miércoles, 9 de noviembre de 2011

Timing

"El destino no es otra cosa que una oportunidad aprovechada."
Charles de Gaulle.


Dícese de estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado.
Éso es Timing.

Hace cuatro años le dediqué un post al tiempo, donde trataba de seducirlo para que me permitiera estar junto a un hombre.

El resultado fue catastrófico para mí.
Derramé muchas lágrimas y aprendí a no bromear nunca más con dicho ente.

Siempre lo he respetado y admirado su sabiduría.

Pero ahora, ahora sólo sé que fué testigo de uno de los más grandes errores de mi vida, y el más doloroso.

No ha habido un sólo momento en el que no haya habido lágrimas en mis mejillas.

Recuerdo que abrí los ojos y ví el reloj.... no sé a ciencia cierta si estaba soñando o no, sólo sé que ví esa hora, y luego, pasó algo raro, estaba junto a él, y yo me sentía feliz de verle.... Una parte de mí prefirió soñar con él que estar junto a él en la realidad.

Lo demás, es historia.

Le juré que nunca le fallaría.

Y le fallé.

Esperé pacientemente interminables horas para que llegado el momento..... Yo fallara.

Y al fallarle a él, me fallé a mí misma.

Si ya de por sí, un sólo enunciado me asfixia, ambos mataron una parte de mí.
Es como una increíble Ciudad derrumbándose, y saber que tú fuiste el detonante.

viernes, 28 de octubre de 2011

Con V de Vuelta.

En corto, regreso.

Ahora mi sis, Carliux y yo, nos vamos de reventón al extranjero.
Yeah!!!!

Adivina, adivinanza!!!!


Triple F: Fashion, Fun & Food.

Cuarta F: Fiance.

Quinta y Sexta F's: ;)

lunes, 17 de octubre de 2011

Después.

"..... el inmemorable sentimiento de culpabilidad de los privilegiados."
Los Testamentos Traicionados by Milan Kundera.

"Des-pu-és".
No, ¿Era así? O, ¿Cómo era?, ¿Cómo se separan correctamente las sílabas de dicha palabra?.

Estoy sentada en la primer banca de la cochera del Colegio, esperando que lleguen por mí para ir a casa.
Pero en lo que llegan por mí, y debido a mi serio problema de seguridad y su consecuente dificultad para sociabilizar, saco de mi mochila mi tarea y estudio mi lista de palabras una y otra vez para el examen semanal de cada viernes.

Las niñas sentadas a mi lado, hablan entre sí de que saldrán a dar la vuelta en la tarde.

La maestra dice que debido a mis buenas calificaciones, el lunes entrante estaré en la escolta.
Para poder ser abanderada necesito guantes blancos.
Y no sé si los del año pasado me sigan quedando.

Saco de mi mochila una carta firmada por la Madre Directora donde le recuerda a mis papás que debo una mensualidad atrasada, y que si no me pongo al corriente, no podré presentar exámenes mensuales.

Yo sigo viendo mi lista de palabras.

De la calle, entra una señora.
Es de tez blanca ella.
Trae gafas oscuras.
Tiene el pelo rubio, lacio y muy largo.
Va vestida toda de negro y usa un cinturón rojo.
Veo sus pies y está usando unos tacones enormes.
No es delgada, sino de complexión gruesa.
Pero su ropa disimula muy bien su sobrepeso.
No es bonita, pero tiene algo que llama mi atención.

Platica algo con la Madre Directora, la Madre le dice que enseguida vuelve, la señora se sienta a mi lado mientras me mira con cierta curiosidad.

Yo me pongo nerviosa y vuelvo a leer mis palabras.

- Eres tan bonita......- dice ella mirando hacia enfrente.
Por un momento pienso que me lo dice a mí, pero ella sigue sin voltear hacia mí.

Ella trae un folder entre sus manos, lo abre, lo revisa, lo lee, se quita los lentes y su mirada se torna triste.

Vuelve su mirada hacia mí, mira mis anteojos y sonríe.

- Por Deus, qué horrible armazón!!! Luces peor que Harry Potter.- dice ella mientras intenta sonreír.

Mis manos sudan y no sé qué decirle.

No sé quién sea Harry Potter.
Y mis lentes están feos, algunas niñas me dicen "cuatro ojos", pero es la única manera de ver bien el pizarrón.

Ella no me quita la vista de encima y yo comienzo a sentir miedo, le ruego a Dios que mi mamá llegue por mí y el temblor de mis manos es visible ya.

Ella abre su bolsa, saca una cartera de ésas que usan las señoras pipirisnais, abre su cartera, ve una foto de una niña y me la enseña.

- Mira....- La extraña señora no me quita la vista de encima, voltea a ver mis zapatos y se percata de que las calcetas que traigo no hacen juego.

Yo no puedo mirar la foto que me enseña, porque mi atención es robada por todas las tarjetas que trae en las diversas pestañas.

Siempre he soñado con tener una tarjeta.
Sólo quisiera crecer para tener una.

La señora parece complacida de que yo no haya visto bien la fotografía, pareciera como si realmente quisiera que viera las tarjetas que posee.

- ¿Te gustan los helados de la nevería de enfrente?.- me dice ella señalando el local de las nieves Bing.

Yo sigo sin decir una sola palabra, y sólo asiento con mi cabeza mientras ahora soy yo quien la observa con curiosidad.

- ¿Cuál sabor me recomiendas? - dijo ella con un tono como si ya me conociera.

- Pistache.- dije yo inmediatamente.

Ella sonrió, dejó sus papeles a un lado, cruzó su pierna, y secó una lágrima que resbalaba por su mejilla.

- ¿Quieres uno? - Me volvió a preguntar.

- Mi papá no me deja irme con extraños.- dije yo viendo nuevamente hacia el suelo.

Ella sonrió como si supiera a la perfección que nada del mundo me haría moverme de ese lugar.

- Haces bien en obedecer a tu papá.- Dijo ella.

La Madre Directora salió de las instalaciones principales y se dirigió hacia nosotras, la señora sentada a mi lado se paró, tomó sus papeles, dirigió su mirada hacia mi mochila visiblemente maltratada, volvió a colocar sus gafas en sus ojos, y me dijo: "No siempre será así. Estudia mucho pequeña. Sé que no me harás caso, pero.... procura hacer ejercicio, no comas pan en la adolescencia, el helado de pistache es bueno los domingos, pero no diario. No idealices una tarjeta de crédito, es el demonio vuelto persona, peor que la coca cola. Tómate una foto en cuanto llegues a tu casa y llévala siempre contigo, te ayudará a recordar de dónde vienes y hacia dónde quieres dirigirte. La mejor inversión que puedes hacer es viajar, viaja todo lo que puedas. No temas al fracaso, tus papás no te castigarán por fallar....", y mientras decía esto último abrazó su carpeta fuertemente.

La Madre Directora le entregó algo, ella sonrió y se dio la vuelta.
Antes de cruzar la calle, llegó corriendo nuevamente hacia mí:
"Es des-pués. Recuérdalo bien, des-pués."

Sentí pánico al escuchar esto último, ella lo comprendió, ví que hizo una mueca de sonrisa, y se fue corriendo de ahí.

La ví atravesar la calle y subirse a un automóvil azul de dos puertas.
Es el auto más bonito que he visto en toda mi vida.

Volteé a ver la nevería.

Falta poco para finalizar el año.
Falta poco para probar mi helado de pistache.

- jessie? vámonos ya! Cuéntame, qué tal te fue en la escuela el día de Hoy!-

jueves, 6 de octubre de 2011

Antes del Anochecer.

Cuando era pequeña alucinaba el hecho de que mi mamufa nos llevara a casa de mi tío Chava.

Él era el tío soltero que todos los sobrinos alucinábamos.

Siempre andaba de parranda, compraba automóviles padrísimos, siempre olía a fragancia machina, y a falta de hijos, nos consentía a los sobrinos, nos llevaba a dar el rol por la Ciudad, al cine de ciudades vecinas y nos llevaba a comer pizza.

Las cenas navideñas y de fin de año siempre eran en su casa.

Su casa, era para mí el claro ejemplo de un departamento de lujo.

Y yo decía que era de lujo porque aunque no tuviera todas las cosas mamoncitas de las casas pipirisnais, pero tenía una pantalla enooooorme en el cuarto de él, y los dos cuartos de su casa, estaban alfombrados, para mí, la alfombra era sinónimo de elegancia y distinción; y no importaba que no hubiera camas en los cuartos, dormir en la alfombra de la casa de mi tío Chava siempre era un acontecimiento que sólo se podía vivir la Noche Buena o el último día del año, o cuando papufo estaba de viaje.

La casa de mi tío Chava también tenía una barra en la cocina, nunca me fijé en la ausencia de un comedor, la barra por sí, era un elemento que no había visto yo en ningún programa televisivo.

Pero, la mejor parte de la casa de mi tío Chava, era su enorme ventanal.

Como estaba construído en la parte superior de un pequeño departamento propiedad de su hermana mayor, desde el ventanal podías ver la calle, e inclusive las calles de los alrededores…… Mi amigo del alma, otrora amor platónico, nunca sabrá cuántas tardes estuve detrás de ese ventanal viéndolo jugar fútbol.

También se podía apreciar la Catalítica (Planta de Refinación de PEMEX) con su llama encendida todos los días, a todas horas.

Y lo mejor de todo…… era el momento entre atardecer y el anochecer.

Sólo Deus sabe cuántos días y cuántas horas, permanecí parada observando la manera en que las parvadas de pájaros volaban buscando el árbol donde dormirían esa noche.

Trataba de imaginarme cómo los pájaros elegían al líder de la parvada, cómo hacían para entenderse y no pelear por tener ese lugar.

¿Cómo sabían que lugar les correspondía en esa V acostada que formaban al volar?

Volaban de un lado a otro, todos en perfecta armonía, hacían esos ruidos tiernos que hacen cuando por fin se colocan en las ramas de los árboles, para luego esponjarse y guardar su cabecita dentro de sus alas.

Eran pocos los minutos que duraba esa increíble escena.

Y era un obsequio de la Madre Naturaleza que se podía apreciar una vez al día, detrás del ventanal de mi tío Chava, .... antes del Anochecer.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La vida es sueño.....

¿Qué significan los sueños?
¿Qué mecanismo cerebral se activa cuando quedamos inconscientes y dormimos?

La verdad desconozco completamente del tema.
He escuchado que son deseos reprimidos o que son eventos pasados que no podemos avanzar, o peor aún, que algo tienen qué ver con nuestro futuro.

Sólo sé que el finde fui a ver la última película de Woody Allen que apeeeeenas va siendo estreno por estos lares.... Mmmmmmta, y me encantó tanto el vestuario parisino de 1920 que mi subconsciente enseguida atrapó lo que mis ojos veían y robaba mi atención.

Y por la noche, cuando Morfeo me llevó a su lado sucedió....

De repente me ví envuelta en un vestido de varias tonalidades lila.
A mí, que me encanta vestirme y maquillarme de morado, me terminó de fascinar la alta costura que llevaba puesta.
Bordados clásicos parisinos sobresalían en líneas verticales, y mis ojos buscaron rápidamente un espejo para verme.

Y cuando ví mi reflejo, parecía yo una chica de buen gusto al vestir, de dos tallas menos jejeje, y con un peinado increíble.

Y de repente.... subí escaleras y entré en una habitación, y él estaba ahí.
Yo sonreí al verle después de tanto tiempo, él se recostó en un sofá y estiró sus piernas, yo me senté a su lado y recosté mi cara en sus piernas, me abracé a ellas y así pasó no sé cuánto tiempo.....

Al despertar me sentí mal por haber robado esa escena que no me pertenecía.
Vestida y dentro de un sueño que no era el mío.

Me sentí terriblemente mal, a punto del llanto, pero... recordé la suavidad benigna con la que mi vestido y mis mejillas se abrazaron de él.

Y dejé aquélla imagen y aquél sentimiento en el cajón al que pertenecen.

Los sueños, sueños son.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Un “Te Amo” ¿a tiempo?

A punto de cerrar mi tercera década, me he puesto a pensar más de una vez en las ironías de la vida.

En todo aquello que anteriormente pensaba que era injusto y años más adelante tendría una razón de ser.

Como buena mujer del siglo XXI, me azoto un tanto porque no tengo novio, y a ciencia cierta, nunca he tenido lo que se llama un novio formal.

Como buena mujer del siglo XXI, me la paso en chinguiza en una oficina, haciendo y deshaciendo, a veces la verdad holgazaneando y tirándome a la perdición, pero cuando es necesario, me pongo las pilas, me aplico y me doy cuenta que lo mío, lo mío, es trabajar bajo presión.

Como buena mujer del siglo XXI, me he dejado apantallar por el mundo plástico y superficial de la vida socialité, y he aumentado mi mamonería como en un 700% aduciendo que “Yo lo valgo.” Ja! ¿Así o más pendeja?

Como buena mujer del siglo XXI, teñí mi pelo de rubio para seguir prototipos de éxito femenino, y la verdad, no creo abandonar el peróxido en mucho tiempo: “Ellos las prefieren rubias”, puritita verdá de Dios que sí! Y al decir ellos, no es sólo a hombres en la extensión de la palabra hombres/affairs, sino a colegas que me ven como “ahhhhhhh la niña de pelo rubio”, y a los oficiales de tránsito que te detienen sólo para verte sonreír y dejarte ir sin prestar atención a si verificaste el runrún o no. Oh sí, de mi parte, ¡Larga vida al peróxido!

Como buena mujer del siglo XXI, voy al gym dos meses y falto diez, hago dieta cinco meses y la rompo siete, pido dos quesadillas al pastor y una coca ligth de lata para cenar, tengo ataques depresivos y de ansiedad con la luna llena y me convierto no en mujer lobo, sino algo peor, en drama queen.

Como buena mujer del siglo XXI, deslizo y deslizo mi tarjeta de crédito hasta que ya no pasa y de repente me quedo de pie y digo “¡zas! Y ora, de dónde voy a pagar?”.

Como buena mujer del siglo XXI, he aprendido que no hay una fórmula mágica de la felicidad, no importa cuántos pares de zapatos tengas, ni cuántos diplomas hayas obtenido, ni cuántos besos hayas dado, ni cuántos asuntos hayas perdido, ni cuántos kilómetros hayas caminado o volado, ni cuántas cervezas hayas tomado, ni cuántos libros hayas leído….. Nunca será suficiente. La naturaleza humana es así, insatisfecha por esencia propia, y me atrevo a decir que esto también atañe a los hombres.

Pero….. como ¿buena? Mujer del siglo XXI…… Nunca en mi vida he pronunciado un “Te amo”.

A veces, cuando estoy sola y leo esas historias de amantes donde te atiborran de miel, evoco el tener a alguien a mi lado que me abrace y me susurre un “Te amo.”.

Luego, recorro hojas del libro de mi historia y regreso a mis dulces 21’s donde me creía una ñoña freaky por nunca haber besado a un hombre a una edad donde todas mis amigas, sin excepción, habían besado a uno, dos, tres o más hombres.

Y resulta que me sentía tan mal por no llenar los estándares sociales que mi primer beso fue con el primer gañán que se me cruzó en el camino.

A ese primer gañán, le siguió uno que otro, pero uno aprende a no besar a cualquiera. No porque uno sea la princesa de Mónaco, sino porque sabe que hay que tratar “igual a los iguales, y desigual a los desiguales.”, y al menos, yo no me considero igual que un patán.

Con el tiempo, comencé a cambiar un poco, y a modelar la materia prima, y a mis 29’s he besado a hombres increíbles, en toda la extensión de la palabra.

Y aunque podría decir que no me arrepiento de nada de lo que haya hecho (ya qué, lo hecho, hecho está jajaja), no podría aseverar que estoy muy convencida de haber tomado las decisiones correctas en algunos aspectos.

Pero ello me sirvió para aprender que la primera vez que dijera un “Te amo”, no importa qué edad tuviera, nunca sería a destiempo.

.....


Con todo y todo, Yo Te Amo, México.
:)

lunes, 5 de septiembre de 2011

"Vida nada te debo,

“…. Es la memoria que hay en nuestros corazones.”
Enanitos Verdes.

¿Qué es lo que hace especial una amistad entre un hombre y una mujer?

Siempre he tenido un Código de la Amistad.

Creo inclusive, que mi mejor faceta como persona, es cuando soy amiga.

Y la verdad es que si pudiera cambiar algo de mí, sería mi memoria.

Quisiera borrar todos los pequeños detalles en los que suelo fijarme y aprendo de las demás personas.

Pero no puedo, es una manía muy arraigada, es llegar a lo universal a través de lo particular.

Alguna vez en Abril, en alguna antigua llamada matutina, su voz, tan eufórica como siempre lo es, me dijo: “Heeeeey!! De hecho, yo también quiero regalarte un libro, escúchame bien –decía riendo y sonriendo- tienes prohibido comprarlo porque yo te lo quiero dar, es un libro buenísimo que sé que te va a encantar.”.

Yo, que guardo celosamente cada regalo de cada persona, y que alucino cada detalle de él hacia mí, sonreí intensamente al saber que él pensaba en mí de la misma manera en que yo pensaba en él.

Algunos meses después, pareciera como si su memoria hubiera olvidado ese capítulo de nuestras vidas, y me escribió del otro lado de su monitor: “Te voy a recomendar un libro, cómpralo, lo lees y me dices qué te parece.”.

Muy posiblemente hice mal en quedarme callada y derramar lágrimas involuntarias detrás del monitor, y debí decirle que no fuera insensible, pero nunca he querido importunarle con mis sentimientos para no alejarle de mí.

Acudí a una feria de libros en la ciudad de Guanajuato capital, y mientras observaba todos los ejemplares que ahí había, ví dicha obra literaria frente a mí, mi corazón se estremeció pero mi parte racional dijo “No seas infantil y cursi, y mejor cómpralo.”, pagué los 160 pesos que costó y a cada noche leo un fragmento de sí.

No puedo negar que sea una increíble historia de suspenso que reta la mente del lector palabra tras palabra.

Pero tampoco puedo negar que cada palabra que leo es una daga hirviendo que penetra lenta y cruelmente a mi corazón.

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.... Vida estamos en Paz."
Amado Nervo.