“Actúa de tal manera que la máxima de tu voluntad sea considerada como ley universal.” Immanuel Kant.
A mediados de Diciembre del 2007, se celebró mi ceremonia de fin de cursos de la especialidad en Notaría Pública impartido por la Universidad de Guanajuato (y no, todavía no soy Notario, dicho curso es únicamente uno de muchos requisitos que debo cumplir para aspirar a obtener el fiat --> facultad del Notario de dar fé pública de todos los actos otorgados ante él), durante dicha ceremonia habló el Director de la Facultad, y un representante de cada posgrado que terminaba y uno de los recién egresados de universidad…. Y me llamó mucho la atención que el mejor discurso fue precisamente el de la jovencita que acababa de dejar las aulas universitarias, era limpio, ideal, tocaba el alma…. Los demás, carentes de sentido, sin ilación, gritados, sin trasfondo alguno…. Y eso que ya eran profesionistas, ante lo cual me quedé pensando, ¿en qué parte fue dónde se perdieron todos los ideales con los qué egresamos de la educación superior? ¿En qué momento el mundo nos atrapó y dejamos de nadar contra corriente?.
¿Qué diferencia hay entre mi carrera y las demás? Alguien que se titula de medicina, al egresar, ha visto pacientes en vivo durante su servicio social (al menos eso me han contado), ha tomado muestras de sangre y entrado a quirófano a llenarse de sangre….. aprendió teoría y práctica; alguien que se titula de arquitectura, realizó planos durante su época de universitario, aprendió técnicas y demás… aprendió de igual manera, teoría y práctica; alguien que se titula de filosofía y letras, fumó mary jane en su época de estudiante, y formuló sus propias teorías de la creación del mundo, de la fórmula de la inmortalidad, y realizó su propio concepto de la verdad; y así podría irme de carrera en carrera, y no solamente a las áreas que implican acudir a una universidad, el aprendiz de zapatero, al volverse zapatero, ya ha aprendido a reparar calzado, el chalán, al volverse maistro, ha aprendido a echar la mezcla, el colado, etc etc etc….. Pero en mi carrera, por alguna extraña razón es distinto… únicamente te enseñan teoría. Ningún maestro te dice cómo vas a redactar una demanda, ni dónde están los juzgados, ni la fórmula sacramental para hacer falsear a los testigos aleccionados… Te hablan de justicia, ética y labor social.... pero no la manera de aterrizarlas del mundo de las ideas al mundo real. Por eso, al egresar de las aulas, y formar parte de un mundo nuevo, se pierde un poco dicha euforia.
Voy a poner dos ejemplos de los muchos que me ha tocado vivir en carne propia:
Ejemplo 01. (Tesis)
Un día cualquiera estoy yo en mi cubículo, el jefe se va al Registro Público y asciendo temporalmente a encargada de la oficina.
A eso de las trece horas hace arribo un LICENCIADO (egresado de no sé qué pinche universidad) para decirme: “Urge que el papá de mi cliente firme en este momento una escritura de donación, donde le –regala—a mi cliente la casa donde vive”, yo le respondo cortésmente que dicha donación puedo tenérsela lista en dos horas, si me trae la documentación respectiva, el Honorable Lic. me dice muy seguro: “Mire, como el señor ya está muy viejito, y está aquí abajo en su carro, usted vaya con los papeles que tiene que firmar él, le dice que firme en blanco y ya después usted le imprime toda la información”, toiiiiiinggggg!!! Yo no sabía si reírme, enojarme, verlo con odio y desprecio, así que lo único que hice, fue decirle al esperpento ese: “Mire, el jefe no está, y si él no está, NADIE toca el protocolo (hojas donde se imprimen las escrituras), y aparte, el jefe NUNCA se presta a ese tipo de situaciones licenciado. Que tenga usted un buen día.”.
Ejemplo 02. (Antitesis)
Un día cualquiera estoy yo en mi cubículo y a eso de las trece horas, llega un par de señores.
Sr. 01.- Licenciada, pues aquí con la novedad de que le compré su terrenito a mi compa y pues yo quiero entregarle su dinero frente a usted para que vea que todo es legal y está en orden.
Yo: Ah mire don fulanito, viendo los papeles que usted me trae, ya veo que han hecho el contrato, así que lo único que habría que hacer sería agregarle un recibo para comprobar que usted ya pagó.
Sr. 02.- Sí, queremos que usted nos haga ese trabajo.
Yo: Mmm miren no tienen por qué gastar dinero, vayan a la papelería, compren un recibo y póngale “precio total respecto de la venta del inmueble consistente en ……..”.
Sr. 01.- No, pero si hacemos eso, usted no lo verá. Usted es Licenciada y representa a la Ley, y nosotros respetamos a las leyes de este país.
Yo pensando: Caray, creo que estos hombres creen ciegamente en los abogansters. Obviamente, el hecho de que entreguen su lana delante de mí, no le da más o menos solemnidad al acto de “cumplir con su palabra”, pero ellos se sentirán así más seguros, así que pues venga, dale!
Yo: Okay, cuéntele bien don fulanito, y por mientras les hago un recibo en mi computadora.
Sr. 02: ¿Cuánto le debemos oiga?
Yo: huy requete mucho, (risas) nombre, ahí para la otra, cuando hagan sus escrituras se vienen con nosotros.
Pausa: Ya luego postearé la diferencia entre contrato privado y escritura, para que no les digan ni les cuenten.
Sr. 01: Aquí van 20 varos para su chesco.
Sr. 02: Y aquí otros 100 para el amanece.
Yo: Muchas gracias.
Síntesis.
Apoco no es irónico que dos personas sin estudios universitarios de derecho, tengan más arraigado el sentido de justicia, equidad, igualdad y legalidad, que alguien que va por el mundo haciendo tranza y media y valiéndose de la ignorancia ajena para no sé qué motivos personales.
Y digo, tampoco voy a andar haciendo todo de a grapa, pero ese recibo me costó los .20 centavos de peso de la hoja, más los 2.00 pesos de la impresión, y los .01 centavos de la grapa, así que lo que me pagaron superó por mucho el costo inicial.
Aún habemos egresados con título de licenciado en Derecho, que creemos ciegamente en los ideales que juramos cumplir y hacer cumplir, so pena de que el Estado nos lo reclame.