué el balón es de color amarillo?
Minuto 20 del segundo tiempo.- Oye Dany, ¿apoco ese jugador trae la mano vendada?
Minuto 35 del segundo tiempo.- Oye Dany, ¿de dónde sale ese ruido que parece de ambulancia?
Y en todas mis preguntas habilidosas, mi súper amigo, que es toda una v… para el fucho, volteaba y me decía: Eres la onda en partidos aburridos.
Pero lo mejor del encuentro, fué cuando acá el clásico miembro de la porra que anda dando vueltas por todo el estadio, animando a echarle la porra al equipo local, se paró en frente de nosotros con su bandera y toda la onda, diciendo, “Esta va por petroleros, y que chingue su madre mi suegra, va que va?” y en eso, alguien grita: “Por tus mamadas no vimos el gollllllllll”…….
Mis dos amigos estaban abucheando al pobre hombre que amenizaba el encuentro, cuando voltean y me dijeron, y tú qué onda, no estás enojada por no haber visto el gol?
A lo que yo respondí con una sonrisa ingenua,
“Estoy esperando la repetición”.
Psssssttttttt!!!!!
jueves, 24 de enero de 2008
ashhh
..... Si un hombre y una mujer están pisteando.
Y jugando a te reto....a responder. (únicamente preguntasssss!!!!!)
Y él le pregunta a ella,
¿Qué harías si te doy un beso?.....
Sólo a ella se le ocurre pensar que es una mera hipótesis......
mtaaaaaa.
Jajajaja, pero qué bien besa!!!!!!
Y jugando a te reto....a responder. (únicamente preguntasssss!!!!!)
Y él le pregunta a ella,
¿Qué harías si te doy un beso?.....
Sólo a ella se le ocurre pensar que es una mera hipótesis......
mtaaaaaa.
Jajajaja, pero qué bien besa!!!!!!
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